Por Carmen de la Maza, Directora ejecutiva Fundación ALMA
A 137 años de su nacimiento que se conmemora en abril, Gabriela Mistral mantiene vigencia en la educación y la infancia en Chile. Más allá del homenaje de calendario, vale la pena volver a su origen: una maestra que puso la infancia en el centro del desarrollo educativo y social, no como una etapa pasajera, sino como un espacio clave en la formación de las personas.
No solo escribió sobre niños y niñas; trabajó con ellos, los observó y los escuchó. El acceso a la lectura en la infancia como base del desarrollo integral fue una convicción temprana en su pensamiento. Hoy, cuando la crisis de hábitos lectores impacta el aprendizaje y el desarrollo emocional, su mirada vuelve a ser urgente.
En ese cruce -lectura, juego y vínculo- es donde hoy se vuelve imprescindible actuar. No como gesto simbólico, sino como una inversión concreta en el desarrollo del país. La lectura en la infancia mejora el rendimiento académico y el desarrollo emocional y fortalece oportunidades futuras en niños y niñas, ampliando horizontes y proyectando nuevas posibilidades.
Fundación ALMA trabaja precisamente en ese espacio. Experiencias de lectura y juego fortalecen el desarrollo infantil temprano e implican también reforzar el rol de la familia como primer espacio de vínculo y aprendizaje. Así, instalar la lectura como hábito cotidiano en la infancia deja de ser algo excepcional y se convierte en parte estructural del desarrollo. En un entorno donde las brechas se abren desde temprano, intervenir a tiempo es decisivo.
Nuestra primera Premio Nobel lo dijo con claridad: “Hacer leer como se come todos los días, hasta que la lectura sea como el mirar, un ejercicio natural, pero gozoso siempre.”
El desafío, entonces, no es recordarla en una fecha, sino promover la lectura como hábito permanente en la infancia y convertir la educación lectora en una prioridad país.
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