Más de 30 empresas turísticas y gastronómicas midieron sus huellas ambiental e hídrica, recibieron asistencia técnica y desarrollaron proyectos de eficiencia energética. Cinco establecimientos obtuvieron financiamiento para instalar sistemas fotovoltaicos y avanzar hacia una oferta más competitiva y responsable territorial
En los hoteles, restaurantes y emprendimientos turísticos de Concón y Mantagua, la sostenibilidad comienza a trasladarse desde las declaraciones hacia las decisiones operacionales. Más de 30 empresas midieron sus impactos ambientales, revisaron sus consumos y desarrollaron planes para mejorar la forma en que utilizan energía, agua y otros recursos.
El proceso fue parte del programa Turismo Sostenible y Experiencias Auténticas Concón-Mantagua, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Valparaíso y ejecutado por el Núcleo de Biotecnología Curauma de la PUCV, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático y la asociación gremial turística local.
La iniciativa comenzó con más de 30 diagnósticos individualizados y planes de mejora. Cada negocio fue evaluado en consumo de energía, agua y gas, gestión de residuos, integración de la biodiversidad y cultura organizacional. El trabajo se vincula con la estrategia mediante la cual la PUCV busca conectar investigación y transferencia con el sector productivo.
De medir impactos a financiar soluciones
Después de los diagnósticos, las empresas recibieron más de 30 asistencias técnicas personalizadas y participaron en mediciones de huella de carbono y huella hídrica. Más de un centenar de personas asistió además a talleres sobre economía circular, conservación de humedales, eficiencia energética, gestión ambiental y creación de valor.
El programa también entregó kits para el manejo y valorización de residuos, herramientas de eficiencia energética y manuales técnicos sobre ahorro de energía y compostaje. La gestión de los desechos se ha convertido en un asunto especialmente sensible para una región que enfrenta la cuenta regresiva del relleno sanitario El Molle y busca fortalecer su cadena de economía circular.
Uno de los resultados más concretos fue la elaboración de un portafolio de proyectos de inversión. Algunas empresas consiguieron financiamiento para renovar equipamiento y cinco establecimientos obtuvieron recursos de Sercotec destinados a instalar sistemas fotovoltaicos. De esta manera, el programa avanzó desde la capacitación hacia cambios materiales dentro de los negocios.
“Hemos trabajado junto a un grupo muy importante de empresarios de la zona, en donde se han comprometido con la sostenibilidad. Han medido su huella de carbono y huella del agua; han implementado medidas de eficiencia energética, pero sobre todo han asumido un compromiso con la naturaleza”, sostuvo Rolando Chamy, director del Núcleo de Biotecnología Curauma de la PUCV.
Una oferta que busca diferenciarse
Para las empresas participantes, la sostenibilidad puede transformarse en un atributo competitivo si las mejoras reducen costos, fortalecen la gestión y permiten entregar una experiencia coherente con el entorno costero. Concón posee una reconocida actividad gastronómica, mientras Mantagua suma alojamientos y servicios vinculados con la naturaleza.
La transformación también exige que las acciones ambientales sean comprensibles para los visitantes. No basta con cambiar equipamiento o separar residuos: las prácticas deben incorporarse a la identidad del destino, a la relación con los humedales y a la experiencia ofrecida por hoteles, restaurantes y operadores turísticos.
El desafío forma parte de una discusión más amplia sobre la competitividad del sector. La industria turística chilena ha comenzado a utilizar plataformas digitales y herramientas de sostenibilidad para orientar decisiones, mejorar la gestión y responder a visitantes más atentos al impacto ambiental de los destinos.
“Este proyecto va acorde a los lineamientos estratégicos que tiene el gobierno regional en el ámbito del fomento productivo. Lo que se otorgó fue un mejoramiento en las capacidades de los servicios turísticos, tanto gastronómicos, como hoteleros”, afirmó Javier Rodríguez, representante del Gobierno Regional de Valparaíso.
La prueba pendiente
El programa deja capacidades instaladas, nuevas inversiones y una red de colaboración entre empresas, academia y sector público. Sin embargo, la información difundida no detalla cuánto disminuyeron los consumos de agua o energía, qué ahorro económico consiguieron los negocios ni cuánto se redujeron sus emisiones.
Esa medición será decisiva para determinar si las acciones ejecutadas logran sostenerse una vez terminado el financiamiento. También permitirá evaluar si la inversión ambiental mejora efectivamente la productividad y la posición comercial de los establecimientos participantes.
Concón-Mantagua ya avanzó desde el diagnóstico hacia las primeras inversiones. El siguiente paso será ampliar la experiencia, incorporar a nuevas empresas y demostrar con resultados que la sostenibilidad puede fortalecer simultáneamente la economía turística y el cuidado del territorio.



