María Elba Chahuán detalla cómo evaluar el año anterior, fijar objetivos realistas y optimizar la operación del negocio
Desde enero, la planificación anual se vuelve un punto de partida para miles de emprendedoras que buscan ordenar, decidir y proyectar su negocio. El desafío no es partir “con todo”, sino priorizar con claridad, sostiene María Elba Chahuán, fundadora de Mi Compromiso Pyme, quien propone cinco pasos concretos para construir un año próspero, realista y sostenible.
En ese contexto, Chahuán advierte que el principal error al comenzar el año es la sobrecarga de tareas y enfatiza que la planificación debe centrarse en decisiones informadas. “El error más común en enero es querer hacerlo todo al mismo tiempo. Planificar no es llenarse de tareas, es tomar buenas decisiones”, explica la especialista.
Evaluación del negocio y orden financiero
El primer paso es revisar el cierre del año anterior con honestidad, identificando qué funcionó, qué se sostuvo y qué consumió energía sin resultados. El foco está en mirar el negocio sin culpa y con datos, para establecer una base realista de proyección.
Asimismo, el segundo paso es ordenar las finanzas del emprendimiento, un aspecto que, según la fundadora, suele postergarse. La claridad sobre ingresos, gastos fijos, deudas y márgenes permite dejar de improvisar y decidir con información.
En ese marco, “No se puede proyectar un buen año si no sabemos desde dónde estamos partiendo, por lo que es bueno considerar que el orden financiero no sólo impacta al negocio, también reduce ansiedad”, señala Chahuán.
En la misma línea, la especialista subraya que el control financiero no es solo una herramienta de gestión, sino un habilitador para planificar con realismo y anticipar escenarios.
Objetivos, operación y bienestar
EL tercer paso es definir objetivos realistas, alineados con la etapa del emprendimiento. No se trata de crecer por crecer, sino de priorizar estabilización de ingresos, orden de procesos o profesionalización de áreas clave cuando corresponda. “Un año exitoso no siempre se ve hacia afuera, muchas veces se construye hacia adentro”, afirma la fundadora.

En tanto, el cuarto paso consiste en revisar la operación diaria, detectando procesos poco claros, tareas repetidas o falta de estructura que afectan la eficiencia. Ajustes operativos permiten trabajar mejor, no necesariamente más horas, remarca Chahuán. “Pequeños cambios pueden liberar muchísimo espacio mental”, agrega, destacando la importancia de simplificar.
Finalmente, el quinto paso integra el bienestar personal a la planificación. Definir horarios, límites y tiempos de descanso forma parte del plan anual, dado que la sostenibilidad del negocio depende de la persona que lo lidera. En ese sentido, “El emprendimiento depende de la persona que lo lidera. Si esa persona está agotada todo el año, no hay planificación que aguante”, concluye.
En ese contexto, el método propuesto combina evaluación, datos financieros, objetivos realistas, optimización operativa y autocuidado, con el propósito de ordenar la toma de decisiones desde enero y fortalecer la viabilidad del emprendimiento en el tiempo.



