El alcalde de Calama criticó públicamente el proyecto Continuidad del Proceso de Lixiviación y Adecuaciones al Proyecto Minero División Radomiro Tomic, ingresado al SEIA en enero de 2026, por falta de beneficios concretos para la ciudad y llamó a elevar las exigencias comunitarias
El alcalde de Calama, Eliecer Chamorro, difundió un mensaje por redes sociales en el que cuestionó con dureza el proyecto “Continuidad del Proceso de Lixiviación y Adecuaciones al Proyecto Minero División Radomiro Tomic”, ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el 13 de enero de 2026 por Codelco, y estimado en US$1.300 millones.
Desde las inmediaciones del acceso a la faena, Chamorro argumentó que, aunque la iniciativa proyecta continuidad operacional de la división hasta 2058, carece de beneficios claros para Calama en términos de infraestructura, salud y desarrollo urbano.
En su intervención, el jefe comunal afirmó que, pese a reuniones previas con representantes de la empresa estatal, no se han traducido en aportes concretos para la comunidad. “Ni siquiera han invertido en una carretera como corresponde”, sostuvo, refiriéndose a los accesos a la faena y a los riesgos que enfrentan quienes circulan diariamente por esa ruta.
Reclamos históricos de Calama a la industria minera
Las críticas de Chamorro se inscriben en una larga tradición de demandas territoriales de Calama hacia las grandes operaciones mineras, que conviven con la ciudad desde hace décadas. La comuna —cuna de la minería cuprífera— ha visto operar unidades emblemáticas como Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales, todas parte de Codelco, la principal empresa minera estatal de Chile.
Durante años, vecinos, dirigentes sociales y autoridades han planteado que, pese a la riqueza generada por la industria, Calama enfrenta déficits persistentes en infraestructura básica, conectividad vial, servicios de salud y encadenamientos productivos locales.
Las expectativas se centran en que los proyectos mineros no se limiten a compensaciones menores, sino que se traduzcan en inversiones significativas en educación, salud, espacios públicos y desarrollo urbano sostenible.
Este reclamo se ha articulado en distintos espacios de diálogo comunitario y en procesos de consulta ambiental, donde las demandas apuntan a elevar los estándares de lo que se espera de compañías que operan en el territorio, especialmente en iniciativas de gran escala como la extensión de Radomiro Tomic.
Críticas puntuales al proyecto y advertencia política
El alcalde fue enfático en señalar que, aunque la inversión de US$1.300 millones es relevante para la industria y proyecta empleo, sus beneficios no se ven reflejados en la vida cotidiana de los habitantes de Calama. “…con eso se va a incrementar el trabajo, etcétera, pero trabajo que es para la gente de afuera, ni siquiera es para los calameños”, afirmó, puntualizando que el proyecto no asegura encadenamientos productivos ni participación local significativa en la fuerza laboral o en la gestión empresarial.
Chamorro sostuvo que la riqueza que se genera en el sector “no es de ustedes, es del territorio de Calama, de Chuquicamata y de las comunidades del Alto Loa”, subrayando que las decisiones y las utilidades suelen concentrarse fuera de la ciudad. “Ustedes no compran en la Feria Modelo, no compran cosas importantes en los supermercados; se van a Santiago y trabajan de lunes a jueves”, señaló, criticando la falta de impacto directo en el consumo local y en los sectores productivos de la comuna.
Uno de los puntos centrales de su reclamo fue la ausencia de inversiones en infraestructura básica por parte de la división Radomiro Tomic, particularmente en la mejora de rutas y accesos utilizados tanto por trabajadores como por vecinos. Chamorro recordó gestiones previas del municipio con el Ministerio de Obras Públicas, que no fueron complementadas por inversiones empresariales, a pesar del alto flujo vehicular en el sector y los accidentes registrados.
Llamado a elevar las exigencias comunitarias
Durante su mensaje, Chamorro hizo un llamado a la ciudadanía a exigir compensaciones profundas y estructurales en los procesos de consulta. “Si les dicen que van a poner una plaza, no pidan una plaza, pidan un parque. Si les dicen que van a hacer una multicancha, no pidan una multicancha, pidan un complejo deportivo”, planteó, instando a elevar el nivel de las exigencias comunitarias.
Propuso que las solicitudes incluyan centros comunitarios para adultos mayores y, especialmente, especialistas médicos para el hospital de Calama. “No les cuesta nada colocar recursos para traer especialistas a nuestro hospital”, afirmó, identificando la falta de personal médico especializado como una de las necesidades más urgentes de la localidad.
El jefe comunal también cuestionó los mecanismos de relacionamiento comunitario de Codelco, señalando que las consultas realizadas no han generado compromisos claros ni inversiones concretas. “No engañen más al alcalde ni tampoco a los vecinos consultando, si al final no hay nada concreto para Calama”, advirtió, remarcando que enfoques centrados exclusivamente en aspectos patrimoniales o arqueológicos no sustituyen inversiones que mejoren la calidad de vida.
Evaluación ambiental y posición municipal
Chamorro confirmó que el proyecto Continuidad del Proceso de Lixiviación y Adecuaciones al Proyecto Minero División Radomiro Tomic ya fue ingresado al SEIA el 13 de enero de 2026 por parte de Codelco, y aclaró que la ley solo faculta al titular a presentar la iniciativa y decidir si acoge o no las observaciones de la municipalidad o de la comunidad. “Nosotros no tenemos facultades para intervenir directamente”, explicó, reconociendo los límites de la gestión municipal en este tipo de procesos.
No obstante, fue categórico respecto de la postura política del municipio frente al proyecto en su forma actual. “Yo les digo de antemano que no los voy a apoyar, porque no aportan de nada en Calama”, afirmó, insistiendo en que la comuna no puede seguir asumiendo costos ambientales, urbanos y sociales sin recibir beneficios proporcionales.
El mensaje del alcalde cerró con una advertencia sobre la necesidad de revisar cómo se conciben y evalúan las inversiones mineras de gran escala en territorios con alta vulnerabilidad social: “Como siempre, zona de sacrificio… y para Calama, nada”, concluyó, apelando a un cambio en la relación entre las grandes inversiones del país y el desarrollo local.



