Por Ariel Jeria. Gerente general de Rompecabeza
Cada 11 de julio celebramos el Día del Periodista en Chile. Este año, la fecha llega en medio de una conversación inevitable: la inteligencia artificial ya cambió la forma en que buscamos información, producimos contenidos y consumimos noticias. La pregunta es si también cambiará el rol del periodista.
La respuesta no pasa por competir con la tecnología, sino por saber utilizarla. Hoy, la IA permite investigar más rápido, resumir documentos, transcribir entrevistas, generar ideas o agilizar la edición de contenidos. Son herramientas que mejoran la productividad, pero que no reemplazan lo esencial del oficio: verificar, contrastar, contextualizar y decidir qué merece ser contado.
La diferencia entre un periodista y una inteligencia artificial no está en quién escribe primero, sino en quién hace las preguntas correctas. El criterio, la ética y la capacidad de interpretar la realidad siguen siendo atributos profundamente humanos. La IA acelera procesos; el periodista aporta contexto y credibilidad.
El oficio, además, dejó hace tiempo de limitarse a una redacción. Hoy, el periodista también está frente a una cámara, crea contenido para redes sociales y entiende que el video se transformó en uno de los principales formatos para informar. Contar historias sigue siendo el corazón del periodismo; simplemente cambiaron los canales y los lenguajes.
Pero la transformación no solo afecta a quienes ejercen la profesión. También está cambiando la forma en que las empresas construyen reputación. Durante años, aparecer en un medio de comunicación era una forma de ganar visibilidad y confianza.
Hoy, esa presencia tiene un valor adicional: los contenidos publicados por medios también alimentan los sistemas de inteligencia artificial que millones de personas utilizan para buscar información, comparar alternativas y tomar decisiones.
Por eso, los activos ganados, como las menciones en prensa, entrevistas y reportajes, adquieren un nuevo protagonismo. Ya no basta con tener un buen sitio web o una estrategia sólida en redes sociales. La credibilidad también se construye cuando un tercero valida una historia, y esa validación hoy tiene impacto tanto en las personas como en los algoritmos.
En este escenario, el periodismo sigue siendo indispensable. La inteligencia artificial puede ayudar a escribir un texto, pero no reemplaza la capacidad de investigar aquello que alguien intenta ocultar, ni la sensibilidad para contar historias que inspiran, generan impacto o contribuyen al debate público.
En la era de la inteligencia artificial, el mejor periodista no será quien ignore la tecnología, sino quien aprenda a utilizarla de mejor manera. Porque las herramientas cambian, los formatos evolucionan y las plataformas se transforman. Lo que sigue marcando la diferencia es la capacidad de encontrar buenas historias y contarlas con rigor, contexto y humanidad.
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