El estudio Consumer Outlook 2027 de NielsenIQ muestra consumidores más cautelosos: entre quienes prevén recortar gastos, las salidas y el delivery encabezan los ajustes. También crece la búsqueda de marcas económicas y beneficios concretos en cada compra
Salir a comer, pedir comida a domicilio o destinar dinero a una celebración familiar comienza a requerir más cálculos. En un escenario de incertidumbre económica, los hogares chilenos revisan sus prioridades y se vuelven más exigentes al momento de gastar. El precio importa, pero también la necesidad de decidir qué compras pueden mantenerse, cuáles deben postergarse y qué alternativas permiten cuidar el presupuesto.
Esa preocupación adquiere una dimensión concreta en el estudio Consumer Outlook 2027 de NielsenIQ (NIQ). El 42% de los consumidores chilenos encuestados considera que su situación financiera es peor que hace un año, frente a un 24% que percibe una mejoría. Chile registra la mayor proporción de respuestas negativas entre los principales mercados latinoamericanos analizados, en una medición que anticipa cambios en los hábitos de consumo durante los próximos meses.
Las señales de cautela ya aparecieron durante 2026. En septiembre, una encuesta de la Cámara de Comercio de Santiago mostró que el 55% de los consumidores disponía de menos recursos para las celebraciones de Fiestas Patrias, mientras el 83% percibía precios más altos. Aquella reducción del presupuesto familiar para las celebraciones anticipó un comportamiento que ahora se extiende a otras decisiones de gasto.
Menos salidas y mayor control del presupuesto
Los primeros ajustes apuntan a actividades que los hogares consideran posibles de reducir o postergar. Entre los consumidores chilenos que planean gastar menos durante los próximos 12 meses, el 54% contempla disminuir las salidas a restaurantes y el 52% los pedidos de comida a domicilio. También aparecen las festividades y ocasiones especiales, con 50%, el entretenimiento fuera del hogar, con 49%, y la compra de pequeños electrodomésticos, con 48%.
Las cifras corresponden a intenciones de gasto, no a reducciones efectivas de las ventas. Sin embargo, reflejan una disposición a restringir consumos que forman parte de la vida cotidiana. De acuerdo con NielsenIQ, Chile presenta la mayor intención de recorte entre los principales mercados latinoamericanos analizados en cinco de las seis categorías consideradas.
La inquietud también se relaciona con las expectativas económicas. Un 22% de los consultados manifiesta preocupación por una eventual recesión y otro 20% menciona la seguridad laboral. Al mismo tiempo, solo el 7% se considera económicamente próspero, la proporción más baja entre los principales países estudiados en América Latina.
Las diferencias aparecen incluso entre quienes no experimentaron un deterioro directo. El 28% de los encuestados chilenos pertenece al grupo que NielsenIQ identifica como afectado por inseguridad financiera, mientras otro 39% corresponde a consumidores cautelosos, que mantienen una situación relativamente estable, pero prefieren controlar sus gastos. La prudencia, por tanto, no se limita a quienes declaran dificultades económicas.
El consumidor cambia de marca y exige más por su dinero
La búsqueda de ahorro también modifica la relación con los productos habituales. Cuatro de cada diez consumidores chilenos afirman que cambiaron a una marca más barata, la proporción más alta entre los mercados latinoamericanos incluidos en el estudio. La fidelidad a una marca comienza a perder importancia cuando otra alternativa ofrece beneficios similares a menor precio.
No obstante, el comportamiento no se explica únicamente por la búsqueda de productos económicos. El 70% de los encuestados en Chile prefiere ahorrar cuando una compra no ofrece beneficios claramente superiores, frente al 64% registrado en América Latina. La comparación incorpora factores como calidad, utilidad y desempeño, que pueden terminar inclinando la decisión hacia una u otra alternativa.
| Indicador | Chile |
|---|---|
| Percibe que su situación financiera empeoró | 42% |
| Considera que mejoró | 24% |
| Se identifica como económicamente próspero | 7% |
| Cambió a una marca más barata | 40% |
| Prefiere ahorrar si no percibe beneficios superiores | 70% |
| Pagaría más por beneficios prémium justificados | 58% |
Fuente: NielsenIQ, Consumer Outlook 2027. Los porcentajes reflejan respuestas de consumidores encuestados, no cambios comprobados en sus ingresos.
Esa misma exigencia permite entender por qué el 58% de los consumidores chilenos declara estar dispuesto a gastar más en productos de categoría prémium, siempre que sus características justifiquen la diferencia de precio. Gastar menos y pagar más por determinados bienes no son comportamientos necesariamente contradictorios: ambos responden a una evaluación más cuidadosa del valor de cada compra.
Para el comercio, esto significa competir por un presupuesto que las familias distribuyen con mayor cautela. Las promociones pueden atraer compradores, pero la permanencia de una marca dependerá también de su capacidad para ofrecer beneficios reconocibles.
La investigación global de NielsenIQ identificó un desplazamiento de más de US$23.000 millones desde productos de precios intermedios hacia alternativas económicas y prémium, señal de una transformación que supera al mercado chileno.
Un 2027 marcado por decisiones de consumo más selectivas
El escenario descrito por NielsenIQ proyecta una mayor presión sobre restaurantes, servicios de delivery, entretenimiento y otras actividades que dependen del gasto discrecional de los hogares. Si las intenciones declaradas se concretan, las empresas enfrentarán consumidores dispuestos a comparar, cambiar de proveedor y postergar compras que no consideren prioritarias.
La investigación recogió las respuestas de más de 21.000 consumidores en 31 mercados, complementadas con información sobre comportamiento de compra. Sus resultados permiten identificar expectativas y tendencias, aunque no constituyen una proyección definitiva de las ventas de 2027 ni permiten afirmar que todos los hogares reducirán sus gastos.
La cautela frente al consumo también coincide con otras estrategias para sostener el presupuesto familiar. Un estudio de Randstad reveló recientemente que el 41% de los trabajadores chilenos tomó o busca un segundo empleo para complementar sus ingresos, mientras crece la preocupación por la estabilidad laboral.
Ambas investigaciones muestran respuestas distintas frente a las presiones económicas: aumentar los recursos disponibles y administrar con mayor cuidado aquellos que ya ingresan al hogar. De cara a 2027, esa combinación podría influir tanto en las decisiones familiares como en el desempeño del comercio.



