Por Luz María García, gerenta general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI A.G.)
En medio de la aceleración tecnológica que vive el mundo, el principal desafío de la industria TI ya no es solo tecnológico, sino humano: el talento.
La capacidad de formar, atraer y retener profesionales especializados se ha transformado en una condición clave para sostener la innovación y el crecimiento de la economía digital.
Hoy la diversidad en los equipos en todas las industrias, y principalmente tecnológicos, no es únicamente una conversación sobre equidad.
También es una oportunidad concreta para fortalecer el desarrollo del sector. Equipos con distintas miradas y experiencias tienden a generar soluciones más creativas, comprender mejor a los usuarios y responder con mayor eficacia a entornos complejos.
Chile enfrenta hoy una brecha relevante de talento digital. Ampliar la base de personas que participan en esta industria, incluyendo más mujeres y perfiles diversos, además de contribuir a cerrar brechas históricas, también fortalece la capacidad del país para competir en una economía cada vez más basada en conocimiento y tecnología.
Desde el gremio creemos que avanzar en formación de talento digital y promover entornos laborales más inclusivos es una tarea compartida entre el sector público, las empresas y el mundo educativo. La diversidad no es solo un valor deseable: bien gestionada, puede transformarse en una verdadera ventaja estratégica para el desarrollo tecnológico del país.
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