El diputado independiente por Magallanes cuestionó el núcleo económico de la iniciativa impulsada por el Gobierno, acusó falta de debate democrático en la Comisión de Hacienda y advirtió un complejo escenario político para la votación en la Cámara
El proyecto de Reconstrucción Nacional impulsado por el Gobierno de José Antonio Kast continúa tensionando el debate político y económico en el Congreso. Mientras el Ejecutivo defiende la iniciativa como una herramienta para incentivar inversión, crecimiento y reactivación económica, sectores de oposición acusan que el corazón del proyecto favorece principalmente a grandes empresas y grupos económicos.
Uno de los parlamentarios más críticos de la propuesta ha sido el diputado independiente por Magallanes, Carlos Bianchi, integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, quien cuestiona tanto el contenido de la reforma tributaria incorporada dentro del plan de Reconstrucción Nacional como la forma en que se ha desarrollado su tramitación legislativa.
En entrevista con Poderyliderazgo.cl, el legislador abordó el rechazo de algunas normas impulsadas por el Ejecutivo, el rol del ministro de Hacienda, la actuación del presidente de la comisión y el escenario político que anticipa para la votación en sala.
Diputado, ¿cuáles son los aspectos que más le preocupan de la propuesta tributaria incorporada en el proyecto de Reconstrucción Nacional?
El corazón de esta iniciativa tiene tres ejes fundamentales. Primero, la rebaja tributaria del 27% al 23%. Segundo, la invariabilidad tributaria por 25 años, que entrega garantías prácticamente inamovibles a grandes empresas y que puede generar efectos gravísimos para el país. Y tercero, la reintegración, donde finalmente los dueños y socios de esas grandes compañías podrían terminar no pagando impuestos. Ese es el núcleo real del proyecto.
La oposición logró rechazar cinco propuestas del Gobierno durante la votación en la Comisión de Hacienda. ¿Qué lectura hace de ese resultado considerando que son minoría?
Creo que eso demuestra que existen aspectos de esta agenda fiscal que generan preocupación incluso más allá de las posiciones políticas tradicionales. Claro, hay materias donde se lograron rechazos importantes y eso refleja que todavía existen espacios para debatir y plantear diferencias.
Pero cuando uno mira el proyecto completo, el Gobierno igualmente arrasó porque tiene mayoría en las comisiones y probablemente también conseguirá apoyos adicionales en la sala.
¿Qué escenario anticipa para la discusión del proyecto en la Cámara de Diputados?
Creo que el próximo martes vamos a presenciar una de las sesiones más tensas y complejas de los últimos años. Va a haber una batalla política muy dura, porque aquí estamos frente a una reforma eminentemente ideológica y que afecta profundamente la convivencia económica y social del país.
Usted ha sido particularmente crítico del funcionamiento de la Comisión de Hacienda. ¿Qué fue lo que ocurrió durante la tramitación?
Lo que ocurrió fue muy grave. El presidente de la Comisión de Hacienda renunció completamente al rol de imparcialidad que históricamente debe existir en este tipo de instancias. Aquí no se permitió un debate democrático real, no hubo espacio suficiente para contrastar posiciones ni para discutir con profundidad aspectos centrales de la reforma.
Uno puede tener diferencias políticas legítimas, pero lo que vimos fue otra cosa. Vi a un presidente de comisión absolutamente sometido a las instrucciones del ministro de Hacienda, actuando más como un operador político del Gobierno que como quien debe garantizar equilibrio y conducción institucional.
Eso rompe una tradición parlamentaria de muchos años. Incluso en las discusiones más duras siempre existió espacio para deliberar, escuchar y confrontar ideas. Acá hubo un nivel de autoritarismo brutal y temo que ese mismo clima vuelva a repetirse cuando el proyecto llegue a la sala.
El Gobierno sostiene que el proyecto de Reconstrucción Nacional busca impulsar inversión y crecimiento económico. ¿Por qué usted cree que terminará beneficiando principalmente a grandes empresas?
Porque cuando uno revisa el contenido de la iniciativa, las mayores certezas y garantías terminan concentradas en un grupo muy reducido de grandes compañías. La invariabilidad tributaria por 25 años es una señal enorme para esos sectores, mientras las familias siguen enfrentando un fuerte incremento en el costo de la vida y una situación económica muy compleja.
Además, aquí hay una lógica profundamente desigual. Mientras se alivian las cargas de grandes actores económicos, el ciudadano común sigue absorbiendo aumentos en combustibles, energía y costo de vida.
También ha cuestionado duramente el rol del ministro de Hacienda. ¿Por qué?
Porque hoy el ministro de Hacienda es quien realmente está conduciendo políticamente al Gobierno. Y lo hace con una dureza que puede terminar provocando un quiebre social, algo que sinceramente no deseo para Chile.
Además, él tiene responsabilidad directa en el aumento del costo de la vida. Primero se traspasó toda la carga de los combustibles a la ciudadanía sin usar instrumentos como el Mepco, y recién se activó el mismo día en que se votaba la idea de legislar esta propuesta tributaria.
¿Cómo evalúa el comportamiento de otros sectores políticos durante esta discusión?
Creo que aquí varios sectores tendrán que dar explicaciones políticas importantes. En el caso del PDG, tengo la impresión de que terminó transformándose en un partido que engregó a la gente, respaldando al Gobierno en una de las reformas más sensibles y estructurales para el país.
Y eso es complejo, porque mucha gente vio en ellos una alternativa distinta, más cercana al malestar ciudadano y a las familias que hoy están agobiadas por el costo de la vida. Sin embargo, cuando llega una discusión de fondo como esta, terminan facilitando una iniciativa que beneficia principalmente a sectores de mayores ingresos y grandes grupos económicos.
No sé cuál será finalmente la posición definitiva de la Democracia Cristiana, pero evidentemente lo que ocurra en la sala va a marcar políticamente a muchos sectores.
¿Todavía existe espacio para introducir cambios al proyecto?
Nosotros vamos a hacer todo lo políticamente posible para introducir modificaciones. Si no logramos cambios importantes en la Cámara, esperamos dar esa discusión en el Senado. Hay temas donde sí se avanzó, como propiedad intelectual o capacitación, pero el problema sigue estando en el corazón de la propuesta.
Si esta reforma se aprueba tal como está, ¿qué impacto político y social cree que podría generar?
Creo que puede generar un quiebre social en la convivencia del país, y eso es algo que sinceramente no deseo. Pero cuando uno observa cómo se está conduciendo esta discusión, la dureza con que se está imponiendo la reforma y el impacto que ya existe sobre el costo de la vida, evidentemente se genera un escenario de mucha tensión política y social.



