Las lluvias de julio y agosto dejaron condiciones excepcionales para el fenómeno. Autoridades y gremios proyectan una de las temporadas más extensas de los últimos años, mientras Atacama prepara infraestructura, rutas y servicios para recibir visitantes
Las intensas precipitaciones que durante julio y agosto transformaron parte del norte de Chile también podrían dejar una consecuencia completamente distinta durante la primavera. Atacama se prepara para una nueva temporada del Desierto Florido, con proyecciones que anticipan una expansión excepcional del fenómeno y condiciones que podrían convertir 2026 en uno de sus años más destacados.
Las primeras floraciones ya comenzaron a aparecer y las estimaciones oficiales indican que el fenómeno aumentará su extensión durante septiembre, mientras su período de mayor diversidad y abundancia podría producirse hacia mediados de octubre. La expresión floral podría abarcar amplios sectores desde Caldera hasta Freirina.
Las expectativas aumentaron tras un levantamiento realizado en terreno en el Parque Nacional Desierto Florido por representantes públicos y privados. Luigi Giglio, presidente de la Asociación de Turismo de Atacama (ATA), sostuvo que las condiciones meteorológicas observadas durante los últimos meses son poco habituales. “Los acontecimientos meteorológicos que han pasado están dando condiciones únicas, posiblemente, es un hito histórico la floración que se prevé en este sector”.
La proyección coincide con la evaluación de Sernatur. Su director regional, Alejandro Martín Caro, ha señalado que probablemente Atacama se encuentre frente a “uno de los Desiertos Floridos más extensos” de los últimos años, con presencia del fenómeno en una parte importante de la región.
Más de 200 especies podrían emerger en el desierto
El fenómeno ocurre cuando las precipitaciones permiten que semillas, bulbos y otras estructuras vegetales que permanecen durante largos períodos bajo el suelo abandonen su estado de latencia. En el Parque Nacional Desierto Florido, CONAF identifica lluvias superiores a 15 milímetros como una de las condiciones que permiten activar este proceso.
Las estimaciones para esta temporada contemplan la aparición de más de 200 especies vegetales, muchas de ellas propias del territorio atacameño. Añañucas, patas de guanaco, suspiros, terciopelos y otras especies pueden transformar durante algunas semanas amplias extensiones de uno de los ambientes más áridos del planeta.
El Parque Nacional Desierto Florido, creado en 2023, protege actualmente 57.107 hectáreas en la comuna de Copiapó, distribuidas entre los sectores de Travesía y Chañarcillo. Además de la flora, el área alberga fauna como guanacos, zorros chilla, iguanas chilenas, cururos y distintas especies de aves.

El director de CONAF Atacama, Mauricio Sepúlveda, advirtió durante el recorrido realizado en el parque que uno de los mayores riesgos proviene precisamente de los visitantes que abandonan las rutas habilitadas. “El daño mayor que sufre el Desierto Florido es cuando ingresan vehículos. Con las ruedas se destruyen algunas estructuras subterráneas de reproducción y eso impide que el ciclo vuelva”, explicó.
Las recomendaciones de CONAF apuntan a circular exclusivamente por caminos y senderos establecidos, no extraer flores, semillas o bulbos y evitar el ingreso de vehículos a superficies no habilitadas, debido a que bajo el terreno permanecen estructuras vegetales e invertebrados que forman parte del ecosistema.
Atacama prepara infraestructura para recibir visitantes
La magnitud proyectada para 2026 también abre una oportunidad económica para el turismo regional, particularmente después de los temporales que provocaron daños en viviendas, caminos e infraestructura y obligaron a Atacama a desplegar un proceso de recuperación durante las últimas semanas.
Ese proceso ya movilizó a empresas, gremios y autoridades a través de distintas iniciativas de reconstrucción en la Región de Atacama. Ahora, el Desierto Florido aparece también como una posibilidad de acelerar la recuperación de actividades vinculadas al turismo, gastronomía, alojamiento y servicios locales.
El problema es que parte de la infraestructura todavía no se encuentra completamente recuperada. El Gobierno Regional ha advertido que existen caminos dañados y recomendó esperar información oficial antes de ingresar a determinados sectores donde ya comienzan a observarse floraciones.
El levantamiento efectuado por ATA y CORPROA identificó necesidades inmediatas de señalética, puntos de información, miradores, servicios higiénicos y definición de rutas seguras. Para Giglio, preparar esa infraestructura resulta especialmente importante ante la posibilidad de una llegada masiva de visitantes durante los próximos meses.
El Gobierno Regional, en paralelo, proyecta habilitar cinco puntos de difusión y educación en sectores donde se espera una presencia importante de floraciones. Entre ellos aparecen la costa de Freirina, la costa de Huasco, el Parque Nacional Llanos de Challe, el Parque Nacional Desierto Florido y el sector de Travesía, en Copiapó.
Sernatur también comenzó una estrategia de promoción comercial fuera de Atacama. Durante agosto desarrolló acciones orientadas a mercados como La Serena, Antofagasta, Santiago, Buenos Aires y Catamarca, buscando conectar operadores turísticos y ampliar la comercialización de experiencias asociadas al fenómeno.
Una oportunidad para reactivar el turismo regional
El desafío será transformar el interés que genera el Desierto Florido en actividad económica sin comprometer precisamente el ecosistema que atrae a los visitantes.
La temporada encuentra a Atacama intentando recuperar infraestructura dañada por las precipitaciones, mientras operadores turísticos, autoridades y empresas preparan una oferta capaz de recibir un flujo que podría aumentar considerablemente durante septiembre y octubre.
Juan José Ronsecco, presidente de CORPROA, planteó que la temporada también abre una oportunidad para diversificar la economía regional y fortalecer actividades distintas de la minería. La organización impulsa junto a ATA un programa que busca conectar el Desierto Florido con experiencias patrimoniales, gastronómicas, enoturísticas y astronómicas en distintos puntos de Atacama.
La expectación comenzará a resolverse durante las próximas semanas. Las condiciones generadas por las lluvias ya están presentes y las primeras flores comenzaron a emerger, pero la extensión definitiva del fenómeno dependerá también de variables como temperatura, humedad y evolución de las condiciones ambientales.
Por ahora, las proyecciones de autoridades, organismos técnicos y representantes del turismo coinciden en algo: Atacama podría enfrentar una de las expresiones más extensas y llamativas del Desierto Florido de los últimos años, con una oportunidad turística excepcional y, al mismo tiempo, el desafío de proteger un ecosistema que puede tardar años en volver a desplegarse.
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