La desocupación entre jóvenes de 15 a 24 años llegó a 24,6%, mientras minería y tecnología mantienen vacantes difíciles de cubrir. La brecha revela fallas en formación, intermediación laboral y conexión territorial con las empresas del país
El mercado laboral chileno enfrenta dos problemas que avanzan en paralelo. Mientras miles de jóvenes no encuentran una puerta de entrada al empleo, empresas vinculadas con la minería, la tecnología y la infraestructura digital aseguran tener dificultades para contratar trabajadores con conocimientos especializados.
Durante el trimestre marzo-mayo de 2026, la desocupación entre las personas de 15 a 24 años alcanzó un 24,6%, más del doble del 9,4% registrado a escala nacional. En total, 981.315 personas permanecían sin trabajo, mientras quienes buscaban una ocupación por primera vez aumentaron 16,4% en doce meses.
Las cifras profundizan el deterioro descrito en el análisis sobre el desempleo nacional y el retroceso del trabajo asalariado formal. El problema, sin embargo, no se limita al número de puestos disponibles. También alcanza la preparación de quienes buscan incorporarse a sectores que están cambiando sus procesos productivos y sus requisitos de contratación.
Menos empleo formal y vacantes difíciles de cubrir
La aparente paradoja debe analizarse con cautela. No es correcto concluir que en Chile sobra empleo y faltan trabajadores preparados. El país combina una insuficiente creación de puestos formales con un desajuste entre las habilidades disponibles y las requeridas por algunas industrias.
La última Encuesta Nacional de Empleo mostró que las personas asalariadas formales disminuyeron 1,7% en doce meses. La ocupación minera, a su vez, retrocedió 7,4%, pese a que las empresas del sector siguen buscando perfiles para determinadas funciones operacionales y técnicas.
“El problema no es que la inteligencia artificial esté reemplazando a los jóvenes. Lo que estamos viendo es un mercado laboral que cambia mucho más rápido que la formación de talento disponible, lo que genera un descalce cada vez mayor entre lo que buscan las empresas y lo que encuentran en el mercado”, explicó Javier Galaz, CEO de Grafton Latam.
Según la firma de reclutamiento, las dificultades de contratación se concentran en operadores y técnicos de infraestructura crítica, especialistas en ciberseguridad, automatización, mantenimiento mecánico, electricidad industrial y operación de equipos.
La brecha no es exclusiva de la minería o la industria tecnológica. Un diagnóstico sobre el transporte del Gran Valparaíso detectó un déficit de conductores y técnicos, con consecuencias directas para la continuidad y calidad de los servicios.
Los data centers abren una nueva demanda laboral
La expansión de la infraestructura digital está agregando presión sobre la formación de capital humano. Chile concentra el 15% de la capacidad de data centers de América Latina, con 166 MW operativos, lo que lo ubica como el tercer mercado regional y como uno de los principales polos para instalaciones de gran escala.
A ello se suma la inversión de más de US$4.000 millones anunciada por Amazon Web Services, destinada a construir, conectar, operar y mantener una nueva región de infraestructura en Chile durante los próximos 15 años. La compañía proyecta iniciar sus operaciones hacia fines de 2026.
“Cada centro de datos que se construye necesita personas que lo operen, y ahí es donde la demanda choca con una oferta de talento que todavía no se ha formado al mismo ritmo”, sostuvo Galaz.
El desafío tiene, además, una dimensión territorial. La instalación de grandes inversiones no garantiza automáticamente oportunidades para los jóvenes de las regiones donde se desarrollan. Sin programas de formación vinculados con las empresas, prácticas profesionales, certificaciones y mecanismos de intermediación, los cargos pueden terminar cubriéndose con trabajadores trasladados desde otros territorios.
La formación técnica debe acercarse a las empresas
La estimación de 240 mil técnicos debe entenderse como una demanda anual de trabajadores con formación técnica, no como 240 mil vacantes simultáneamente abiertas y sin postulantes. La Encuesta de Demanda Laboral muestra que 68,5% de las empresas tuvo vacantes durante 2024 o proyectaba tenerlas en 2025, confirmando que una parte importante del aparato productivo mantiene necesidades de contratación.
“Hoy pesa mucho más el manejo práctico de software, plataformas digitales e inteligencia artificial aplicada que el conocimiento exclusivamente teórico. Pero, al mismo tiempo, habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación y la capacidad de aprender rápidamente siguen siendo determinantes”, afirmó el ejecutivo.
Cerrar la brecha exige una coordinación estable entre liceos técnico-profesionales, centros de formación técnica, institutos profesionales, universidades, empresas, municipios y gobiernos regionales. No basta con aumentar cupos de capacitación si los programas no responden a la matriz productiva de cada territorio ni conducen a prácticas, certificaciones o contrataciones verificables.
La incorporación de los gobiernos regionales a la Mesa Interministerial por el Empleo abre un espacio para conectar las medidas de emergencia con las necesidades productivas regionales. Su efectividad dependerá de que cada región identifique qué ocupaciones tienen demanda, qué competencias faltan y qué instituciones pueden formar a los trabajadores.
La primera barrera sigue siendo ingresar
La brecha de competencias tampoco elimina la responsabilidad individual durante los procesos de selección. Grafton advierte que entre los errores más habituales se encuentran asistir a una entrevista sin conocer la empresa, entregar respuestas vagas, criticar a empleadores anteriores, no explicar los logros obtenidos o terminar la conversación sin formular preguntas.
La recomendación es investigar previamente a la organización, revisar el currículum, preparar ejemplos que demuestren resultados y anticipar respuestas sobre fortalezas, debilidades, expectativas salariales y desarrollo profesional.
“Todo indica que este descalce continuará en el corto y mediano plazo. No estamos viendo un escenario con menos empleo, sino un mercado cada vez más dividido: por un lado, cargos de baja calificación con un alto número de postulantes y, por otro, posiciones especializadas relacionadas con inteligencia artificial, automatización e infraestructura crítica donde la escasez de talento seguirá siendo un desafío para las empresas”, concluyó Javier Galaz.
El diagnóstico empresarial muestra una parte del problema, pero los datos oficiales agregan otra: Chile también necesita recuperar el empleo formal. La respuesta, por tanto, no puede limitarse a capacitar a los jóvenes. Debe combinar inversión, formación pertinente, intermediación laboral y políticas territoriales capaces de transformar las nuevas actividades productivas en oportunidades reales de trabajo.



