El INE informó que la desocupación subió 0,5 puntos en doce meses, mientras la informalidad llegó a 27% y el empleo asalariado formal retrocedió, profundizando las alertas sobre la calidad del mercado laboral
El desempleo volvió a golpear la agenda económica nacional. La tasa de desocupación llegó a 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, dejando a 981.315 personas sin trabajo en el país, según el último boletín de la Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas.
La cifra representa un aumento de 0,5 puntos porcentuales en doce meses y confirma una señal incómoda para la economía: más personas están entrando o regresando al mercado laboral, pero la creación de puestos de trabajo no alcanza para absorber esa mayor presión. Mientras la fuerza de trabajo creció 1,3%, las personas ocupadas aumentaron solo 0,8%.
El dato llega en un momento sensible para el Gobierno, que ha buscado instalar la reactivación, la inversión y el empleo como ejes de gestión, línea que también estuvo presente en la cobertura sobre empleo, inversiones y Plan Invierno. Sin embargo, el informe del INE muestra que la recuperación laboral sigue siendo frágil, especialmente por el avance de la informalidad y el retroceso del empleo asalariado formal.
Mujeres registran desempleo de dos dígitos
La brecha laboral volvió a quedar expuesta. La desocupación femenina se ubicó en 10,5%, mientras que la masculina llegó a 8,6%. En ambos casos hubo aumentos anuales, pero las mujeres siguen enfrentando una presión mayor al momento de buscar empleo.
Según el boletín, la fuerza de trabajo femenina creció 2,0%, por sobre el aumento de las mujeres ocupadas, que llegó a 1,5%. En el caso de los hombres, la fuerza de trabajo subió 0,8%, mientras los ocupados avanzaron apenas 0,2%.
La lectura es clara: más mujeres están disponibles o buscando empleo, pero el mercado no está generando vacantes suficientes para cerrar esa brecha. La participación laboral femenina llegó a 53,6%, lejos del 71,6% registrado entre los hombres.
El empleo crece, pero no donde más se necesita
Aunque el total de personas ocupadas aumentó 0,8% en doce meses, la composición del empleo muestra señales débiles. El crecimiento estuvo impulsado por industria manufacturera, con 5,2%; actividades de salud, con 6,0%; actividades profesionales, con 11,6%; y transporte, con 6,0%.
Pero también hubo retrocesos relevantes. La ocupación cayó en agricultura y pesca, con -5,0%; administración pública, con -4,8%; y minería, con -7,4%, un dato sensible por el peso del sector en inversión, regiones y encadenamientos productivos.
Por categoría ocupacional, el aumento se concentró en trabajadores por cuenta propia, que crecieron 5,3%, y en personas asalariadas informales, que subieron 7,1%. En contraste, las personas asalariadas formales retrocedieron 1,7%, una señal que golpea directamente la calidad del empleo generado.
Informalidad sube a 27%
La informalidad volvió a tomar fuerza. El INE informó que la tasa de ocupación informal alcanzó 27,0%, con un aumento de 1,0 punto porcentual en doce meses. En total, hay 2.540.509 personas ocupadas informales en el país, un dato que profundiza el impacto empresarial de la informalidad laboral.
El aumento anual de la informalidad fue de 4,6%, incidido tanto por mujeres como por hombres. En ellas, la tasa llegó a 28,8%; en ellos, a 25,6%. Los sectores que más explicaron el alza fueron comercio e industria manufacturera.
El dato es clave porque muestra que parte del empleo que se está creando no necesariamente viene acompañado de cotizaciones, estabilidad, protección social o ingresos sostenibles. En otras palabras, el país no solo enfrenta un problema de cantidad de empleo, sino también de calidad.
| Indicador | Marzo-mayo 2026 |
|---|---|
| Tasa de desocupación nacional | 9,4% |
| Personas desocupadas | 981.315 |
| Personas ocupadas | 9.416.372 |
| Ocupados informales | 2.540.509 |
| Tasa de ocupación informal | 27,0% |
| Desocupación mujeres | 10,5% |
| Desocupación hombres | 8,6% |
| Tasa de presión laboral | 17,2% |
Presión laboral revela una alerta mayor
El desempleo abierto no cuenta toda la historia. La tasa de presión laboral llegó a 17,2%, mientras la tasa combinada de desocupación y tiempo parcial involuntario se ubicó en 15,8%. A su vez, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanzó 17,1%.
Estos indicadores muestran una tensión más amplia: personas sin trabajo, trabajadores con jornadas parciales no deseadas y personas disponibles para trabajar aunque no estén buscando activamente empleo. En mujeres, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llegó a 20,3%, frente al 14,4% de los hombres.
También se redujo el promedio de horas efectivas trabajadas, que llegó a 37,0 horas, con 39,1 horas en hombres y 34,3 horas en mujeres. Es otra señal de un mercado laboral que no solo enfrenta más desempleo, sino también menor intensidad de trabajo.
La prueba real de la reactivación
El boletín del INE deja una advertencia de fondo: Chile sigue creando empleo, pero no con la fuerza ni la formalidad que exige una recuperación sostenible. La economía absorbe parte de la demanda laboral, pero lo hace con más cuenta propia, más informalidad y menos empleo asalariado formal.
Para el Gobierno, el desafío es evidente. Mientras el desempleo se mantenga cerca de los dos dígitos y casi un millón de personas siga sin trabajo, la reactivación será evaluada menos por los anuncios y más por su capacidad de llegar a los hogares, las regiones y las empresas.
La cifra de 9,4% no es solo un dato estadístico. Es una señal política y social sobre la distancia que aún existe entre la recuperación económica y la vida cotidiana de quienes buscan empleo.



