Ante la rotación laboral y la competencia de la minería, la empresa chilena NOW decidió crecer desde los territorios, vinculándose con liceos técnicos y formando equipos locales en Arica, Iquique, Antofagasta y Calama, con un modelo que prioriza personas, estabilidad y conocimiento del entorno
Cuando se habla de conectividad, el debate suele centrarse en infraestructura. En el norte grande de Chile, sin embargo, la conectividad se construye primero con personas. Distancias extensas, alta rotación laboral y la atracción permanente de la minería configuran un escenario donde sostener equipos estables es un desafío estructural. En ese contexto, NOW, empresa chilena fundada en 2020, decidió crecer con una apuesta distinta: formar talento local y construir capacidades desde los propios territorios.
La expansión hacia Arica, Iquique, Antofagasta y Calama no replicó un modelo diseñado en Santiago. Por el contrario, la compañía optó por integrar formación, acompañamiento en terreno y sentido de pertenencia, entendiendo que el conocimiento del territorio, su cultura y su idiosincrasia es parte central de la calidad del servicio.
“En el norte grande no basta con replicar modelos diseñados desde Santiago. Hay dinámicas propias, una relación distinta con el trabajo y con la comunidad. Por eso apostamos por técnicos de la zona, por su formación continua y por generar sentido de pertenencia”, explica Renzo Suazo, cofundador de NOW.
Tratar a los técnicos como el cliente principal
La empresa nació en plena pandemia, con una mirada crítica sobre un sector históricamente marcado por la baja valoración del trabajo técnico y la alta rotación. Sus fundadores, Renzo Suazo y Pedro Albornoz, coincidieron en una premisa: si la última milla es clave para la experiencia del cliente, entonces los técnicos deben ser tratados como el principal cliente. Esa definición ordenó su crecimiento y se volvió aún más relevante al mirar hacia el norte del país.
En un territorio donde muchos profesionales migran rápidamente hacia la minería y donde persiste una “deuda país” con las carreras técnicas, NOW optó por asumir la responsabilidad completa del resultado en terreno, integrando formación, estándares claros, seguridad y acompañamiento, apoyados por tecnología y análisis de datos. “Siempre decimos que la conectividad no la garantiza un cable, sino una cadena humana que funcione”, resume Suazo.
Formación, estabilidad y vínculo con la educación técnica
Hoy, la compañía cuenta con cerca de 340 técnicos distribuidos entre Santiago y el norte del país. Su crecimiento ha ido de la mano de programas de capacitación reforzados, diseñados no solo para responder a la escasez de mano de obra calificada, sino también para poner en valor las carreras técnicas como una alternativa real de desarrollo y empleabilidad de largo plazo. En un mercado donde la rotación es alta, la estabilidad de los equipos se ha transformado en una ventaja competitiva.
Un eje clave ha sido la vinculación con establecimientos técnico-profesionales. A través de estas alianzas, NOW no solo responde a su propia demanda de talento, sino que contribuye a cerrar brechas estructurales entre educación y trabajo, conectando formación con empleos concretos y con proyección. En este modelo, la conectividad se construye desde regiones y para regiones.
A ese enfoque humano se suma una operación apoyada en innovación y datos, con automatización, trazabilidad y modelos predictivos para anticipar desviaciones, optimizar agendas y reducir visitas fallidas. Sin embargo, incluso aquí, la tecnología cumple un rol habilitador: es la red humana la que convierte la infraestructura en una experiencia confiable para las personas.
Crecer desde los territorios
De cara a los próximos años, NOW proyecta seguir expandiéndose desde las regiones, con la convicción de que es posible escalar sin perder el foco en las personas. Su experiencia en el norte grande sugiere que formar talento local no es solo una respuesta a la escasez, sino una estrategia de desarrollo sostenible para las empresas, los territorios y el país.



