Por Alfonso Sánchez, presidente de Cámara Chilena de la Construcción Calama
Tras una nueva conmemoración del aniversario de Calama, corresponde pasar de las palabras a las decisiones. La ciudad no necesita más diagnósticos; necesita conducción, acuerdos y una visión compartida de futuro. Hoy, además, enfrenta una oportunidad estratégica que difícilmente se repetirá, pero que exige algo distinto: liderazgo colectivo.
Durante años hemos hablado de descentralización como una aspiración. Sin embargo, sigue siendo una tarea pendiente. Las regiones, y particularmente territorios estratégicos como Calama, continúan dependiendo en exceso de decisiones que se toman lejos.
Esto no solo ralentiza proyectos clave, sino que también limita la capacidad de responder con pertinencia a los desafíos locales. La descentralización no puede seguir siendo un concepto declarativo; debe traducirse en poder real para decidir, priorizar e implementar desde el territorio.
En este contexto, la consolidación del Corredor Bioceánico Trópico de Capricornio abre una ventana concreta para cambiar esa lógica. No se trata solo de una ruta logística, sino de una plataforma de desarrollo que puede redefinir el rol de Calama en Chile y en Sudamérica.
Pero las oportunidades, por sí solas, no generan desarrollo. Requieren preparación, visión y, sobre todo, coordinación. Este es el punto crítico: ningún actor, por separado, será capaz de capitalizar lo que está en juego. El Estado, los gobiernos locales, el sector privado y la comunidad deben articularse en torno a una hoja de ruta común.
Desde el mundo de la construcción, sabemos que el desarrollo no se mide solo en inversión o crecimiento urbano. Se mide en calidad de vida: en barrios bien planificados, en acceso equitativo a servicios, en conectividad eficiente y en espacios que fortalezcan el tejido social. El desafío es anticiparse, no reaccionar.
El corredor bioceánico nos obliga a pensar Calama en una escala distinta. A proyectarla como una ciudad capaz de absorber crecimiento, generar empleo de calidad y ofrecer condiciones acordes a su nueva relevancia estratégica. Para ello, la planificación urbana, la inversión en infraestructura y el fortalecimiento del capital humano deben avanzar de manera coherente y simultánea.
Pero nada de esto será posible sin un cambio de enfoque. Liderar juntos implica voluntad de diálogo, capacidad de construir confianzas y disposición a alinear intereses en función de un objetivo mayor. Implica entender que el desarrollo de Calama está por sobre cualquier lógica individual o sectorial.
Como Cámara Chilena de la Construcción Calama, reafirmamos nuestra disposición a ser parte activa de este proceso. No solo desde la ejecución de proyectos, sino también como articuladores de diálogo y colaboración.
Calama tiene historia, identidad y un rol estratégico indiscutible. Hoy tiene, además, una oportunidad real de dar un salto cualitativo en su desarrollo. Aprovecharla o dejarla pasar dependerá de nuestra capacidad de actuar con visión y, sobre todo, de entender que este es el momento de liderar juntos.
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