Por Franco Toselli. Socio y Business Partner de IT Hunters
En los últimos años, venimos observando un fenómeno curioso en el mercado laboral que se traduce en que cada vez más profesionales se están cambiando de empleo por una mejor calidad de vida.
Hoy existen candidatos que están dispuestos a sacrificar renta con tal de tener descanso real. Y si uno mira el mundo TI, esta tendencia se hace todavía más evidente.
Quienes trabajamos cerca o dentro de áreas tecnológicas sabemos que en Chile los equipos TI suelen ser pequeños. A pesar de esto, se espera de ellos soportar toda la operación, atender urgencias, transformar digitalmente, mantener sistemas arriba e innovar al mismo tiempo. Todo esto con una sonrisa y, ojalá, respondiendo rápido.
Esta realidad ha hecho que el burnout deje de ser una excepción para convertirse en un problema habitual. Entre los equipos técnicos, el desgaste viene de una montaña de tareas que nunca baja, con tickets urgentes e incidentes críticos a las 11 de la noche.
En los gerentes y directivos, en cambio, el cansancio es más silencioso, abarcando presión estratégica, expectativas altísimas del negocio y la sensación de equilibrar operación y transformación permanentemente.
En palabras simples, los colaboradores se ven afectados por volumen de trabajo y los líderes por tensión cognitiva, pero ambos terminan igualmente agotados.
El mercado laboral chileno confirma todo esto, pues hay un éxodo creciente de profesionales TI buscando ambientes más sanos. Y no se van por un mal sueldo, sino porque no quieren seguir viviendo para trabajar. El famoso equilibrio entre vida personal y trabajo dejó de ser un beneficio; hoy es una exigencia básica.
Las extensas horas extra, los climas laborales desgastantes y liderazgos distantes hacen que incluso el mejor talento empiece a mirar hacia la puerta. Y cuando un área estratégica como TI empieza a rotar por cansancio, las organizaciones lo pagan caro.
Frente a lo anterior, la solución al burnout no pasa solo por contratar más gente, sino por fortalecer el liderazgo. Lo que menos motiva a un profesional TI es un discurso emocional o clichés. Lo que más los mueve es un líder partner real, capaz de priorizar, guiar y asumir responsabilidades.
Ese tipo de líder genera pertenencia, confianza y compromiso. Y lo mejor es que no requiere presupuesto millonario, sino humanidad, claridad y coherencia.
En el fondo, el burnout en TI no se soluciona con afters ni beneficios superficiales, sino con estructuras más sanas, metas realistas y líderes que entienden que las personas no son máquinas.
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