El concurso Anillos de Investigación 2025 de ANID seleccionó seis iniciativas vinculadas a ciencia antártica, medioambiente y cambio global, consolidando redes científicas y posicionando a Chile en investigación de frontera en el Continente Blanco.
La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) dio a conocer los resultados del concurso 2025 de Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas, adjudicando seis proyectos estratégicos vinculados a la ciencia antártica, el estudio de ecosistemas antárticos y subantárticos, y los impactos del cambio global en estos territorios.
El instrumento Anillos ANID financia investigaciones colaborativas con una duración de tres años, orientadas a consolidar capacidades científicas nacionales, promover el trabajo interdisciplinario y fortalecer la formación de capital humano avanzado. Asimismo, busca impulsar el desarrollo científico-tecnológico y la articulación de redes de investigación nacionales e internacionales, abordando desafíos prioritarios definidos por la política científica del país.
En ese contexto, la adjudicación de seis iniciativas en el ámbito antártico fue destacada por el subdirector técnico del Instituto Antártico Chileno (INACH), Andrés López, quien señaló que “esta es la ocasión en que se ha adjudicado la mayor cantidad de Anillos Antárticos”, agregando que “los Anillos son el segundo fondo concursable que entrega mayores recursos a los proyectos de investigación, después de los institutos o centros”.
López subrayó que “contar con seis de estas iniciativas en materia antártica es una muy buena noticia para el desarrollo de la ciencia en sus distintas áreas”, destacando el impacto que estos proyectos tendrán en la generación de conocimiento y en el posicionamiento científico del país.
Ciencia antártica y desafíos prioritarios
El concurso Anillos 2025 consideró cuatro áreas temáticas estratégicas: ciencia antártica, democracia en contextos de cambio global, agricultura en escenarios de escasez hídrica, e inteligencia artificial y computación cuántica. Dentro de este marco, la ciencia antártica registró una alta participación y adjudicación de proyectos.
Al respecto, Andrés López explicó que “dentro de esas cuatro áreas, en la que se incluye la ciencia antártica, tuvimos una muy buena participación de proyectos antárticos”, precisando que “varios de ellos ya han iniciado su campaña en terreno durante esta temporada”, como el proyecto liderado por Carolina Merino (UFRO), que actualmente se encuentra desarrollando actividades a bordo del buque Betanzos.
Las iniciativas adjudicadas abordan temáticas como riesgos sanitarios emergentes, contaminantes ambientales, biodiversidad, invasiones biológicas, contaminación lumínica y respuestas de los ecosistemas al cambio climático, integrando enfoques de la biología, la ecología, la geoquímica, la genómica y las ciencias socioecológicas.
Proyectos adjudicados y líneas de investigación
Entre los proyectos seleccionados se encuentra “Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica”, liderado por el Dr. Víctor Neira Ramírez (Universidad de Chile), que evalúa la presencia de patógenos y contaminantes ambientales en fauna silvestre mediante vigilancia activa, con participación del INACH como institución asociada.
Asimismo, el proyecto “El holobioma de las plantas vasculares antárticas”, encabezado por la Dra. Patricia Sáez Delgado (Universidad de La Frontera), estudia la respuesta de Deschampsia antarctica y Colobanthus quitensis frente al cambio climático, integrando variables ecofisiológicas y microbianas.
Otra de las iniciativas es “Transformaciones de los ecosistemas insulares antárticos bajo la huella humana”, liderada por la Dra. Carolina Merino Guzmán (UFRO), que analiza cambios funcionales y estructurales en ecosistemas insulares mediante enfoques geoquímicos, microbiológicos y socioecológicos.
El proyecto ICE-trófico, dirigido por el Dr. Cristóbal Galbán Malagón (Centro GEMA, Universidad Mayor), investiga la recirculación de contaminantes orgánicos emergentes, como los PFAS, asociados al deshielo polar y sus efectos en las cadenas tróficas costeras.
Por su parte, PRISMA, liderado por el Dr. Ian Acuña Rodríguez (Universidad de Talca), aborda el riesgo de invasión de plantas no nativas en un escenario de retroceso del hielo y aumento de la actividad humana, proponiendo estrategias de monitoreo y bioseguridad.
Finalmente, el proyecto DIPOLE, encabezado por el Dr. José Pulgar Aguila (Universidad Andrés Bello), analiza cómo la contaminación lumínica artificial nocturna puede modificar los efectos ecológicos del calentamiento global en ecosistemas polares, con estudios en la bahía Fildes.
En conjunto, estos seis proyectos fortalecen la ciencia antártica chilena y consolidan a Chile como un actor relevante en la investigación científica de frontera sobre los procesos ambientales, sanitarios y ecológicos que afectan a la Antártica y sus zonas aledañas.



