Andrés Fuenzalida, el periodista de los números que hacen noticia

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“El Big Data es un macro conjunto de datos que tienen distintas maneras de ser interpretados, ya sea para entender personas u objetos; números o emociones. Una vez que tienes claros los criterios y variables con las que debes agruparlos, recién se transforman en información”. Así explica Andrés Fuenzalida Cobos, periodista y Magister en Comunicación Estratégica, la metodologías del Big Data. Sobre ello conversó en exclusiva con Poder y Liderazgo este Consultor en Comunicaciones, Transformación Digital e Inteligencia


“Big Data tiene en sí características físicas condicionadas por el volumen de crecimiento, la velocidad con la que crece y la variabilidad en los datos. Pero también tiene condicionantes respecto a quien los interpreta, como el valor que generan los datos, la manera en que los visualizamos y la confianza que nos genera ver los indicadores o la información”.

“La palabra Big Data lamentablemente tiene más de marketing que de realidad y por muchos años he visto cómo a partir de un concepto complejizado a propósito, se han inducido malas decisiones en organismos públicos y empresas, tratando de vender softwares no soluciones para los problemas reales”.

“En Chile, estamos recién entendiendo el contexto en el que podemos transformar los datos en activos para las instituciones y empresas, por medio de la Transformación Digital, pero es el resultado de malas inversiones multimillonarias que a más de uno le trajeron dolores de cabeza”.


¿Cómo llegas a especializarte en esta área y cuáles son los principales desafíos tras esta decisión?

“Divergiendo y convergiendo. Desde adolescente me llamó la atención entender el cómo las personas nos comunicamos y porqué, pese a que podemos hablar el mismo idioma, no siempre nos entendemos”.

“Así fue cómo me di cuenta hace varios años que Internet era la clave para entender cómo nos comunicamos hoy y cómo nos comunicaremos mañana. Mi aproximación a los temas de Big Data comenzó cuando, entre 2013 y 2015, escribí el libro “Números que Hacen Noticia: Introducción al Periodismo de Datos”, junto a Carlos Franco”.

“En esta etapa descubrí la base metodológica del Big Data. Esto hizo que me concentrara en las maneras en que los sistemas computacionales trabajan los datos, la manera en que se transforman en información y como deben impactar para generar más conocimiento, para movernos a la acción”.

“También descubrí que las tecnologías sin nosotros, los seres humanos, no sirven de nada y desde esta vereda llegué a la Transformación Digital. Mi foco siempre ha sido entender el mundo tecnológico desde las comunicaciones”.


¿Qué tan internalizado está en las organizaciones, públicas y privadas, el uso de los datos para la toma de decisiones?

El usar datos para toma de decisiones está internalizado desde siempre. Cuando se elaboran estrategias de ventas o se proyectan presupuestos, se hace sobre la base de datos. Las dificultades en la toma de decisiones hoy en día nacen de la gran cantidad de datos que se generan y en la necesidad de integración de éstos para generar mejor inteligencia orientada a la toma de decisiones. Se suma a esto la necesidad de generar constantemente ventajas sobre la visión del mercado que permita competir con atributos diferenciadores en el contexto de un cliente / usuario cada vez más informado, menos fiel y con menos tiempo para escuchar los mensajes corporativos”.


¿Qué beneficios existen tras una metodología de este tipo?

Muchos la verdad. Una vez que te quitas de la cabeza los prejuicios y abordas los datos de manera imparcial, comienzas a entender los patrones y dejas que las cosas que estaban parcialmente ocultas sean más evidentes. Las metodologías para trabajar grandes volúmenes de datos son Ciencia de Datos (Data Science), Inteligencia de Negocios (Business Intelligence) y Analítica de Negocios (Business Analytics); las dos primeras gestionan, exploran y visualizan datos para la operación diaria del negocio y la tercera utiliza la misma lógica, pero con foco en entender el impacto de nuestras decisiones en el futuro”.

El resultado inevitable es orden en los procesos, eliminación de ruidos, robustecimiento de los indicadores de rendimiento claves para el negocio, la capacidad de medir impacto de las decisiones y la capacidad de orientar esfuerzos para gestionarlos (KPI´s)”.


¿De qué forma una pyme puede subirse al carro Big Data o la Inteligencia de la Información?

Primero, cambiando la mentalidad. Para enfrentar procesos Big Data, primero tienen que entender las necesidades del negocio, definir bien los objetivos de interpretación de datos y tener paciencia para ir construyendo sus propios sistemas”.

“Está instalado en la mente de la mayoría de las personas que es mucho dinero el que se necesita para implementar sistemas que procesen grandes volúmenes de datos. En parte tienen razón, pero es porque no estamos acostumbrados a invertir en inteligencia”.

“La mayoría de los softwares para esto son open source, lo que se necesita son personas que entiendan cómo trabajarlos; los softwares que son pagados, también necesitan personas que entiendan cómo trabajarlos”.

“Lo que quiero decir es que la clave del big data no está en las tecnologías, está en las personas que trabajan con datos y cómo las incorporamos de manera orgánica a nuestro trabajo diario, con la idea de construir el negocio desde la base tecnológica”.


¿Cómo describirías el actual estado del periodismo en Chile en cuento a la transformación digital que vivimos?

“Lo debo comenzar a describir con tristeza, porque siempre es fuerte ver cómo por decisiones mal tomadas, se impacta la vida de colegas que se comprometieron con los medios que no logran adaptarse a los tiempos digitales”.

“Pero si lo miro más en perspectiva, es una realidad cuando decimos que estamos en medio de la cuarta revolución industrial, esta vez con base en las tecnologías computacionales y el mundo está cambiando. No tiene tanto que ver con el cómo nos adaptamos al cambio, sino en cómo somos capaces de generar nuevos negocios a partir de las nuevas ideas resultantes del cambio de modelo (paradigma)”.

“Esto aplica también para la manera de informarnos y hacer periodismo. Siguiendo la idea que Big Data no es para ver más, sino mejor; los periodistas tenemos la oportunidad de generar golpes noticiosos 2.0, solamente cambiando el foco con los que enfrentamos los problemas”.

“Durante mucho tiempo, la idea de noticia dependía de quién teníamos cómo fuente; hoy depende netamente de cómo hacemos nuestro trabajo (…) De paso, dejaré como recomendación a mis colegas, que no sigan huyendo de las matemáticas”.


A tu juicio, ¿las casas de estudios superiores están preparando adecuadamente a los futuros periodistas?

Siempre hay intentos loables. A partir del libro que publicamos el 2015, algunas casas de estudio tomaron un poco más enserio el trabajo periodístico a partir de datos. Pero nunca es suficiente, sobre todo porque para hacer periodismo de datos se necesitan más capacidades que sólo la mirada periodística o editorial y no me refiero sólo a computadores potentes o buenos accesos a la Internet”.

“Pongo nuevamente el foco en las personas. Es el desarrollo de la mentalidad integrada. La generación de mentalidad periodística en personas con diferentes habilidades. Sólo a modo de ejemplo, cuando en un aula de clases estén sentadas personas de diferentes carreras (cómo periodismo, diseño, informática, leyes, por mencionar algunas), recién estaremos dando el paso a una formación orientada a los nuevos tiempos. Implica sí o sí hacer un cambio curricular completo, con foco centrar en las tecnologías de información. Implica sí o sí, resignificar el qué entendemos cómo periodismo y el cómo están las nuevas audiencias recibiendo la información; implica sí o sí, comenzar a cuestionar la manera en la que entendemos las necesidades de nuestros públicos; implica sí o sí, prepara el camino para que las nuevas generaciones decidan como se debe hacer periodismo”.


¿Crees que los medios de comunicación han asimilado el periodismo de datos en el país?

Hay buenos intentos, pero el modelo de negocio de los medios es la más grande limitante. Y digo esto en varias dimensiones. Un buen reportaje de datos tiene como foco descubrir y publicar lo que se descubre; esto puede significar incomodar a más de alguno que tiene poder e influencia económica. Hay varios medios que usan datos para justificar sus investigaciones, pero aún no veo el trabajo de investigación pura y transparente sobre datos que haya generado un reportaje”.

“Es normal si entendemos que todos tenemos el hábito de comer y la necesidad de pagar cuentas, pero atenta contra los principios finales del periodismo: la búsqueda de la verdad por sobre cualquier interés”.

“Nunca debiese ser rentable un departamento de prensa ni un área de investigación, pero hoy no tenemos muchos indicios de medios o personas que tengan como foco la verdad completa, siempre tenemos pincelazos o zonas grises. No me refiero sólo a lo que pasa en Chile, sino también a las iniciativas en periodismo de datos de The Guardian en Inglaterra; The New York Times en Estados Unidos o La Nación Data de Argentina, por ejemplo. Pero esto es un proceso y mientras haya periodismo, habrá posibilidades interesantes de hacer cosas”.


¿Cuáles crees que serán los avances más inmediatos en la adquisición, tratamiento y análisis de datos?

Lo que hoy estoy viendo en el mundo corporativo es el avance más importante respecto al trabajo con datos: la toma de conciencia sobre el valor la información a partir de un buen trabajo en la base de los datos. Lo más complicado de los cambios es siempre la mental. Hasta hace unos meses, mi sensación era de una brutal resistencia al cambio, no tecnológico, sino en la cultura organizacional”.

“El que las gerencias piensen que por sólo dar la orden de “implementar Big Data” al departamento de tecnologías era suficiente, puso en riesgo la vida de las empresas e instituciones a nivel sistémico, tanto así que se asomaba una crisis. Hoy hay un poco más de conciencia en que es el trabajo de la organización completa, incluyendo tiempos de los directores de empresa, gerencias y departamentos completos, para tener éxito en los cambios tecnológicos”.


Con un sueño muy entendible y sus datos y cálculos a la vista, dejamos a Andrés Fuenzalida, para quien su trabajo y la suma de muchos, aporta al desarrollo del país y las regiones, pero “mi deseo en realidad, es una esperanza de aporte más que algo concreto aún. En la medida que logremos tomar conciencia del poder (en sentido del verbo, como capacidad de acción) de los datos y en la manera que enfocamos el trabajo con ellos, podremos tener mejor capacidad de ver procesos globales y locales de mejor manera (…) Las regiones, más allá de todos los intentos positivos por descentralizar, aún no tienen capacidad de autogestión autónoma ni una toma de decisiones independiente en el plano gubernamental. Increíblemente es la misma mentalidad que tienen las empresas, esto hace que todas las decisiones se tomen a nivel central, y no me refiero sólo a Santiago, sino donde está la matriz de la empresa”.

Pero más allá de todo, “trabajar con Big Data tiene como resultado independencia sin pérdida de control. La independencia genera libertad y la libertad confianza; cuando hay confianza, tomamos decisiones conscientes y, al final del camino, tendremos más y mejor desarrollo para todos”.


 

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