El reordenamiento del seguro obligatorio dejó un escenario de fuertes asimetrías: además de los aumentos acumulados, persisten amplias diferencias entre compañías y mayor incertidumbre para los conductores, justo cuando el SOAP sigue siendo requisito clave para acceder al Permiso de Circulación
Comprar el SOAP este año se parece poco a una rutina. En pocos días, muchos conductores se encontraron con un mercado distinto, donde los precios cambiaron de golpe y, en algunos casos, terminaron duplicándose. A casi dos semanas de la entrada en vigencia de la Ley Jacinta, el Seguro Obligatorio de Accidentes Personales no solo se encareció: se volvió impredecible.
Los números lo confirman. Según un análisis de ComparaOnline, las alzas acumuladas llegan hasta 111% respecto del escenario previo al cambio normativo. No es un ajuste fino ni una corrección marginal: es un reordenamiento completo de precios que, por ahora, se siente directo en el bolsillo y deja a los usuarios navegando entre valores que varían con fuerza según la compañía.
“El mercado no quedó estático después del 11 de febrero. Aunque algunos precios comienzan a moderarse, otros aún reflejan el proceso de ajuste tras la implementación de la Ley Jacinta, con alzas relevantes que en ciertos casos alcanzan hasta 111% frente al escenario previo”, explica Javier Arriola, Head of Brand Marketing de ComparaOnline.
Cuando el número deja de ser abstracto
Mirar la evolución de los valores ayuda a entender por qué el malestar no es solo una percepción. En pocas semanas, el mismo seguro pasó de ser un gasto acotado a una línea relevante del presupuesto anual para miles de conductores.
Evolución de precios máximos del SOAP
| Tipo de vehículo | Antes del 9 de febrero | Al 25 de febrero |
|---|---|---|
| Autos, station y jeeps | $5.760 | $10.450 |
| Camionetas y furgones | $7.490 | $14.450 |
| Motocicletas | $37.890 | $79.990 |
| Carros de arrastre | $3.890 | $7.850 |
En porcentajes, la historia se vuelve aún más cruda: 81% en autos, 93% en camionetas y furgones, 102% en carros de arrastre y 111% en motocicletas. Son cifras que no admiten muchos matices: el SOAP cuesta hoy mucho más que hace pocas semanas.
Alza acumulada por tipo de vehículo
| Tipo de vehículo | Variación % |
|---|---|
| Autos, station y jeeps | 81% |
| Camionetas y furgones | 93% |
| Motocicletas | 111% |
| Carros de arrastre | 102% |
Una calma que no alcanza
Es cierto que, entre el 11 y el 25 de febrero, el ritmo de las alzas empezó a bajar. En ese tramo, los precios subieron 5% en autos, 4% en camionetas y furgones, 16% en motocicletas y 9% en carros de arrastre. Hay ahí una primera señal de contención. Pero esa calma relativa llega tarde para quienes ya vieron duplicarse el valor del seguro.
La sensación para muchos conductores es simple: el golpe ya está dado. Y como el SOAP no es opcional —es requisito para pagar el Permiso de Circulación—, no hay demasiado espacio para postergar ni esquivar el gasto.
El mismo seguro, distintas realidades
A esa presión se suma otro problema menos visible, pero igual de incómodo: el mismo SOAP puede costar mucho más o mucho menos según la aseguradora. Hoy, dos personas con el mismo tipo de vehículo pueden terminar pagando montos muy distintos por exactamente la misma cobertura.
Brechas de precios entre compañías
| Tipo de vehículo | Precio mínimo | Precio máximo |
|---|---|---|
| Autos, station y jeeps | $7.990 | $10.450 |
| Camionetas y furgones | $12.280 | $14.450 |
| Motocicletas | $65.480 | $79.990 |
| Carros de arrastre | $5.220 | $7.850 |
En la práctica, comparar dejó de ser una recomendación y pasó a ser una necesidad. “Hoy el desafío para los conductores no es solo cuándo comprar, sino cómo hacerlo bien. Las diferencias de precio entre compañías siguen siendo relevantes, por lo que revisar alternativas y comparar antes de contratar puede marcar una diferencia importante en el costo final”, advierte Arriola.
Con el plazo del 31 de marzo acercándose, el telón de fondo sigue siendo el mismo: un seguro obligatorio, más caro que antes, con precios dispares y un mercado que todavía busca su nuevo equilibrio. Para los conductores, en cambio, el ajuste ya tiene nombre y apellido: se llama cuenta final.



