Luego que el verano europeo estuviera marcado por temperaturas récord e incendios forestales, científicos advierten que Sudamérica enfrenta condiciones climáticas cada vez más extremas. En Chile, las lluvias recientes tampoco eliminan los peligros de la próxima temporada
Las olas de calor que golpearon Europa durante 2026 dejaron temperaturas superiores a los 40 °C en distintas localidades, incendios forestales, restricciones hídricas y alertas sanitarias. Según Copernicus, el continente registró su tercer verano más cálido desde 1979, mientras Europa occidental alcanzó un récord histórico de 21,69 °C de temperatura media estacional.
A pocas semanas del inicio del verano austral, Chile enfrenta sus propias amenazas climáticas. La prolongada sequía de la zona central, las temperaturas extremas y la acumulación de vegetación combustible mantienen la preocupación por una temporada que podría registrar incendios de gran intensidad, incluso después de las precipitaciones de invierno y primavera.
Una investigación internacional encabezada por Sarah Feron, académica de la Universidad de Santiago, identificó un aumento sostenido de condiciones cálidas, secas y favorables a la propagación del fuego en distintas regiones sudamericanas.
El trabajo, publicado en septiembre de 2024 en Communications Earth & Environment, contó con la participación de Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O’Higgins (UOH) e investigador asociado del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).
Un continente cada vez más expuesto al fuego
“Lo que observamos en Europa es consistente con la respuesta esperada de un sistema climático que continúa calentándose. No significa que Chile vaya a reproducir exactamente ese escenario durante el próximo verano, pero sí evidencia el tipo de eventos extremos que pueden hacerse cada vez más frecuentes bajo un clima más cálido”, explica Valenzuela.
El estudio examinó registros climáticos entre 1971 y 2022 y detectó incrementos significativos en la frecuencia de días con altas temperaturas, sequedad y peligro meteorológico de incendios. En el norte de la Amazonía, esas condiciones extremas se triplicaron respecto de décadas anteriores. La investigación también identificó aumentos relevantes en la cuenca de Maracaibo y el Gran Chaco.
“Nuestra investigación muestra que Sudamérica ya está transitando hacia un clima más cálido, más seco y más inflamable. Esa combinación aumenta la probabilidad de incendios más intensos y difíciles de controlar, especialmente cuando coinciden olas de calor, déficit hídrico y vegetación seca”, detalla el académico.
Entre las variables analizadas aparece el déficit de presión de vapor, indicador relacionado con la demanda de humedad de la atmósfera. Su incremento acelera la pérdida de agua de las plantas y favorece la desecación de la vegetación. Los investigadores también identificaron la influencia de El Niño y La Niña sobre las variaciones interanuales de las condiciones extremas.
Las lluvias no eliminan el riesgo en Chile
Las precipitaciones registradas durante 2026 permitieron recuperar parcialmente las reservas hídricas en diversas zonas del país, después de años de sequía. Sin embargo, también estimularon el crecimiento de pastizales y matorrales que podrían convertirse en combustible durante el verano, especialmente en sectores rurales y áreas próximas a centros poblados.
La Dirección Meteorológica de Chile proyecta para el trimestre noviembre de 2026 a enero de 2027 temperaturas máximas sobre lo normal desde el norte hasta Valparaíso, mientras que entre la Región Metropolitana y el Biobío predominan probabilidades de máximas inferiores a los promedios estacionales. La proyección no descarta episodios puntuales de calor intenso.
“No estamos hablando únicamente de temperaturas más altas. También observamos temporadas secas más prolongadas, una atmósfera con mayor demanda de humedad y ecosistemas que permanecen vulnerables durante más tiempo. Ese conjunto de factores aumenta significativamente el riesgo de incendios extremos”, añade Valenzuela.
La preocupación alcanza especialmente a los territorios donde conviven viviendas, actividades productivas y extensas superficies de vegetación. En ese contexto, la Corporación Chilena de la Madera (Corma) propuso cinco medidas preventivas para enfrentar condiciones meteorológicas extremas, entre ellas restricciones temporales a faenas de riesgo, desconexiones eléctricas preventivas y mayores facultades de coordinación territorial.
Prepararse antes de que comiencen los incendios
Chile se prepara para la temporada 2026-2027 con un plan de protección contra incendios forestales de $166.600 millones, que contempla un despliegue conjunto de 657 brigadas, 7.043 brigadistas y 133 aeronaves públicas y privadas. La estrategia considera además 7.200 kilómetros de cortafuegos proyectados por CONAF, vigilancia tecnológica y fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana.
“Europa nos ofreció una señal de cómo se manifiestan los extremos climáticos en un planeta más cálido. Nuestro estudio muestra que Sudamérica avanza en esa misma dirección. La pregunta ya no es si el clima está cambiando, sino cómo nos preparamos para convivir con esos cambios y reducir sus impactos sobre las personas y los ecosistemas”, concluye Valenzuela.
El desafío de la prevención también compromete a municipios, empresas y comunidades expuestas. El plan nacional anunciado para enfrentar los incendios forestales contempla brigadas nocturnas, equipos de detección y maquinaria especializada. Su implementación coincidirá con los meses de mayor riesgo para miles de familias que viven en zonas de interfaz urbano-rural.



