Junto al Ministerio del Medio Ambiente, ChileValora y Fundación Chile certificará competencias, fortalecerá la formalización y ampliará oportunidades para quienes recuperan chatarra y metales dentro de una cadena estratégica para la economía circular
El trabajo de miles de recicladores de base sostiene una parte relevante del abastecimiento de Aceros AZA. Durante 2025, la red vinculada a la compañía aportó 147.427 toneladas de chatarra, equivalentes al 23% del material utilizado en su proceso productivo. El desafío ahora es que esa contribución avance hacia un mayor reconocimiento y profesionalización.
Con ese objetivo, la empresa se incorporó a una alianza con el Ministerio del Medio Ambiente, ChileValora y Fundación Chile, a través del programa Entorno+Circular, para certificar las competencias de recicladores especializados en chatarra y metales, fortalecer su organización y desarrollar nuevas capacidades laborales.
La iniciativa fue presentada en la planta de AZA en Colina y contempla un piloto que financiará durante 2026 los primeros 100 procesos de certificación. El trabajo se apoyará en un perfil ocupacional desarrollado durante 2025 para reconocer conocimientos adquiridos mediante la experiencia y facilitar nuevas oportunidades de formalización.
Reconocer una experiencia construida durante años
La certificación busca convertir en una acreditación formal las capacidades que recicladores, transportistas y gestores han desarrollado en terreno. Entre ellas se encuentran la recuperación, clasificación y manejo de materiales que posteriormente vuelven al ciclo productivo como materia prima para fabricar acero.
La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, sostuvo que el proceso permitirá reconocer esos conocimientos y avanzar hacia una profesionalización que fortalezca la economía circular. La autoridad señaló que la iniciativa comienza con 100 certificaciones y que la aspiración pública es alcanzar mil procesos hacia 2030.
“Las agendas de cuidado ambiental requieren, por sobre todo, el apoyo y los conocimientos que las personas han adquirido en su experiencia”, afirmó la secretaria de Estado durante la presentación de la alianza.
Para Aceros AZA, el programa también fortalece una red estratégica para su modelo de producción. Según cifras de la compañía, el número de recicladores vinculados a su operación aumentó desde 5.500 en 2021 hasta cerca de 20 mil, mientras las compras anuales de chatarra a estos proveedores superan los $32 mil millones.
Una relación económica que sostiene la cadena
El gerente general de Aceros AZA, Hermann von Mühlenbrock, destacó que la relación con los recicladores no se limita a la compra de materiales, sino que también requiere condiciones que les permitan mantener su actividad.
“En AZA entendemos perfectamente que no existe mejor programa social para un reciclador que contar con liquidez inmediata. El pago rápido y oportuno es la tranquilidad que necesitan para trabajar, comprar material y salir adelante”, afirmó.
La compañía proyecta certificar cerca de 500 recicladores especializados hacia 2030 mediante su programa AZA Contigo. La meta se enmarca en una red compuesta por recicladores de base, transportistas y gestores minoristas que recuperan chatarra desde distintos territorios y la incorporan nuevamente al proceso industrial.
El beneficio es compartido. Para los recicladores, la certificación puede significar reconocimiento de su experiencia, mayores posibilidades de formalización y acceso a nuevas oportunidades. Para la empresa, fortalecer esta red permite consolidar una fuente de abastecimiento que ya representa casi una cuarta parte de la chatarra utilizada en su producción.
Nuevos perfiles para la economía circular
El perfil de reciclador especializado en chatarra y metales forma parte de nueve perfiles ocupacionales desarrollados por Entorno+Circular, el Ministerio del Medio Ambiente y ChileValora para acompañar la transformación de la construcción y la gestión de residuos hacia modelos más circulares.
La directora ejecutiva de ChileValora, Ximena Rivillo, señaló que el organismo financiará los primeros 100 procesos para reconocer la experiencia, impulsar la especialización y contribuir a la formalización de personas que cumplen una función estratégica dentro de la cadena. “Cuando una industria evoluciona, también deben evolucionar las competencias de las personas que allí trabajan”.
Desde Fundación Chile, su gerente de Sustentabilidad, Ignacio Santelices, destacó que la recuperación de chatarra depende de una red humana que pocas veces es visible para el consumidor final. “Detrás de cada tonelada de chatarra que vuelve a convertirse en acero hay miles de personas cuyo trabajo hace posible la economía circular”, afirmó.
Del piloto a una relación más equilibrada
La alianza contempla ampliar progresivamente las oportunidades de capacitación y certificación, sumar nuevos actores y acompañar la creación de empleos vinculados con la recuperación y valorización de materiales.
Su importancia no está únicamente en acreditar conocimientos. El programa muestra cómo una estrategia empresarial puede fortalecer su propia operación al mismo tiempo que reconoce y desarrolla a quienes participan en ella. Sin recicladores capaces de recuperar y movilizar chatarra, el modelo circular de la industria siderúrgica pierde una parte esencial de su base.
El desafío será que la certificación no quede limitada a un piloto, sino que se traduzca en mejores condiciones de trabajo, mayor estabilidad y una participación más equilibrada dentro de la cadena. Para AZA, profesionalizar la red significa fortalecer su abastecimiento. Para los recicladores, implica avanzar desde un trabajo históricamente informal hacia un rol reconocido dentro de la economía circular.



