El nuevo Panorama Económico Mensual advierte que la crisis energética global, el alza de combustibles y mayores costos logísticos podrían extender las presiones inflacionarias y afectar crecimiento, consumo e inversión durante 2026.
El conflicto en Medio Oriente y las restricciones persistentes en el estrecho de Ormuz comienzan a generar nuevas señales de tensión sobre la economía internacional. El aumento del petróleo, los mayores costos logísticos y la presión sobre alimentos y combustibles están reactivando temores inflacionarios en distintos mercados del mundo.
De acuerdo con el último “Panorama Económico Mensual”, elaborado por el equipo de estudios de Santander Chile, aumenta la probabilidad de un escenario con petróleo sobre US$100 por barril durante un período más prolongado, lo que podría intensificar los efectos sobre inflación y tasas de interés.
El reporte fue desarrollado por el equipo encabezado por Andrés Sansone, junto a Carmen Gloria Silva, Lorena Palomeque, Rodrigo Cruz y Juan Alonso Puentes.
Combustibles y alimentos elevan presión inflacionaria
El análisis indica que el petróleo acumuló un incremento cercano al 30% durante mayo, mientras gasolina y diésel también registraron fuertes alzas. En paralelo, los costos de transporte marítimo alcanzan máximos de dos años producto de la incertidumbre sobre las rutas comerciales globales.
El informe además advierte aumentos relevantes en alimentos como trigo y arroz, cuyos precios internacionales acumulan alzas de 32% y 35%, respectivamente.
El escenario comienza a ampliar las presiones sobre inflación, costos operacionales y precios finales, afectando tanto a consumidores como a empresas en distintas economías.
Economía chilena pierde fuerza
En el plano local, el reporte advierte que la economía chilena continúa mostrando señales de desaceleración. El PIB se contrajo 0,5% anual durante el primer trimestre de 2026, afectado principalmente por debilidad en minería, exportaciones y sectores ligados a demanda externa.
El análisis sostiene que, aunque el consumo privado todavía mantiene cierta resiliencia, el deterioro del mercado laboral y la presión inflacionaria podrían afectar con mayor fuerza el comportamiento económico durante los próximos meses.
El documento agrega que una prolongación del shock energético internacional podría terminar debilitando inversión, confianza empresarial y recuperación económica.
Cobre y proyectos mineros sostienen perspectivas
Pese al complejo escenario internacional, el informe identifica algunos factores que continúan funcionando como soporte para la economía chilena. Uno de ellos es el elevado precio del cobre, que se mantiene en torno a US$6,2 la libra y sigue actuando como amortiguador frente al deterioro externo.
El reporte además elevó su proyección promedio para el cobre durante 2026 hasta US$5,7 por libra, impulsado por restricciones de oferta y demanda estructural asociada a transición energética y electromovilidad.
En paralelo, el catastro de inversiones para el período 2026-2030 supera los US$87 mil millones, con fuerte presencia de proyectos asociados a minería, infraestructura energética y almacenamiento BESS.
El análisis destaca especialmente el dinamismo esperado en iniciativas vinculadas a energías renovables, expansión minera y transición energética, sectores que continúan impulsando parte importante de las perspectivas económicas de mediano plazo.
Banco Central mantiene cautela frente a inflación
Respecto de política monetaria, el informe señala que el IPC de abril sorprendió a la baja, entregando algo más de margen para mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% durante el corto plazo.
Sin embargo, el reporte advierte que el aumento de combustibles, logística e insumos internacionales podría volver a intensificar las presiones inflacionarias durante los próximos meses si el conflicto energético global persiste.
El análisis concluye que Chile enfrenta un escenario marcado por alta volatilidad internacional, donde el cobre y la inversión minera continúan funcionando como principales amortiguadores frente al deterioro externo y las nuevas amenazas inflacionarias.



