[Opinión] ¿Es necesario hablar con los niños y niñas acerca del racismo?

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Por: Carolina Rivera S. Psicóloga del Fonoinfancia de la Fundación Integra


A propósito de los incidentes ocurridos en Estados Unidos que dan cuenta de violentas conductas discriminatorias y racistas que se creían superadas, comienzan a surgir interrogantes en muchos padres y madres: ¿habrá que explicarle a los niños y niñas lo que ocurrió?, ¿entenderán si les hablo acerca de racismo y/o discriminación?

Lo primero que parece importante decir, es que siempre es una ganancia establecer temas de conversación con niños y niñas, no sólo porque esto nos permite aclarar sus dudas, sino que, aún más importante, nos da la posibilidad de saber qué opinan respecto de un tema. No olvidemos que toda instancia de comunicación, fortalece la confianza y, en consecuencia, nuestra relación con ellos y ellas.

Todo ser humano nace sin prejuicios, no hay una transmisión genética ni biológica que determine que uno haga valoraciones acerca de las diferencias. Si bien, los bebés desde muy pequeños notan diferencias entre las personas que ven, aquellos que usan lentes o tienen barba, por ejemplo, no tienen aún la capacidad de poner un juicio de valor sobre estas diferencias y, entonces, ¿cómo surgen los prejuicios y/o el racismo? Tal como la mayoría de los aprendizajes, nacen y se inculcan a través de diferentes agentes socializadores como la escuela, el grupo al que se pertenece y la familia, por ende, son una transmisión social.

Desde esta perspectiva, antes que pensar en cómo hablarle a los niños y niñas acerca del racismo, parece importante revisar y analizar cómo nosotros y nuestra familia, afrontamos las diferencias; cómo nos referimos o somos capaces de tratar a personas de distintos colores de piel, de distintas nacionalidades, fisonomía, edades, clases sociales, tendencias sexuales, capacidades, intereses, creencias, etc.

Ya que es probable que nos haya impactado el crimen de George Floyd, el que fue ampliamente comentado en los medios de comunicación, ésta puede ser una oportunidad para hablar de esta temática en familia. Sin embargo, parece necesario – y mucho más significativo – llevarlo a un terreno cercano, por ejemplo, preguntarnos cómo nos referimos a las personas de nuestro entorno y cómo – dentro de este núcleo – toleramos la diferencia, porque es fácil juzgar desde lejos, pero probablemente en algunas ocasiones nos referimos de manera poco apropiada sobre las personas conocidas, por ejemplo, “la señora gordita de la esquina, el viejo del negocio”. Cabría preguntarse, en consecuencia, ¿estamos respetando y tolerando las diferencias en nuestra cotidianidad?

Es así que, antes de preguntarnos si es necesario relevar con niños y niñas el tema del racismo y/o discriminación, parece aún más importante poner énfasis en resaltar la importancia del Respeto – ante todo y por todos/as -, independientemente de nuestras legítimas diferencias. Si ésta fuera una práctica habitual probablemente no tendríamos que abordar temas que llevan al odio y al juzgar sin razón.

Evidentemente los discursos sobre el respeto cobran más fuerza desde una práctica consistente con ello: ¿respetamos como adultos de manera incondicional a nuestros niños y niñas?, porque de no ser así, estamos llevando a cabo un acto de discriminación basado en las diferencias etarias y en la desigual distribución del poder y la autoridad en un núcleo familiar.

Ahora bien, como sabemos que en lo cotidiano esto temas pueden aparecer, es oportuno hablarlos libremente, con honestidad y poniendo énfasis en los errores que como adultos podemos haber cometido en esta misma línea.

Para llevar a cabo esta conversación se sugiere tener en consideración la edad de nuestros niños y niñas: con los más pequeños (menores de 5 años) se debe dar ejemplos muy concretos, y con los mayores se puede establecer un diálogo más complejo, en un lenguaje simple y cercano, que acoja sus preguntas y dudas, y que ojalá incluya sus propias experiencias. No estamos como adultos/as  obligados a saberlo todo y si hubiere algún tema desconocido, pues bien, será una posibilidad para indagar juntos y construir nuevas respuestas.

Todos los temas pueden ser una oportunidad para hablar, aprender y comunicarnos con nuestros niños y niñas, aprovechémosla, promovámosla ya que fortalece la relación con ellos, y traspasa, al mismo tiempo, los valores que cada familia posee.


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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