[Opinión] “El Pachakuty, un esperanzador nuevo ciclo”

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Por. Esteban Velásquez N. Diputado de la Federación Regionalista Verde Social por la región de Antofagasta


Al nuevo Chile ya lo podemos palpar. El proceso constituyente ya está en marcha junto a quienes, democráticamente, elegimos para representarnos y escribir lo que será la Nueva Carta Magna. Ya no serán unos pocos, ya no será una élite que históricamente ha plasmado sus ideales y visiones centralistas.

Acá debemos detenernos y es donde debemos sacar el máximo provecho para que la ciudadanía del norte nunca más nos volvamos a sentir el patio trasero de Chile. ¿Cómo se une la Constitución con Descentralización? Fácil: Es la misma Constitución quien plasma la distribución de los diferentes poderes.

¿Cómo logramos eso entonces?  Las posturas regionales deben aunar fuerzas, considerar cada una de las múltiples aristas que nos caracteriza y apuntar hacia un solo norte: un país descentralizado y porque no; un país federal. La nueva Constitución debe ser capaz de reconocer que somos un territorio con identidades distintas, comunidades, intereses y manera de vivir que deben ser explícitamente reconocidas y respetadas para enriquecer lo que somos y queremos ser.

Profundizar la democracia es también querer avanzar hacia la autonomía de las regiones y esto se puede lograr a través de diferentes tipos de mecanismos, activando así la representación de los territorios que se han visto desplazados históricamente esto sí puede ser posible lograrlo, impulsando derechos sociales, que queden plasmados explícitamente en la Constitución.

La visión mercantilista de derechos sociales y territorios debe quedar en el pasado, como regionalistas, y defensores fervientes del norte y sobre todo de nuestra región, debemos darle la posición que merece, sin ir más lejos un ejemplo de esto puede ser el prosperar hacia una efectiva ley de rentas regionales, que será “el brazo armado” para el primer Gobernador regional elegido por la ciudadanía territorial, en pocas palabras: estas leyes darán una nueva cara a la economía regional, mejorando así considerablemente el bienestar de quienes conformamos el norte.

Tomar esta postura es profundamente positiva para este territorio andino; pasaríamos de no tener representación política- económica regional, a ser gestores e impulsores de una economía regional, cosa que hace un par de años era impensada. Lograr este anhelo no es difícil, pero sí tener posiciones y estrategias claras para su total aprovechamiento. La pauta para esto en nuestro caso puede comenzar a gestarse desde la cultura y patrimonio. Este proceso constituyente debe ser clave para   consolidarnos y ser capaces de construir patrimonio cultural desde lo cotidiano.

No cabe duda de que existirán obstáculos para que esta idea llegue a consolidarse, pero las particularidades regionales que nos caracterizan nos dan una luz de esperanza para seguir creyendo que el proyecto descentralizador que tanto anhelamos es posible gracias al proceso constituyente que está próximo a comenzar a sesionar. Así construimos y vivimos “el tiempo del Pachakuti”, un esperanzador nuevo ciclo, en buena hora.


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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