[Opinión] Conflictividad: El caso de Chile

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Por: Carlos Cantero O. Geógrafo y Doctor en Sociología. Integrante del HUB Desierto de Atacama


La conflictividad está íntimamente ligada a la legalidad, legitimidad, institucionalidad, desigualdad, liderazgo, sentido de comunidad y la épica que inspira la unidad o la confrontación.  El Conflicto es la tensión, desacuerdo u oposición entre personas o cosas; derivada de una rivalidad prolongadas entre dos o más instancias.  En cambio, la Conflictividad es la cualidad de lo conflictivo, son las condiciones y tendencias que dan lugar a los conflictos, la evolución que se da entre un momento y otro tiempo-espacio, la evolución de dos períodos.

Los “Escenarios Prospectivos” se definen como el modelamiento de una situación futura esperada, que contiene secuencialmente: una situación de base o diagnóstico problematizado; una descripción de la trayectoria futura más plausible y los distintos cursos de acción posibles; una aproximación de las situaciones o riesgos de azar que pueden manifestarse; una definición del horizonte de tiempo, y; una descripción de la situación futura o situación de llegada. La conflictividad de un tiempo-espacio particular se caracteriza por “Ejes Principales de Conflictividad”, de  largo, mediano y corto plazo, que pueden ser del ámbito de la política; trabajo; comunidad; geopolítica; ética, etc.

A modo de ejemplo, en los estudios de percepción ciudadana en Chile, la conflictividad se asocia con: la crisis política, el descrédito y deslegitimidad de la actividad; la inestabilidad y debilitada gobernanza; las movilizaciones sociales; crisis económica caracterizada por el desempleo y sobre endeudamiento; pobreza y desigualdades, afectada por las migraciones, la emergencia de racismo y localisms; cambio climático y biodiversidad; brecha digital y marginación; las faltas a la probidad; el narco-delito; el desprecio al mérito en un contexto de impunidad; además de la eventualidad natural.

Por décadas el Estado chileno ha sido in-capaz de “Procesar el Conflicto”, que reventó con la Explosión Ciudadana del  18 de Octubre. En muchos lugares el Estado se ha desvanecido; la institucionalidad dejó de operar en plenitud; la sociedad civil tomo un rol de rebeldía; emergió un segmento de Anarquistas juveniles; se despliegan sin contención los Soldados del Narco; emerge un segmento de lumpen protagonizando saqueos violencia e incendios; desapareció el liderazgo político; opinólogos y farándula forman la opinión pública.  La delincuencia es transversal a lo político, social, cultural y etáreo, en un ambiente de impunidad.

Se observa un divorcio entre sociedad civil y la política, el Estado está diluido y debilitado, no hay diálogo ni pacto social, la sociedad civil no puede imponer límites al desvergonzado actuar de políticos de espaldas a la ciudadanía; los tribunales de justicia han dado señales de impunidad y justicia de doble estándar; la Contraloría General es incapaz de actuar en forma y oportunidad llegando tarde a sus compromisos institucionales.  El Estado de Chile y su Poder Ejecutivo, es incapaz de procesar los conflictos sociales.

La conflictividad está asociada a un mayor o menor liderazgo político y social, el cual hoy en Chile esta transversalmente debilitado.  La sociedad baja sus niveles de conflictividad y radicalización cuando hay un buen relato (convocante) o una épica inspiradora, lo que no ocurre en este caso.

Siguiendo el planteamiento de Habermas sobre la Teoría de Estado, la legalidad y legitimidad son fundamentales para el manejo de la conflictividad, en el caso chileno se observa precariedad, en el parlamento, el Gobierno y los partidos políticos. No hay relato ni vocerías, anuladas o con signos de corrupción ideológica.  Mientras más altas las expectativas de la gente y mas bajas las respuestas de la autoridad, se exacerba la conflictividad.  Por otro lado mientras más críticos los problemas socio-políticos y más inoportunas e ineficientes las respuestas se agudiza el conflicto.

El nivel de la política, la solidez estructural de sus liderazgos y propuestas son deplorables, enfrascados en la descalificación y obstrucción binaria o de polarización de la mediocridad. El conflicto parece perpetuarse, no logra ser canalizado por los conductores políticos, sus liderazgos están cada vez más debilitados. La conflictividad hacia el segundo semestre del 2020 ira en aumento.


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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