El CEO de Global Methane Hub y exministro del Medio Ambiente advierte que Chile registra altas emisiones de metano asociadas a la gestión de residuos y plantea que el país enfrenta una oportunidad única para transformar ese desafío en una fuente de innovación, energía renovable y financiamiento climático
Por: Sandra Guijarro Vilela
Chile enfrenta una alerta climática que todavía no ocupa el lugar central que merece en el debate público: las emisiones de metano asociadas a los residuos, especialmente en rellenos sanitarios, pueden tener un impacto comparable al de grandes fuentes contaminantes si no se abordan con decisión, tecnología y políticas públicas adecuadas.
Aunque gran parte del debate climático se concentra en el dióxido de carbono, el metano se ha convertido en uno de los principales focos de la acción climática global debido a su elevado potencial de calentamiento y a que su reducción puede generar resultados visibles en el corto plazo.
En conversación exclusiva con Poderyliderazgo.cl, Marcelo Mena, CEO de Global Methane Hub y exministro del Medio Ambiente, analiza los desafíos que enfrenta Chile en materia de emisiones de metano, especialmente aquellas asociadas a la gestión de residuos.
El exautoridad también aborda el potencial del biometano, las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías de valorización de residuos y el rol que puede desempeñar el país en una agenda que combina mitigación climática, innovación y desarrollo productivo.
El impacto global del metano
El metano ha ganado protagonismo en la agenda climática internacional. ¿Cuál es la situación actual de este contaminante y por qué representa una amenaza tan relevante para el planeta?
El metano tiene un efecto invernadero mucho más potente que el CO₂. Además, al degradarse en la atmósfera genera contaminantes como el ozono troposférico, que afecta la salud de las personas. Por eso, reducir el metano no solo ayuda al clima, sino que también mejora la calidad del aire.
Mucha gente recuerda al dióxido de carbono como el único gas de efecto invernadero relevante, pero en realidad cerca de 0,5 grados del calentamiento global provienen del metano, que es un contaminante mucho más potente que el CO₂ por unidad emitida y, además, de corta duración.
En 20 años, cada molécula de metano contamina lo mismo que 86 moléculas de dióxido de carbono. Sin embargo, al ser de corta vida en la atmósfera, si dejamos de emitir metano el efecto de calentamiento desaparece más rápido. Por eso se estima que podríamos reducir cerca de 0,3 grados la temperatura del planeta en el corto plazo si avanzamos con fuerza en medidas de mitigación del metano.
En el caso chileno, ¿cuáles son hoy las principales fuentes de emisiones de metano?
Actualmente, la principal fuente es la basura, especialmente los rellenos sanitarios. Esto se debe a que la descomposición de materia orgánica en condiciones anaeróbicas genera metano. Históricamente se implementaron sistemas de captura de metano porque eran soluciones que aprovechaban energía y resolvían un problema sanitario. Sin embargo, hoy sabemos que esos sistemas capturan como máximo la mitad de las emisiones, y el resto termina se emita a la atmósfera. Eso provoca que un relleno sanitario pueda contaminar tanto como una termoeléctrica a carbón.
En segundo lugar está la agricultura, especialmente la ganadería y el cultivo de arroz; seguido por el sector energético, principalmente las fugas de gas natural y también la leña, porque la combustión de biomasa genera metano.
En especial, el cultivo de arroz tradicional requiere inundación constante, lo que genera metano debido al agua estancada y la materia orgánica. Hoy en Chile se están desarrollando sistemas con menos inundación, capaces de reducir entre 50% y 70% las emisiones de metano y, al mismo tiempo, disminuir significativamente el consumo de agua.
Residuos, rellenos sanitarios e innovación
Los rellenos sanitarios aparecen como uno de los focos críticos. ¿Qué muestran las cifras sobre las emisiones de metano asociadas al manejo de residuos en Chile y cuál es el nivel de conciencia pública y política sobre su impacto en el cambio climático?
Chile aparece como el número uno en emisiones de metano por kilo de basura tratada. Eso se debe a que concentramos grandes volúmenes de residuos en pocos lugares. Muchos países desarrollados no compactan tanto la basura como nosotros. Además, el clima seco de Chile favorece la liberación constante de metano desde los rellenos sanitarios.
Creo que existe una alta conciencia sobre el problema. Se han realizado campañas, mediciones satelitales y monitoreo de rellenos sanitarios y fugas de gas. Chile entiende los desafíos ambientales y suele apoyar soluciones cuando tienen sentido práctico y económico.
Frente al desafío de los residuos orgánicos, usted ha planteado que las soluciones deben ir más allá de la captura de biogás. ¿Qué oportunidades ofrecen las innovaciones biológicas para abordar este problema?
Chile tiene muchos rellenos sanitarios que están llegando al final de su vida útil. Ahí existe una gran oportunidad de separar los residuos orgánicos, que representan cerca del 60% de la basura domiciliaria, y tratarlos aparte.
Se abren oportunidades, como generar compost para fertilizantes y recuperación de suelos; y otra es la digestión anaeróbica, que acelera el tratamiento de la materia orgánica en condiciones controladas, permitiendo hacer en un mes lo que un relleno sanitario hace en diez años.
Una tercera opción es la utilización de mosca soldado, alimentando larvas con residuos orgánicos para producir proteína destinada a alimento animal. Son soluciones que valorizan residuos como compost, energía o proteína.
¿Puede una mejor gestión de residuos convertirse en una solución estructural para el problema de la basura?
Claro. Si aceleramos el tratamiento de residuos orgánicos podemos aprovechar mucho mejor la energía contenida en los alimentos no consumidos. Además, la agenda del metano abre oportunidades para reducir pérdidas alimentarias, mejorar cadenas de frío y optimizar sistemas productivos.
Financiamiento climático y transición energética
Durante IREC Day se discutieron distintas herramientas para acelerar la acción climática. ¿Qué relevancia tienen este tipo de encuentros para movilizar inversiones y financiamiento?
Permiten demostrar que la acción climática sigue avanzando y que existe una enorme oportunidad económica asociada al financiamiento climático. Chile ha construido capacidades importantes durante distintos gobiernos y eso debe mantenerse más allá de las diferencias políticas. Poner precio a la contaminación es una de las formas más eficientes de abordar estos desafíos dentro de una economía de mercado.
Su exposición se tituló “Más allá de la electricidad”. ¿Por qué el biometano está llamado a jugar un papel relevante en la transición energética?
Porque el biometano permite reemplazar gas natural fósil y, al mismo tiempo, valorizar residuos agrícolas y domiciliarios. Hay una gran oportunidad de financiamiento para proyectos asociados a este tipo de soluciones.
¿Qué papel está desempeñando hoy el sector privado en la reducción de emisiones de metano y cuáles son las metas que persigue Global Methane Hub para los próximos años?
El sector agrícola está avanzando bastante. Chile tiene iniciativas de ganadería y producción láctea de bajas emisiones, además de investigaciones del INIA sobre arroz de baja emisión de metano. La descarbonización hoy está ligada a inversión, transmisión eléctrica, energías renovables, hidrógeno verde y minerales críticos.
Queremos cambiar la curva global de emisiones de metano para reducir la temperatura del planeta. Las medidas que hemos impulsado ya contribuyen a disminuir cerca de una décima de grado el calentamiento futuro. Cada décima importa.
Desafíos futuros
Brasil ha logrado avances importantes en biogás y biometano. ¿Qué factores explican esa diferencia respecto de Chile?
Brasil tiene una enorme disponibilidad de biomasa y una larga tradición de políticas públicas para biocombustibles, comenzando con el etanol. Chile, en cambio, tiene menos biomasa disponible y una geografía más desértica, por lo que los biocombustibles suelen entenderse más como una oportunidad para valorizar residuos que como una industria primaria.
Desde el punto de vista regulatorio, ¿ve señales positivas para avanzar en una agenda más ambiciosa de reducción de metano?
Sí. El nuevo gobierno mostró rápidamente apoyo a regulaciones sobre metano asociado al gas natural importado. Además, existe interés en abordar el problema de los residuos orgánicos y extender la vida útil de los rellenos sanitarios.
¿Considera que el metano finalmente está comenzando a ocupar el lugar que le corresponde dentro del debate público sobre cambio climático?
Sí. El Global Methane Pledge, impulsado durante la administración Biden, ayudó a posicionar este tema, pero todavía no llega completamente a la sociedad civil. Ahora que el mundo empieza a superar la meta de 1,5 °C, el metano aparece como una de las pocas herramientas capaces de reducir temperatura en el corto plazo.
Una oportunidad climática y productiva
La conversación con Marcelo Mena deja instalada una lectura de fondo: el metano ya no puede ser visto solo como un problema ambiental, sino como una agenda donde convergen salud pública, innovación, energía renovable, financiamiento climático y economía circular.
Para Chile, el desafío será acelerar soluciones en residuos orgánicos, rellenos sanitarios, biometano y producción agrícola de menores emisiones. La oportunidad está en transformar una brecha ambiental en un campo de inversión, tecnología y desarrollo productivo capaz de generar beneficios concretos para las personas y los territorios.



