Por Patricia Castillo C. Presidenta Comisión de Mujeres, Cámara Chilena de la Construcción Calama
Cuando hablamos de liderazgo femenino, no estamos hablando únicamente de equidad. Estamos hablando de desarrollo, competitividad y futuro. En una comuna como Calama, cuyo crecimiento está estrechamente ligado a la minería y la construcción, potenciar el talento de las mujeres es una necesidad estratégica para el desarrollo sostenible de nuestro territorio.
Las cifras son claras. La minería chilena ha dado pasos significativos durante la última década. Mientras en 2018 la participación femenina en la gran minería alcanzaba apenas un 8,9%, hoy las mujeres representan cerca de un 23% de la dotación de las principales empresas mineras del país, posicionando a Chile como líder mundial en participación femenina dentro de esta industria.
Este avance demuestra que cuando existen oportunidades, políticas adecuadas y un compromiso real de las organizaciones, las barreras pueden derribarse. Sin embargo, también nos recuerda que todavía queda mucho camino por recorrer.
Y es precisamente ahí donde debemos mirar la realidad de los territorios y de las empresas que sostienen gran parte de la actividad productiva de nuestra comuna. Si bien las compañías mineras han logrado avances significativos en materia de inclusión, la situación es distinta en muchas empresas contratistas y proveedoras locales, donde la participación femenina bordea en promedio el 12%, muy por debajo de las cifras registradas por las grandes operaciones mineras.
Esta diferencia responde a múltiples factores. Las empresas contratistas enfrentan desafíos adicionales asociados al tamaño de sus operaciones, la disponibilidad de recursos y la capacidad de ofrecer beneficios laborales similares a los que entregan las grandes compañías mineras. Sin embargo, ello no disminuye la importancia de seguir avanzando. Por el contrario, nos obliga a generar estrategias que permitan apoyar a las empresas locales en este proceso de transformación.
En la construcción, el desafío es aún mayor. La participación femenina continúa siendo una de las más bajas de la economía chilena, especialmente en los cargos vinculados a obra y producción. Si bien cada vez más mujeres se incorporan a carreras técnicas y profesionales relacionadas con la construcción, persisten brechas culturales, estereotipos y obstáculos que dificultan su plena integración y desarrollo laboral.
Frente a este escenario, la pregunta ya no es si las mujeres tienen las capacidades para liderar. La respuesta está a la vista. Lo que debemos preguntarnos es qué estamos haciendo como industria, como empresas y como comunidad para generar más oportunidades de liderazgo, formación y crecimiento profesional para ellas.
La minería y la construcción enfrentan procesos de transformación sin precedentes. La incorporación de nuevas tecnologías, la sostenibilidad, la innovación y el relacionamiento con las comunidades demandan liderazgos diversos, colaborativos y capaces de comprender realidades cada vez más complejas.
Las organizaciones que integran distintas miradas son más innovadoras, toman mejores decisiones y están mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro. Esto aplica tanto para las grandes compañías mineras como para las empresas proveedoras y contratistas que forman parte esencial de la cadena de valor de nuestra región.
Desde la Comisión de Mujeres de la Cámara Chilena de la Construcción Calama creemos firmemente que el liderazgo se construye desde etapas tempranas. Por ello impulsamos iniciativas que buscan acercar a las jóvenes a estos sectores productivos, entregar herramientas para su desarrollo personal y profesional, y generar redes de apoyo que les permitan proyectar sus talentos.
Programas como Mentoras del Desierto responden precisamente a ese propósito. Queremos que las estudiantes de educación superior de nuestra comuna encuentren referentes, desarrollen confianza en sus capacidades y visualicen que también pueden liderar empresas, proyectos, equipos y organizaciones.
Queremos que las futuras ingenieras, constructoras, técnicas y profesionales de Calama sepan que su aporte es necesario para construir el futuro de nuestra ciudad, tanto desde las grandes compañías como desde las empresas locales que día a día impulsan el desarrollo de nuestro territorio.
Cada mujer que accede a un espacio de liderazgo abre una puerta para otras. Cada avance en inclusión fortalece nuestras industrias. Cada oportunidad que entregamos a una joven para desarrollar su potencial contribuye al crecimiento de toda la comunidad.
Calama tiene la oportunidad de convertirse en un referente no solo por su riqueza minera, sino también por su capacidad de impulsar un desarrollo más inclusivo, diverso y sostenible. Un desarrollo donde el talento sea el principal criterio para crecer y donde las mujeres tengan cada vez más espacio para liderar la transformación que nuestra comuna necesita.
Porque cuando las mujeres avanzan, avanzan nuestras empresas. Avanza la minería. Avanza la construcción. Y avanza también Calama.
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