Luego de cuatro años al mando de Codelco, Máximo Pacheco deja una gestión con avances en litio, resultados y proyectos estructurales, pero también marcada por El Teniente, auditorías productivas, deuda y cuestionamientos al control interno de la estatal
Máximo Pacheco dejó la presidencia del directorio de Codelco tras cuatro años al mando de la principal empresa estatal del país. Su salida abrió un balance con avances en litio, mejores resultados financieros y continuidad de proyectos estructurales, pero también con la tragedia de El Teniente, una auditoría por producción mal clasificada, presión por deuda y cuestionamientos al control interno.
El exministro de Energía terminó su mandato el 25 de mayo de 2026, dando paso a la llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio. El cambio se produjo después de semanas de debate público sobre productividad, gobernanza corporativa y transparencia, en medio de críticas del nuevo gobierno y de una revisión interna sobre cifras productivas informadas durante 2025.
Pacheco defendió su gestión hasta el final. En una entrevista con El País, sostuvo que “Chile, definitivamente, no se cae a pedazos, el Estado no está quebrado ni Codelco fundido”, una frase con la que buscó responder a quienes advertían una crisis estructural en la estatal.
Antes, en declaraciones recogidas por Poderyliderazgo.cl, también había evitado entrar en la disputa política y remarcado que su responsabilidad era ejercer el cargo con responsabilidad institucional y empresarial.
Producción y proyectos marcaron su gestión
Pacheco asumió en 2022 una Codelco con caída productiva, proyectos estructurales atrasados y altos requerimientos de inversión. Durante su administración, la empresa puso énfasis en iniciativas consideradas claves para sostener la producción futura, entre ellas Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca y proyectos asociados a El Teniente.
La producción fue uno de los principales focos de cuestionamiento durante su período. Aunque la administración defendió que la recuperación requería inversiones de largo plazo y no solo medidas inmediatas, el mercado y el mundo político mantuvieron dudas sobre la capacidad de la estatal para revertir el deterioro acumulado.
En ese debate, Pacheco intentó instalar una mirada financiera más amplia. Ante parlamentarios, y según publicó Poderyliderazgo.cl, reconoció que existía preocupación por la caída productiva y los retrasos de los proyectos estructurales, pero sostuvo que “desde el punto de vista financiero el negocio sigue siendo muy atractivo”. La frase resumió uno de los ejes de su defensa: Codelco producía menos que en ciclos anteriores, pero seguía siendo un activo estratégico para el Estado.
Los resultados de 2025 fueron parte de ese argumento. Codelco informó un EBITDA de US$6.670 millones, una utilidad consolidada de US$2.423 millones y aportes al Fisco por US$1.778 millones. La producción propia alcanzó 1.334.445 toneladas métricas finas, con un alza de 0,5%, cifras que mostraron una mejora respecto del año anterior, aunque sin cerrar las dudas sobre la recuperación operacional.

Litio: la apuesta que cambió el perfil de Codelco
Uno de los hitos más relevantes de la administración Pacheco fue el ingreso de Codelco al negocio del litio. La alianza con SQM para desarrollar el Salar de Atacama y la creación de NovaAndino Litio modificaron el perfil histórico de la compañía, tradicionalmente concentrada en la producción de cobre.
El acuerdo fue presentado por la administración saliente como una decisión estratégica para posicionar a la estatal en minerales críticos para la transición energética. La operación, sin embargo, también generó cuestionamientos políticos y empresariales sobre gobernanza, participación del Estado y condiciones de la asociación con SQM.
En febrero de 2026, como presidente de NovaAndino Litio, Pacheco vinculó el futuro de la minería con tecnología, datos y sustentabilidad. “La minería del futuro es con tecnología”, afirmó, al explicar que la actividad ya no podía concentrarse solo en la roca, los estudios de suelo o las leyes minerales, sino también en información satelital, inteligencia artificial y monitoreo ambiental.
En esa misma línea, planteó que Chile podía liderar soluciones para una minería más responsable. Al comentar un piloto tecnológico desarrollado junto a una startup chilena, sostuvo que ese tipo de iniciativas no debían ser excepciones, sino parte estructural de la forma de operar. Esa mirada reforzó una de las ideas que Pacheco intentó asociar a su gestión: Codelco como empresa pública capaz de competir en cobre, litio e innovación aplicada.
La controversia se mantuvo hasta el final de su ciclo. Tras dejar Codelco, Pacheco también renunció a la presidencia de NovaAndino Litio. En su carta de salida señaló que no quería motivar “una odiosa controversia”, en referencia al debate político generado por su permanencia en la sociedad vinculada al acuerdo entre Codelco y SQM.
El Teniente fue el golpe más duro
La tragedia de El Teniente marcó el momento más complejo de la gestión. El accidente ocurrido el 31 de julio de 2025 dejó seis trabajadores fallecidos y abrió una crisis operacional, humana y reputacional en una de las divisiones más relevantes de Codelco.
Con el correr de los días, Pacheco anunció que la estatal encargaría “una auditoría internacional con los mejores expertos para determinar qué hicimos mal”, agregando que esa revisión se debía “a las familias de los trabajadores, a quienes trabajan en Codelco y a todo Chile”. La empresa inició investigaciones internas y revisiones técnicas para establecer responsabilidades y revisar procedimientos de seguridad.
Semanas después, ante la Comisión de Minería y Energía del Senado, el entonces presidente del directorio sostuvo que “ningún objetivo productivo estará jamás por sobre la seguridad y el cuidado de nuestros trabajadores y trabajadoras”. La declaración fue parte de la exposición de la compañía sobre el retorno gradual de las operaciones y las medidas exigidas por organismos fiscalizadores.
La Federación de Trabajadores del Cobre también elevó el tono tras el accidente. En una declaración pública, la organización sostuvo que la tragedia debía marcar “un antes y un después en la operación de la minería subterránea, tanto en El Teniente, Codelco y en toda la industria”. Además, pidió revisar el modelo de seguridad y fortalecer la autonomía de las áreas de Seguridad y Salud Ocupacional.
Auditoría productiva complicó el cierre
El último tramo de la gestión estuvo marcado por una auditoría interna que detectó errores en el reporte de producción de 2025. Los antecedentes conocidos indican que materiales provenientes de Chuquicamata y Ministro Hales fueron registrados como producción terminada, pese a requerir procesamiento adicional.
Según informó Codelco, las inconsistencias involucraron 20 mil toneladas métricas de cobre fino contenidas en óxidos de Chuquicamata y otras 6.875 toneladas métricas contenidas en arsenito de calcio de Ministro Hales. En total, se trató de 26.875 toneladas métricas finas, equivalentes a cerca del 2% de la producción propia reportada por la compañía durante 2025.
La estatal informó medidas disciplinarias, desvinculaciones y el envío de antecedentes al Ministerio Público. También señaló que el caso no obligaba a modificar sus estados financieros auditados, aunque sí incorporaría notas aclaratorias en la memoria anual, análisis razonado, sitio web corporativo y otras comunicaciones oficiales.
El episodio abrió cuestionamientos sobre control interno, supervisión ejecutiva y confiabilidad de la información productiva. En Codelco, las cifras de producción inciden en metas, bonos, planificación, relación con el mercado, decisiones del gobierno y legitimidad pública, por lo que la auditoría se transformó en uno de los puntos más sensibles del cierre de la administración Pacheco.
Desde el gobierno, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, vinculó el caso con la necesidad de revisar la gestión interna de la estatal. Al referirse a la llegada de nuevos directores, señaló que asumirían con un “mandato especial de investigación y eventual auditoría externa”, con el objetivo de “recabar la información que los chilenos merecen conocer”.
Deuda y financiamiento siguieron bajo presión
La deuda fue otro de los temas que acompañó la administración Pacheco. La estatal debió sostener inversiones estructurales en proyectos complejos mientras seguía cumpliendo su rol de aportante al Fisco. Esa combinación mantuvo bajo presión el financiamiento de la empresa y fue uno de los puntos observados por autoridades, analistas y actores del sector.
La administración saliente defendió que parte importante del endeudamiento respondía a la necesidad de financiar obras indispensables para el futuro productivo de Codelco. Sin embargo, los cuestionamientos apuntaron a que la recuperación productiva no avanzó con la velocidad suficiente para compensar los mayores compromisos financieros.
La discusión quedó instalada en la primera sesión del nuevo directorio encabezado por Bernardo Fontaine. Codelco informó que la nueva administración buscará maximizar los aportes al Fisco “sin aumentar la deuda” y ordenar la compañía con “mano firme y transparencia”. La definición dejó entrever que el endeudamiento será uno de los temas prioritarios de la etapa que comienza.
A mayo de 2026, los análisis situaban la deuda financiera neta de Codelco por sobre los US$25 mil millones. Ese dato reforzó la presión sobre una empresa que mantiene activos estratégicos y capacidad de generación de caja, pero que debe financiar proyectos de largo plazo en medio de mayores costos, menores leyes minerales y una recuperación productiva todavía en desarrollo.
Gobernanza bajo revisión
La gobernanza de Codelco también quedó en el centro del balance. En abril de 2026, cuando ya existían críticas del Ejecutivo sobre los resultados y la conducción de la estatal, Pacheco defendió el marco institucional de la compañía y recordó que la dirección de la empresa recae en un directorio colegiado.
“Codelco tiene una ley especial que establece que la conducción y dirección de la empresa es responsabilidad de un directorio, un cuerpo colegiado de nueve personas, elegido a través de un proceso profesional y que es el que toma las decisiones estratégicas de la compañía”, señaló entonces a la prensa en la World Copper Conference 2026.
En esa misma intervención, Pacheco evitó entrar en una disputa directa con el gobierno y afirmó: “Yo soy el presidente de la empresa más importante de Chile y no voy a participar en un debate político; voy a cuidar y ejercer mi cargo con responsabilidad institucional y empresarial”. La frase quedó como una de las últimas defensas públicas de su rol antes del cambio de directorio.
Para la administración entrante, el punto quedó abierto. Fontaine asumió con el encargo de fortalecer controles, revisar auditorías, sostener la producción y ordenar procesos internos. El cambio de mando no cerró las discusiones acumuladas durante la gestión Pacheco, sino que trasladó a la nueva mesa temas que seguirán marcando el debate sobre empresas públicas, transparencia y eficiencia estatal.
Un balance con procesos abiertos
El balance de Pacheco queda asociado a una gestión con avances relevantes y controversias significativas. El ingreso al litio, los resultados financieros de 2025, la continuidad de proyectos estructurales y la búsqueda de nuevas alianzas forman parte de sus principales hitos. En paralelo, la tragedia de El Teniente, las dudas sobre producción, la presión por deuda y los cuestionamientos a los controles internos marcaron el cierre de su período.
La evaluación final dependerá ahora de procesos que siguen abiertos. La recuperación productiva deberá confirmarse en los próximos ejercicios, las auditorías deberán determinar responsabilidades y el negocio del litio tendrá que demostrar si efectivamente genera valor para el Estado. También quedará pendiente la capacidad de Codelco para reforzar seguridad, trazabilidad y disciplina financiera.
Bernardo Fontaine recibe una empresa estratégica para Chile, pero con tareas acumuladas. La etapa de Pacheco dejó decisiones de largo plazo y resultados que la administración saliente defendió como parte de una transformación necesaria. También dejó hechos críticos que seguirán pesando en la discusión pública sobre la principal compañía estatal del país.



