Especialistas convocados por Esri Chile abordaron cómo eventos extremos, desastres naturales y nuevas exigencias regulatorias obligan a fortalecer la gestión de servicios esenciales como agua, energía, transporte y telecomunicaciones
Chile está enfrentando una presión creciente sobre su infraestructura crítica. Eventos climáticos extremos, incendios, aluviones, terremotos, erupciones volcánicas y cambios regulatorios están obligando a empresas, autoridades y operadores de servicios esenciales a repensar la forma en que planifican, monitorean y responden ante escenarios de alta complejidad.
Ese fue el eje del foro “Estrategias y Experiencias en Gestión de Infraestructura Crítica: Rumbo al Chile del Futuro”, organizado por Esri Chile, instancia que reunió a ejecutivos y especialistas para analizar los desafíos que enfrenta el país en materia de continuidad operacional, desarrollo territorial sostenible y gestión de riesgos.
El encuentro contó con las exposiciones de Alberto Kresse, presidente de ACADES, y Jorge Vargas, vicepresidente de Operaciones de Transelec, además de la participación de Ivonne Bell, gerente general de Enertrón; Nicolás Rojo, jefe Corporativo de Estudios en Aguas Nuevas; y Geovanny Solera, senior Infrastructure Business Developer Manager en Esri.
Servicios esenciales bajo presión
Durante la apertura del foro, Roberto Cádiz, gerente de Infraestructura de Esri Chile, advirtió que las estadísticas de los últimos cinco años muestran que el país registra al menos un evento relevante cada tres meses, con impacto potencial sobre la entrega de agua potable, electricidad, telecomunicaciones o transporte.
La advertencia es mayor si se considera que, según explicó, al menos dos veces al año esos eventos alcanzan nivel de catástrofe, incluyendo grandes incendios, aluviones, terremotos o erupciones volcánicas. Ese escenario impone un desafío directo a la capacidad de respuesta de las compañías y a la coordinación con las autoridades, especialmente cuando la ciudadanía exige continuidad, información oportuna y recuperación rápida de los servicios.
En sectores como energía, agua e infraestructura urbana, la resiliencia ya no depende solo de tener activos robustos. También exige datos territoriales, monitoreo permanente, planificación integrada y capacidad de anticipación para reducir vulnerabilidades antes de que una emergencia interrumpa operaciones críticas.
Datos, territorio y decisiones oportunas
La conversación organizada por Esri Chile apuntó a una idea central: el futuro de la infraestructura requiere pasar desde una gestión reactiva hacia modelos capaces de anticipar riesgos. Para ello, las herramientas geoespaciales, el análisis de datos y la integración de información operacional se vuelven claves para priorizar inversiones, coordinar respuestas y proteger a comunidades expuestas.
El debate también conectó con el desarrollo territorial sostenible. En un país marcado por amenazas naturales y brechas de infraestructura, fortalecer redes críticas no solo es un asunto técnico, sino una condición para la seguridad de las personas, la competitividad de las empresas y la continuidad de actividades productivas en regiones.
Con este foro, Esri Chile instaló una discusión relevante para el país: cómo preparar la infraestructura nacional para un entorno más exigente, donde la gestión del riesgo, la tecnología y la colaboración público-privada serán determinantes para sostener servicios esenciales y construir territorios más resilientes.



