Valparaíso, Ñuble y Los Ríos registraron crecimiento natural negativo en 2025, mientras 156 comunas del país presentan la misma tendencia, según las Estadísticas Vitales del INE
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmó un cambio demográfico relevante para el país: en 2025, las regiones de Valparaíso, Ñuble y Los Ríos registraron más defunciones que nacimientos, ingresando a lo que técnicamente se conoce como crecimiento natural negativo.
El fenómeno marca una señal territorial relevante. Según las Estadísticas Vitales 2023-2025, con datos provisionales observados, en 2023 todas las regiones mantenían crecimiento natural positivo. En 2024, Valparaíso y Ñuble pasaron a terreno negativo, y en 2025 se sumó Los Ríos, reflejando el avance de una tendencia asociada a la baja natalidad y al envejecimiento de la población.
A nivel comunal, el cambio es aún más extendido. De las 346 comunas del país, 183 registraron crecimiento natural positivo durante 2025, 7 no tuvieron crecimiento y 156 presentaron crecimiento negativo. En otras palabras, una parte importante del territorio ya muestra una dinámica donde las defunciones igualan o superan a los nacimientos.
El cambio demográfico llega a las comunas
El informe del INE identifica que las regiones con mayor número de comunas con crecimiento natural negativo son La Araucanía, Biobío, Los Lagos y Valparaíso. En conjunto, estos territorios suman 80 comunas, equivalentes al 51,3% del total nacional de comunas con crecimiento negativo.
Esta distribución muestra que el fenómeno no avanza de manera uniforme. Mientras algunas zonas mantienen crecimiento positivo, otras comienzan a enfrentar una reducción natural de su población. Para los municipios y gobiernos regionales, esta tendencia puede incidir en la planificación de salud primaria, educación, cuidados, vivienda, transporte, empleo local y servicios sociales.
Una comuna con menos nacimientos puede ver cambios en la demanda por salas cuna, jardines infantiles y matrícula escolar. Al mismo tiempo, una población más envejecida aumenta la necesidad de redes de cuidado, atención domiciliaria, accesibilidad urbana y programas de apoyo para personas mayores.
Nacimientos caen a mínimos históricos
El trasfondo nacional ayuda a explicar el impacto regional. En 1993, Chile registró 275.916 nacidos vivos. En 2025, la cifra bajó a 146.446, lo que representa 129.470 nacimientos menos y una caída de 46,9% en poco más de tres décadas.
La tasa global de fecundidad también alcanzó un punto inédito. En 2025 llegó a 0,99 hijos por mujer, ubicándose por primera vez bajo la barrera de un hijo. El documento del INE recuerda que 1998 fue el último año en que Chile alcanzó el nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, umbral que desde entonces no volvió a recuperar.
La maternidad también se ha desplazado hacia edades más tardías. La edad media de la fecundidad pasó de 27 años en 1993 a 30 años en 2025, mientras la fecundidad adolescente disminuyó más de ocho veces durante los últimos 30 años.
| Indicador clave | Dato principal | Lectura para políticas públicas |
|---|---|---|
| Regiones con crecimiento natural negativo | 3 | Valparaíso, Ñuble y Los Ríos ya tienen más defunciones que nacimientos |
| Comunas con crecimiento negativo | 156 | Casi la mitad del país comunal enfrenta descenso natural |
| Nacimientos en 2025 | 146.446 | La cifra se aleja del volumen registrado en los años noventa |
| Caída de nacimientos 1993-2025 | -46,9% | Chile registra 129.470 nacimientos menos que en 1993 |
| Tasa global de fecundidad 2025 | 0,99 hijos por mujer | Primera vez bajo un hijo por mujer |
| Crecimiento natural 2025 | 0,9 por mil | Mínimo de la serie 1993-2025 |
Más defunciones y mayor longevidad
Mientras los nacimientos disminuyen, las defunciones han aumentado. En 1993, el país contabilizó 76.261 fallecimientos. En 2025, la cifra llegó a 126.428, lo que representa un incremento de 50.167 casos, equivalente a 65,8%.
El aumento se relaciona con una población más envejecida, aunque el informe también muestra señales positivas en materia sanitaria. El Índice de Swaroop-Uemura, que mide la proporción de defunciones ocurridas en personas de 60 años y más, subió desde 76,4% en 2010 a 82,6% en 2025, indicador que el propio INE vincula con una muy buena situación sanitaria.
La esperanza de vida al nacer también muestra recuperación luego del impacto de la pandemia. En 2021, el indicador para ambos sexos llegó a 79,14 años. En 2025 alcanzó 81,46 años, con 78,77 años en hombres y 84,07 años en mujeres.
Planificación regional bajo una nueva realidad
El crecimiento natural del país, que corresponde a la diferencia entre nacimientos y defunciones, cayó desde 15,3 por mil en 1993 a 0,9 por mil en 2025. La baja equivale a una reducción de 94,1% y deja a Chile en el menor nivel de la serie analizada.
El dato confirma que la discusión demográfica ya no puede mirarse solo desde promedios nacionales. Valparaíso, Ñuble y Los Ríos muestran una realidad que puede extenderse a otros territorios si continúa la caída de la natalidad y el aumento relativo de la población mayor.
Para las regiones, el desafío será anticipar cambios en la estructura de la población y ajustar sus políticas públicas. La baja natalidad, el envejecimiento y el crecimiento natural negativo pueden modificar la forma en que se diseñan servicios de salud, educación, cuidados, vivienda, transporte, empleo y desarrollo local.
El informe del INE instala una señal clara: Chile está entrando en una etapa demográfica distinta, donde el futuro de las regiones dependerá cada vez más de su capacidad para planificar con datos, reconocer diferencias territoriales y responder a las nuevas necesidades de una población que envejece y crece a un ritmo mucho menor.



