El aumento de la digitalización industrial ha expuesto a la manufactura a ciberataques cada vez más sofisticados, con impactos directos en la continuidad operativa, la seguridad de procesos productivos y pérdidas económicas millonarias a nivel global y local.
La industria manufacturera enfrenta un escenario de riesgo creciente frente al aumento de los ciberataques, una tendencia que impacta directamente en la continuidad de las operaciones, la seguridad de los procesos productivos y los resultados financieros.
En Chile, el avance sostenido de la digitalización industrial, la automatización y la convergencia entre tecnologías de información (TI) y tecnologías operacionales (OT) han ampliado la superficie de ataque, posicionando al sector como un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes.
En ese contexto, la ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico para las empresas manufactureras, en la medida que la creciente incorporación de sistemas conectados, sensores industriales, plataformas de control y soluciones basadas en datos exige una gestión integral de los riesgos, que considere tanto los entornos de TI como los de OT.
Ante este escenario, TIVIT, empresa del Grupo Almaviva especializada en soluciones digitales y transformación tecnológica, advirtió sobre los principales riesgos que enfrenta actualmente la industria manufacturera y subrayó la necesidad de fortalecer la protección de infraestructuras críticas para asegurar la continuidad del negocio.
Convergencia TI-OT y aumento de la superficie de ataque
Al respecto, Gina Moreno Guerrero, PDM Cyber LATAM, señaló que “la seguridad de la red de Tecnología Operacional (OT) en las empresas manufactureras es crucial y nunca había estado tan en riesgo”, agregando que “la convergencia entre los entornos de TI y OT ha expandido drásticamente la superficie de ataque”.
En la misma línea, la ejecutiva indicó que “hemos observado un aumento significativo de ataques dirigidos a sectores críticos de la economía”, precisando que “el objetivo es claro: generar el mayor daño financiero y operativo posible”. Según explicó, el ransomware, que cifra datos y sistemas completos, se ha consolidado como una de las principales amenazas, con capacidad de interrumpir líneas de producción durante días o incluso semanas.
Datos recientes respaldan esta tendencia. El Informe Global de Riesgo Cibernético 2025, elaborado por Aon, ubica al sector manufacturero entre los más afectados por ataques de ransomware a nivel global durante el último año. De acuerdo con estas estimaciones, el costo promedio de una violación de datos en la industria supera los US$ 4,8 millones, sin considerar las pérdidas indirectas derivadas de la paralización operativa y el daño reputacional.
Asimismo, el informe advierte que la inversión promedio en ciberseguridad en la industria manufacturera alcanza cerca del 7% del presupuesto de TI, una proporción que resulta insuficiente frente al nivel de sofisticación y recurrencia de las amenazas actuales.
Principales riesgos para la manufactura
Moreno Guerrero detalló que uno de los riesgos más relevantes es el acceso no autorizado y la explotación de credenciales, donde contraseñas débiles o reutilizadas entre sistemas de TI y OT facilitan la intrusión en Sistemas de Control Industrial (ICS) y equipamiento crítico.
A ello se suman las vulnerabilidades en sistemas heredados, habituales en entornos OT que operan con equipos de larga vida útil que ya no reciben actualizaciones, transformándose en puntos de entrada para ataques con capacidad de propagación lateral.
Otro factor relevante corresponde a los ataques a la cadena de suministro, dada la alta interconexión entre proveedores y socios tecnológicos. En este escenario, una sola brecha puede generar impactos a gran escala en múltiples organizaciones.
En tanto, los errores humanos y la ingeniería social continúan siendo vectores de ataque recurrentes. “Un solo clic puede instalar un malware que llegue rápidamente al piso de producción. La capacitación continua de los equipos es una línea de defensa indispensable”, enfatizó la ejecutiva.
Finalmente, los eventos externos y desastres físicos, como incendios o inundaciones, también representan riesgos relevantes para la infraestructura crítica, especialmente cuando no existen planes robustos de recuperación ante desastres, lo que puede extender significativamente los tiempos de inactividad.
Estrategias de protección y resiliencia operativa
Frente a este escenario, especialistas coinciden en la necesidad de adoptar una estrategia de defensa en profundidad. Entre las principales recomendaciones se encuentran la implementación de firewalls de última generación e IDS/IPS específicos para entornos industriales, una segmentación rigurosa de redes que aísle los sistemas críticos de OT, y el monitoreo continuo del tráfico para detectar comportamientos anómalos.
Asimismo, se releva la importancia de contar con planes de respuesta ante incidentes probados periódicamente, una gestión estructurada de vulnerabilidades y actualizaciones, y el fortalecimiento de la cultura de seguridad mediante capacitación continua y revisión permanente de políticas.
En ese marco, Moreno Guerrero concluyó que “contar con un socio especializado y confiable es fundamental para enfrentar un panorama de amenazas en constante evolución”.



