El organismo recortó a 1,8% su estimación para 2026, anticipó 2,6% en 2027 y planteó que el Gobierno deberá ordenar el Plan de Reconstrucción Nacional para resguardar deuda, déficit e inflación ante mayores presiones de gasto fiscal
El Fondo Monetario Internacional ajustó a la baja su proyección de crecimiento para Chile en 2026 y entregó nuevas advertencias sobre la situación fiscal del país, en medio de la tramitación del Plan de Reconstrucción Nacional, la reforma económica impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast.
Según el informe final de la Consulta del Artículo IV, el organismo redujo de 2,2% a 1,8% su estimación de crecimiento para este año. Para 2027, en cambio, elevó levemente su proyección desde 2,5% a 2,6%, apoyado en mejores perspectivas para el cobre.
El FMI destacó que la economía chilena mantiene resiliencia y recordó que la actividad creció 2,5% en 2025, impulsada por la demanda interna no minera. Sin embargo, advirtió que el escenario para 2026 estará marcado por mayor incertidumbre externa, presiones de gasto, riesgos inflacionarios y la necesidad de sostener una trayectoria fiscal creíble.
Deuda pública bajo observación
Uno de los puntos centrales del informe es la situación fiscal. El organismo sostuvo que el Gobierno necesitará esfuerzos fiscales adicionales para mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB, además de avanzar en la reducción del déficit estructural.
El FMI valoró los planes oficiales para llevar el déficit fiscal estructural a 1,5% del PIB hacia 2030, pero advirtió que las presiones de gasto obligan a reforzar la consolidación. También señaló que los déficits fiscales han persistido por el bajo rendimiento de los ingresos, aunque la deuda pública sigue en niveles moderados.
La advertencia se cruza con el debate sobre la reforma económica del Gobierno, que incluye medidas tributarias, incentivos a la inversión, rebajas de impuestos y cambios asociados al crecimiento. En el Congreso, sectores opositores ya han cuestionado los efectos fiscales de la iniciativa, incluyendo la invariabilidad tributaria y otras disposiciones de largo plazo.
Reforma económica deberá priorizarse
El organismo también abordó el Plan de Reconstrucción Nacional, señalando que sus reformas deben ser priorizadas y secuenciadas cuidadosamente. La recomendación apunta a evaluar con atención los costos fiscales y el efecto real que las modificaciones tributarias y otras medidas puedan tener sobre el crecimiento.
El FMI no descartó el valor de una agenda orientada a inversión y empleo, pero planteó que su implementación debe resguardar la sostenibilidad fiscal. En particular, pidió que las medidas con impacto en ingresos o gasto sean revisadas con criterios de eficiencia, gradualidad y consistencia con las metas fiscales.
Ese punto conecta con discusiones abiertas en el Congreso. El diputado Jaime Mulet ya había anticipado un requerimiento de inconstitucionalidad contra aspectos centrales de la reforma, mientras que alcaldes de distintos sectores han pedido una compensación permanente para los municipios ante eventuales cambios en contribuciones y su impacto en el Fondo Común Municipal.
Inflación y petróleo agregan presión
El informe también identificó riesgos externos que podrían afectar la economía chilena durante 2026. Uno de los principales factores mencionados es el conflicto en Medio Oriente, por su posible efecto sobre los precios del petróleo y la inflación.
El FMI advirtió que un período prolongado de precios altos de la energía podría afectar tanto el crecimiento como la inflación. En ese escenario, el Banco Central debería estar preparado para endurecer la política monetaria si se generan presiones inflacionarias adicionales.
El organismo señaló que la inflación volvió a aumentar por los mayores precios de la energía, mientras que el escenario internacional sigue sujeto a incertidumbre. Aun así, destacó la solidez de las instituciones económicas chilenas y la capacidad del país para enfrentar shocks externos.
PGU, pensiones y eficiencia del gasto
En materia de gasto público, el FMI recomendó mejorar la focalización de la Pensión Garantizada Universal y consolidar programas sociales fragmentados. El objetivo, según el organismo, es elevar la eficiencia del gasto y proteger a los sectores más vulnerables.
El informe también llamó a implementar la reciente reforma de pensiones de manera gradual y coordinada, con el fin de evitar reasignaciones abruptas de activos. La recomendación apunta a reducir riesgos durante la transición y resguardar la estabilidad del sistema financiero.
Además, el organismo planteó la necesidad de avanzar en reformas que reduzcan brechas de cualificación y género en el mercado laboral, mejoren el proceso de fijación del salario mínimo y faciliten el comercio, la innovación y la diversificación productiva.
Cobre mejora panorama para 2027
Pese al recorte para 2026, el FMI mejoró levemente su estimación para 2027, apoyado en mayores precios del cobre. El mineral aparece como uno de los principales factores positivos para las perspectivas económicas de Chile, especialmente por la demanda asociada a transición energética, infraestructura y nuevas tecnologías.
El organismo, sin embargo, planteó que mejores condiciones externas no reemplazan la necesidad de reformas estructurales. En ese marco, el debate sobre productividad, empleo, innovación y adopción tecnológica seguirá siendo central para elevar el crecimiento potencial del país.
La discusión también alcanza al mundo empresarial, donde la inteligencia artificial en empresas aparece como una herramienta de transformación, aunque el informe del FMI pone el foco en reformas más amplias para mejorar productividad, capital humano e inversión.
Congreso recibirá debate con nuevas cifras
El nuevo escenario proyectado por el FMI deja al Gobierno con una discusión más exigente en el Congreso. La reforma económica deberá avanzar en paralelo a una agenda de consolidación fiscal, control de deuda, manejo de presiones inflacionarias y protección del gasto social.
Para el Ejecutivo, el informe permite sostener que Chile mantiene resiliencia y mejores perspectivas hacia 2027. Para sus críticos, en cambio, el recorte de crecimiento para 2026 y la advertencia sobre esfuerzos fiscales adicionales refuerzan la necesidad de revisar con detalle el costo de las medidas incluidas en el Plan de Reconstrucción Nacional.
La tramitación de la reforma quedará ahora cruzada por una pregunta concreta: qué medidas pueden contribuir efectivamente al crecimiento y cuáles requerirán compensaciones para no deteriorar la deuda, el déficit ni la credibilidad fiscal del país.



