El PIB cayó 0,2% entre abril y junio y acumuló un segundo trimestre consecutivo de contracción interanual. La minería retrocedió 6,4%, mientras el consumo, los servicios y el comercio evitaron una caída más profunda de la actividad
La economía chilena cerró la primera mitad de 2026 sin conseguir volver a terreno positivo. El Producto Interno Bruto cayó 0,2% interanual durante el segundo trimestre, mientras el Banco Central corrigió la contracción de enero a marzo desde el 0,5% informado inicialmente a 0,3%. Con ello, Chile acumuló dos trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas.
El resultado fue además más débil de lo que anticipaban los datos mensuales. Después del crecimiento de 2,4% registrado por el Imacec de junio, la estimación preliminar apuntaba a una expansión trimestral de 0,1%. Las Cuentas Nacionales terminaron corrigiéndola tres décimas a la baja, hasta el 0,2% negativo.
La lectura requiere, sin embargo, una precisión. Descontados los efectos estacionales, el PIB no registró variación frente al primer trimestre, por lo que la discusión sobre una eventual “recesión técnica” depende de la metodología utilizada. Lo indiscutible es que, comparada con iguales períodos de 2025, la actividad lleva seis meses en terreno negativo.
El cobre vuelve a pesar sobre el crecimiento
El principal golpe llegó desde la minería. La actividad minera cayó 6,4% anual y completó cuatro trimestres consecutivos de retroceso, afectada principalmente por una menor extracción de cobre. El Banco Central atribuyó el resultado a menores leyes del mineral y mantenciones que redujeron la producción de los principales yacimientos del país. Litio, oro y plata mostraron resultados positivos, pero no consiguieron compensar la caída cuprífera.
La trayectoria profundiza una señal que ya había aparecido durante los meses anteriores. En mayo, la caída del Imacec había estado marcada por un retroceso de 11,6% de la minería, mientras los datos regionales del primer trimestre mostraron una fuerte disparidad entre territorios productivos.
Ese comportamiento contrasta con el resto de la economía. El PIB no minero aumentó 0,7%, apoyado principalmente por servicios personales y comercio. La construcción, en cambio, cayó 3,2%, la pesca retrocedió 5,9% y la industria manufacturera disminuyó 0,3%.
La dimensión territorial ya había encendido alertas. Durante el primer trimestre, diez de las 16 regiones registraron caídas en su PIB, con O’Higgins y Antofagasta entre las zonas más afectadas. La nueva cifra nacional confirma que la debilidad productiva no se distribuye de manera homogénea y golpea con mayor intensidad a economías vinculadas a recursos naturales y construcción.
El consumo evita una caída mayor
Mientras minería y sector externo restaron dinamismo, el consumo de los hogares creció 1,2%, impulsado por servicios de salud, turismo y mayores compras de automóviles. El consumo del Gobierno avanzó 1,8%, principalmente por una mayor provisión de servicios de salud y educación.
La inversión entregó una señal más débil. La formación bruta de capital cayó 3,9%, principalmente por una desacumulación de existencias, mientras la formación bruta de capital fijo quedó sin variación. Dentro de esta última, la menor inversión en construcción y otras obras fue compensada por un aumento en maquinaria y equipos.
El frente externo tampoco ayudó. Las exportaciones de bienes y servicios disminuyeron 2,1%, incididas especialmente por menores envíos de cobre, mientras las importaciones cayeron 1,6%. El Banco Central concluyó que exportaciones y variación de existencias explicaron buena parte de la contracción, parcialmente compensada por el consumo.
El nuevo dato llega, además, con una proyección de crecimiento ya recortada. En junio, el Banco Central redujo su estimación para 2026 desde un rango de 1,5% a 2,5% hasta 1% a 1,75%, principalmente por el menor desempeño de actividades vinculadas a recursos naturales, entre ellas la minería del cobre.
El segundo semestre comienza así con señales cruzadas. El consumo, comercio y servicios muestran capacidad de resistencia, pero minería, construcción, exportaciones e inversión todavía no entregan el impulso necesario para consolidar una recuperación. Después de dos trimestres en rojo, la pregunta ya no es solamente cuándo volverá a crecer el PIB, sino qué sectores serán capaces de sostener esa recuperación cuando llegue.
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