La Asociación Nacional de Cooperativas de Chile entregó al Ministerio de Economía y Corfo una agenda 2026–2027 para acelerar proyectos en vivienda, energía, agua rural, agricultura e inclusión financiera, con impacto directo en empleo, servicios y desarrollo regional
El movimiento cooperativo chileno puso sobre la mesa una agenda de inversión superior a $428 mil millones y pidió al Ministerio de Economía y a Corfo acelerar medidas concretas para destrabar proyectos en sectores donde las regiones enfrentan brechas persistentes: vivienda, energía, agua rural, agricultura, agroindustria e inclusión financiera.
La propuesta fue presentada por la Asociación Nacional de Cooperativas de Chile tras una ronda de reuniones con los ministerios de Economía, Obras Públicas y Agricultura. El documento, denominado Agenda de Inversión y Crecimiento 2026–2027, busca ordenar una cartera de iniciativas asociadas al modelo empresarial cooperativo y abrir una vía de trabajo público-privada para transformar ese potencial en proyectos ejecutables.
La entrega se realizó ante el subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler; el jefe de la División de Asociatividad y Cooperativas del Ministerio de Economía, Sebastián Espinosa; y el vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Ignacio Mujica. El punto de fondo no es solo el volumen de inversión, sino la posibilidad de activar obras y servicios que inciden directamente en comunidades, usuarios y economías locales.
Una cartera con impacto en empleo y servicios
Según la ANCCh, la activación de esta agenda permitiría habilitar más de 6.300 nuevos empleos en cuatro años, incorporar a más de 110 mil personas al sistema financiero formal, modernizar 1.500 kilómetros de redes eléctricas y construir 300 kilómetros de nuevas redes.
El plan también proyecta reducir hasta en 20% las interrupciones del suministro eléctrico, impulsar exportaciones agrícolas con mayor valor unitario y avanzar en la formalización del empleo rural. En términos prácticos, la agenda apunta a sectores donde las cooperativas operan cerca de las necesidades cotidianas de las personas: acceso a vivienda, continuidad del suministro eléctrico, agua potable rural, financiamiento, producción agrícola y servicios territoriales.
Mauricio Rojas Lagos, presidente de la Asociación Nacional de Cooperativas de Chile, “esta propuesta surgió de un trabajo colaborativo de nuestras federaciones que juntas agrupan a más de 1,6 millones de socios en 6 sectores. El modelo empresarial cooperativo contribuye al crecimiento del país, si logramos fortalecerlo, puede desempeñar un papel aún más relevante en la generación de oportunidades, la reducción del desempleo y el crecimiento económico sostenible de Chile”.
Permisos, coordinación y datos
La agenda identifica seis nudos que hoy pueden retrasar o limitar la inversión cooperativa. Entre ellos están la simplificación y coordinación del sistema de permisos para proyectos productivos, de infraestructura y vivienda; una mayor coordinación institucional entre servicios públicos; el mejoramiento de sistemas de datos; y la adaptación de instrumentos de Corfo a las características del modelo cooperativo.
A ello se suma la modernización de trámites ante la División de Asociatividad y Cooperativas del Ministerio de Economía y el fortalecimiento de una instancia público-privada de trabajo para dar seguimiento a las inversiones. La propuesta busca que los proyectos no queden detenidos por barreras administrativas, falta de información, tiempos de respuesta o instrumentos de fomento que no siempre calzan con la forma en que operan las cooperativas.
En vivienda, el documento apunta a facilitar proyectos asociativos que permitan ampliar soluciones habitacionales. En energía, el foco está puesto en modernizar redes y mejorar continuidad de servicio. En Servicios Sanitarios Rurales, la prioridad es fortalecer capacidades de inversión y gestión. En agricultura y agroindustria, la agenda busca dar mayor valor a la producción local, mientras que en ahorro y crédito se plantea ampliar la inclusión financiera.
Economía respalda rol empresarial cooperativo
La recepción en el Ministerio de Economía dejó una señal política relevante para el sector. La agenda no fue presentada como una demanda aislada, sino como una propuesta con medidas, sectores priorizados y metas cuantificables para los próximos años.
Karlfranz Koehler, subsecretario de Economía, “queremos reimpulsar a las cooperativas fortaleciendo su rol empresarial. Por eso, valoramos el trabajo que han realizado con propuestas concretas para destrabar inversiones, que es uno de nuestros objetivos como Ministerio de Economía”.
Ese respaldo instala una mirada distinta sobre el cooperativismo. Más allá de su dimensión social, el sector busca posicionarse como un actor empresarial capaz de movilizar inversión, empleo y servicios en territorios donde muchas veces las soluciones tradicionales avanzan con mayor lentitud o menor cobertura.
Corfo mira instrumentos para cooperados
La participación de Corfo será clave si la agenda avanza desde el diagnóstico hacia la ejecución. La adecuación de programas, garantías, instrumentos de fomento y líneas de apoyo puede marcar la diferencia para proyectos cooperativos que requieren financiamiento, asistencia técnica, escalamiento productivo o modernización de infraestructura.
José Ignacio Mujica, vicepresidente ejecutivo de Corfo, “fue una reunión en la que compartimos miradas sobre el rol de las cooperativas y conversamos sobre la batería de programas e instrumentos de Corfo que pueden beneficiar a los cooperados”.
La discusión que se abre ahora apunta a la implementación. Para las cooperativas, el desafío será transformar una cartera superior a $428 mil millones en proyectos con cronograma, financiamiento y permisos. Para el Estado, la tarea será remover barreras, coordinar servicios y adaptar instrumentos públicos a un modelo que combina empresa, asociatividad y desarrollo territorial.
Una agenda para economías regionales
El peso regional de la propuesta es uno de sus principales atributos. Buena parte de las inversiones planteadas se vincula con sectores que sostienen actividad económica fuera de los grandes centros urbanos, desde la agricultura familiar campesina hasta la distribución eléctrica, el agua rural y el acceso a financiamiento.
La agenda cooperativa llega, además, en un momento en que el debate económico vuelve a mirar la inversión, el empleo y la productividad como prioridades públicas. En ese marco, el modelo cooperativo busca demostrar que puede aportar al crecimiento sin perder su anclaje territorial ni su relación directa con socios, usuarios y comunidades.
El paso siguiente será convertir la agenda en una ruta de ejecución. Si Economía, Corfo y las federaciones logran alinear permisos, datos, instrumentos y gobernanza, la inversión cooperativa podría convertirse en una herramienta concreta para acelerar proyectos donde el desarrollo regional no depende solo de grandes obras, sino también de organizaciones capaces de resolver necesidades productivas y sociales desde los territorios.



