La descarbonización del transporte marítimo se ha consolidado en Chile como una política de Estado, sustentada en la continuidad institucional, la coordinación público-privada y una visión de largo plazo que trasciende los ciclos políticos. Ese fue el principal mensaje del segundo encuentro de alto nivel sobre descarbonización marítima, realizado recientemente en Santiago.
En ese contexto, la instancia fue convocada por Manuia, en colaboración con Rocky Mountain Institute (RMI) y la Fundación de las Naciones Unidas (UNF), con el apoyo de OceanS, Race to Resilience, Race to Zero y Ambition Loop. El encuentro reunió a actores del sector público y privado para analizar los desafíos y oportunidades que enfrenta el país en su transición hacia una industria marítima de bajas emisiones.
Asimismo, el diálogo se desarrolló en un escenario internacional marcado por retrasos en acuerdos multilaterales y un contexto geopolítico dinámico, factores que refuerzan la relevancia de contar con estrategias nacionales consistentes y sostenidas en el tiempo.
Liderazgo chileno y competitividad del comercio exterior
Uno de los ejes centrales fue que el liderazgo de Chile en descarbonización marítima no responde a iniciativas aisladas ni a un solo gobierno, sino a una trayectoria sostenida como política de Estado. Esta se ha construido sobre marcos regulatorios robustos, coordinación interministerial permanente y participación constante en foros internacionales.
Gracias a esta continuidad institucional, Chile ha consolidado una posición reconocida ante la Organización Marítima Internacional (OMI) y otros espacios multilaterales, posicionándose como un referente regional en sostenibilidad y transición energética aplicada al transporte marítimo.
En la misma línea, se destacó que la descarbonización marítima es un factor estratégico de competitividad país, especialmente para una economía abierta y dependiente del comercio exterior. Reducir la huella logística se presenta como una condición para resguardar el acceso futuro a los mercados internacionales.
En ese marco, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz Abogabir, valoró el espacio de diálogo generado. “Fue una instancia muy valiosa, porque permitió reunir en una misma conversación a actores públicos, privados y expertos que, aunque cumplen roles distintos, forman parte de un mismo ecosistema. Espacios como este son clave para compartir experiencias, visiones y desafíos para avanzar de manera coordinada desde la ambición hacia la ejecución concreta”, destacó.
Asimismo, el secretario de Estado subrayó la necesidad de sostener el liderazgo alcanzado, señalando que “Chile ha construido un liderazgo reconocido en materia de transporte y descarbonización marítima, y mantenerlo requiere justamente este tipo de colaboración y trabajo conjunto, que nos permita seguir impulsando un desarrollo logístico más competitivo y sostenible para el país”.
Regulación internacional y oportunidades energéticas
Por su parte, Christian Csaszar, Fleet & Projects Director y CEO de Ultranav Chile, abordó el escenario regulatorio y energético que enfrenta la industria. “La descarbonización de la industria marítima es un proceso complejo que exige una estrecha colaboración entre múltiples sectores y que está íntimamente ligado a la transición energética, cuyo rumbo ya ha comenzado a trazarse”, sostuvo.
En ese contexto, Csaszar también destacó el rol que debe asumir el país en la discusión internacional, indicando que “la regulación internacional llamada a impulsar inicialmente este cambio se encuentra hoy en plena discusión, y Chile debe seguir asumiendo un rol activo en su desarrollo, tanto por su impacto en el comercio exterior como por las oportunidades que la producción de combustibles sostenibles representa para el país”.
Cabe destacar que Chile presidió el Foro Internacional de Transporte (FIT) de la OCDE, impulsando una declaración conjunta firmada por 11 países, que comprometió la reducción del consumo energético del sector transporte en un 25% al año 2035 y que al menos un tercio de esa energía provenga de fuentes renovables o combustibles sustentables.
En el ámbito regulatorio global, la OMI adoptó en julio de 2023 una estrategia revisada de reducción de gases de efecto invernadero, fijando como objetivo la neutralidad de emisiones al año 2050. En abril de 2025 se avanzó en la aprobación del marco para operacionalizar este objetivo, mientras que en octubre se votó aplazar su adopción formal.
Durante estas negociaciones, Chile y Brasil fueron los únicos países de Sudamérica que se opusieron al aplazamiento, defendiendo la necesidad de avanzar oportunamente en medidas climáticas ambiciosas.
Asimismo, se relevó la oportunidad estratégica del hidrógeno verde y los e-fuels, destacando su potencial para generar demanda temprana, aprendizaje tecnológico y resiliencia energética si son incorporados progresivamente en flotas, puertos y sistemas logísticos nacionales.
Finalmente, María de la Paz Irarrázaval, socia y Country Manager de Manuia Chile, subrayó el valor de la colaboración público-privada. “La capacidad de sentar a todos los actores en la misma mesa, construir consensos técnicos y sostener una visión compartida es un atributo altamente valorado a nivel internacional y clave para traducir el liderazgo político en avances tangibles e implementables en la cadena de valor que se ve afectada por las acciones de mejora del sector marítimo”, agregó.
El encuentro concluyó con un llamado a mantener el impulso, reforzar la coordinación y proyectar esta visión estratégica, entendiendo que Chile cuenta con una ventana concreta para consolidarse como referente global en descarbonización marítima.



