El Gobierno Regional, el municipio de San Clemente y más de 80 organizaciones advierten que la interconexión eléctrica amenaza el patrimonio natural y resulta incompatible con la postulación del territorio como Geoparque Mundial de la UNESCO
La defensa del Alto Maule volvió a reunir a autoridades regionales, representantes comunales y organizaciones ciudadanas. Esta vez, el encuentro tuvo un destinatario directo: el Ejecutivo, responsable de una decisión ambiental que puede definir el futuro del proyecto de Interconexión Internacional Los Cóndores-Río Diamante y, con ello, el destino de una parte significativa del territorio cordillerano de la Región del Maule.
La preocupación no se limita a la instalación de torres eléctricas. Lo que está en discusión es la convivencia entre una infraestructura de transmisión internacional y una estrategia regional que busca proteger la biodiversidad, el patrimonio geológico, la identidad cultural y las posibilidades de desarrollo turístico del Alto Maule. Para las autoridades y comunidades que se oponen al proyecto, ambas rutas avanzan en direcciones incompatibles.
El territorio se encuentra incorporado al Plan de Salvaguarda del Alto Maule, impulsado por el Gobierno Regional como un instrumento de planificación y protección. Una de sus principales proyecciones es avanzar hacia el reconocimiento de la zona como Geoparque Mundial de la UNESCO, una candidatura que exige demostrar conservación, gobernanza territorial y compromiso permanente de las instituciones y comunidades.
La presión se traslada al Ejecutivo
Con la evaluación ambiental acercándose a una definición, la discusión dejó de concentrarse únicamente en los antecedentes técnicos del trazado. El foco se trasladó hacia quienes deberán votar y asumir la responsabilidad política de aprobar o rechazar una iniciativa cuestionada por autoridades regionales, consejeros, el municipio de San Clemente y decenas de organizaciones ciudadanas.
El gobernador del Maule, Pedro Pablo Álvarez-Salamanca, reafirmó el respaldo del Gobierno Regional a las comunidades y planteó que el proyecto contradice directamente el trabajo desarrollado para proteger y proyectar internacionalmente el territorio.
“Queremos hacer un llamado a todas aquellas personas que tienen que votar este proyecto en los próximos días. Este trazado va en contra de lo que estamos haciendo como Gobierno Regional para declarar esa zona como Geoparque de la UNESCO, por lo tanto, no es compatible”, señaló.
La autoridad regional buscó marcar una diferencia entre el rechazo al trazado propuesto y una oposición general al desarrollo de infraestructura. “No estamos en contra del progreso, pero tal como está planteado afecta seriamente ese territorio. Hacemos un llamado a la comisión evaluadora para que se manifieste en contra de este proyecto”, agregó.
Su intervención instaló una pregunta que atraviesa la controversia: cuánto pesan las estrategias de planificación regional cuando deben enfrentarse a decisiones adoptadas por organismos dependientes del nivel central. En el Alto Maule, las autoridades sostienen que aprobar la interconexión significaría debilitar una política de protección que la propia región ha construido durante los últimos años.
El alcalde de San Clemente, Juan Rojas, reforzó esa idea y aseguró que la oposición al proyecto no corresponde a una posición aislada. Según afirmó, existe una definición compartida entre el municipio, el Gobierno Regional, los representantes políticos y las personas que viven o desarrollan actividades en el territorio.
“Estamos unidos con el Gobierno Regional para decir no a las torres. El Consejo Regional, el Concejo Municipal y la gente del territorio han sido claros”, sostuvo el jefe comunal.
Rojas advirtió que la discusión entró ahora en una etapa decisiva, porque serán los integrantes de la comisión evaluadora quienes deberán resolver si las observaciones territoriales tienen suficiente peso frente a los argumentos presentados por el proyecto. “Esperamos que sean consecuentes con lo que este proyecto significa para el Alto Maule”, añadió.
Más de 80 organizaciones en defensa del territorio
La presión institucional es acompañada por una movilización ciudadana que reúne a más de 80 organizaciones. Bajo el movimiento Salvemos Alto Maule, comunidades y agrupaciones han articulado una defensa que combina argumentos ambientales, culturales, turísticos y territoriales.
Su vocera, Bárbara Meneses, valoró el respaldo recibido por parte del gobernador, los consejeros regionales, el municipio y otras autoridades. Sin embargo, sostuvo que la decisión que se aproxima requiere un compromiso más amplio para impedir que la infraestructura altere las características que distinguen al territorio.
“Somos más de 80 organizaciones que defendemos un territorio único por su biodiversidad, su patrimonio natural y cultural. Necesitamos el apoyo de todos para proteger este rincón prístino”, afirmó.
Las organizaciones temen que las torres, las obras asociadas y la intervención de la cordillera cambien de manera permanente un territorio que hasta ahora se ha mantenido alejado de grandes instalaciones industriales. Para sus habitantes y defensores, el valor del Alto Maule no está únicamente en sus paisajes, sino también en sus formaciones geológicas, ecosistemas, actividades productivas tradicionales y expresiones culturales.
Meneses insistió en que ese patrimonio no puede ser evaluado solamente desde una lógica económica o energética. “La biodiversidad y el patrimonio natural y cultural son invaluables y tenemos que protegerlos”, expresó.
La reunión contó también con la participación de representantes de Salvemos Alto Maule, el diputado Guillermo Valdés y el consejero regional Patricio Domínguez, presidente de la Comisión de Turismo y Medioambiente del Gobierno Regional.
La presencia conjunta de autoridades y organizaciones busca enviar una señal antes de la votación ambiental: la oposición al trazado dejó de ser únicamente una demanda ciudadana y pasó a convertirse en una posición regional articulada.
La resolución quedará en manos de quienes integran la instancia evaluadora. Sin embargo, para el Gobierno Regional y las comunidades, la decisión tendrá consecuencias que van más allá de aprobar o rechazar una línea de transmisión. También determinará si la planificación construida desde el territorio puede incidir realmente cuando entra en conflicto con una inversión de alcance nacional e internacional.
En el Alto Maule, la respuesta ya parece definida. Autoridades, municipio y organizaciones consideran que proteger el territorio, avanzar hacia el reconocimiento de la UNESCO y permitir el trazado de las torres son caminos difíciles de conciliar. Ahora esperan que el Ejecutivo llegue a la misma conclusión.



