La economista advierte que reducir impuestos no garantiza reactivación económica y plantea que el déficit estructural comienza a condicionar inversión, crédito y gasto público. Sus definiciones reabren el debate sobre productividad, deuda y sostenibilidad fiscal en medio del avance del Plan de Reconstrucción Nacional
El crecimiento económico volvió al centro de la discusión política y técnica en Chile. La desaceleración de la inversión, las restricciones fiscales y el avance del proyecto de Reconstrucción Nacional impulsado por el Gobierno de José Antonio Kast están reconfigurando el debate económico, especialmente respecto de cómo financiar el gasto público sin afectar el dinamismo productivo.
En medio de esa discusión, la economista Andrea Repetto instaló una advertencia que tensiona uno de los ejes que ha tomado fuerza en sectores oficialistas: la idea de que una rebaja de impuestos puede transformarse, por sí sola, en el principal motor de crecimiento económico.
La directora de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica sostuvo, en entrevista con CNN Radio, que el crecimiento económico depende de múltiples variables estructurales y que el debate fiscal en Chile se ha estrechado peligrosamente hacia soluciones simplificadas, dejando fuera elementos clave como productividad, inversión, financiamiento y contexto internacional.
La crítica al diagnóstico económico que gana espacio en Chile
La economista fue directa al cuestionar el enfoque tributario que comienza a dominar parte de la conversación pública. Según explicó, pensar que bajar impuestos basta para acelerar el crecimiento es un diagnóstico incompleto y que la economía chilena enfrenta problemas más profundos vinculados a productividad y capacidad de inversión.
“Pensar que bajar impuestos genera crecimiento es un diagnóstico incompleto, porque el crecimiento económico no depende de una sola palanca ni de una medida aislada”, afirmó Repetto. La académica agregó que factores como la productividad, las condiciones demográficas, el contexto internacional y la capacidad de inversión empresarial siguen siendo determinantes para explicar el bajo crecimiento que ha mostrado Chile durante los últimos años.
Las declaraciones se producen mientras el Ejecutivo impulsa una agenda económica enfocada en reconstrucción de infraestructura, incentivos a la inversión y revisión del gasto estatal, en un escenario donde la discusión tributaria vuelve a dividir a economistas, gremios empresariales y actores políticos.
Déficit estructural instala presión sobre las decisiones del Estado
Uno de los puntos centrales del análisis de Repetto apunta al deterioro de las cuentas fiscales y al crecimiento sostenido de la deuda pública. La economista advirtió que Chile no enfrenta una crisis fiscal inmediata, pero sí un déficit estructural que comienza a limitar el margen de acción del Estado.
“Esa brecha hay que financiarla, y si no se corrige, lo que ocurre es que se traduce en más deuda y en mayores costos para la economía”, sostuvo la académica, quien además presidió el Consejo Fiscal Asesor del Ministerio de Hacienda entre 2016 y 2018.
El planteamiento adquiere relevancia política debido a que el Plan de Reconstrucción Nacional considera un aumento significativo de recursos públicos para infraestructura, recuperación territorial y programas de inversión, justo en momentos donde el espacio fiscal aparece cada vez más restringido.
Diversos economistas han advertido durante los últimos meses que la discusión sobre crecimiento ya no puede separarse del debate sobre sostenibilidad fiscal, especialmente considerando el aumento del costo de financiamiento internacional y la desaceleración de la economía global.
El impacto de la deuda sobre empresas y familias
Otro elemento que resalta la académica es el efecto concreto que puede generar el aumento de la deuda pública sobre la economía real. Según explicó, el endeudamiento estatal no sólo afecta las cifras macroeconómicas, sino que también termina encareciendo el crédito para empresas y hogares.
“Si el Estado se endeuda más, eso termina encareciendo el crédito para el resto de la economía, porque compite por los mismos recursos financieros”, explicó. A su juicio, este fenómeno golpea especialmente a las pymes y a las familias, debido al aumento de tasas y a las mayores dificultades de financiamiento.
La advertencia aparece en momentos donde distintos sectores productivos comienzan a mostrar preocupación por el acceso al crédito, particularmente pequeñas y medianas empresas vinculadas a construcción, comercio y desarrollo regional.
| Factor económico | Impacto advertido por Andrea Repetto | Consecuencia para Chile |
|---|---|---|
| Mayor deuda pública | Aumento del costo financiero | Créditos más caros para empresas y hogares |
| Déficit estructural | Menor margen fiscal | Presión sobre gasto e inversión pública |
| Rebaja de impuestos sin ajustes | Menores ingresos permanentes | Riesgo de profundizar deuda estatal |
| Recortes de programas sociales | Debilitamiento territorial | Menor desarrollo local y productividad |
Recortes sociales abren debate territorial
La economista también cuestionó la lógica de algunos ajustes presupuestarios aplicados en programas sociales y territoriales. Desde su experiencia en la Fundación Superación de la Pobreza, sostuvo que varios programas bien evaluados están siendo recortados pese a su impacto local y que eso puede profundizar brechas de desarrollo regional.
“Muchas veces estos programas son la base del desarrollo en esos lugares, y debilitarlos puede tener consecuencias que no se ven de inmediato, pero que terminan afectando el crecimiento”, advirtió.
La discusión adquiere relevancia en regiones donde programas públicos vinculados a conectividad, apoyo comunitario y fortalecimiento productivo dependen directamente del gasto estatal, especialmente en territorios alejados de los grandes polos económicos.
Reconstrucción, inversión y crecimiento quedan bajo la misma presión fiscal
El avance del Plan de Reconstrucción Nacional terminó instalando una discusión más amplia sobre prioridades económicas. La necesidad de financiar infraestructura, obras públicas y programas de recuperación obliga al Gobierno a equilibrar inversión, deuda y sostenibilidad fiscal.
Ahí es donde el análisis de Andrea Repetto toma dimensión política y económica. Su planteamiento apunta a que el crecimiento económico no puede analizarse únicamente desde una rebaja tributaria, sino desde una combinación de productividad, inversión, financiamiento y capacidad fiscal del Estado.
El debate comienza a instalarse con fuerza en un año donde las decisiones económicas del Ejecutivo podrían marcar el ritmo de inversión, empleo y crecimiento para los próximos años, especialmente en regiones donde la reconstrucción y el gasto público tendrán un impacto directo sobre la actividad económica.



