El programa formativo fortaleció competencias en sostenibilidad, formalización y marketing digital para operadores turísticos del territorio, promoviendo proyectos con potencial de desarrollo local y consolidando el turismo como eje estratégico de diversificación productiva en el norte
Capital humano como base del desarrollo territorial
Una alianza entre el sector privado, la academia y organizaciones sociales permitió culminar con éxito un programa formativo en turismo sostenible en Calama y Alto Loa, orientado a fortalecer capacidades locales y promover emprendimientos con impacto territorial. La iniciativa, impulsada por Mainstream Renewable Power, Fundación Factor de Cambio y la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), buscó consolidar el capital humano turístico como activo estratégico del territorio.
Durante seis semanas, guías, operadores y emprendedores participaron en módulos de formalización y calidad turística, cambio climático y turismo, marketing digital e inteligencia artificial, diseño y evaluación de proyectos, además de una gira técnica enfocada en buenas prácticas. La formación respondió a un diagnóstico claro: el turismo requiere profesionalización para transformarse en un motor sostenible de desarrollo económico y cultural.
Más allá de la capacitación técnica, el objetivo fue instalar una mirada estratégica sobre el sector, entendiendo que el turismo sostenible puede convertirse en un eje de diversificación productiva para Calama y Alto Loa, territorios históricamente vinculados a la actividad minera.
Proyectos con potencial real
La jornada de cierre permitió visualizar los resultados concretos del proceso formativo. Los participantes presentaron proyectos diseñados durante el programa, muchos de ellos enfocados en rescatar identidad cultural, patrimonio natural y experiencias turísticas responsables.

Para Yileen Berna, coordinadora de Relaciones Comunitarias de Mainstream Renewable Power, los resultados fueron evidentes, explicando que “Vimos proyectos con un potencial real de desarrollo en la zona, tanto en Calama como en Alto Loa, y con capacidad de articularse entre ellos”.
Desde el ámbito académico, Marfilda Sandoval, jefa de carrera de Ingeniería en Gestión Turística de la UTEM, valoró que “El turismo permite poner en valor los recursos patrimoniales y culturales del territorio, y eso se vio reflejado en la convicción de los participantes”.
El énfasis no estuvo únicamente en el aprendizaje individual, sino en la creación de redes y articulaciones que permitan sostener los proyectos en el tiempo.
Impacto social y proyección económica
El programa también fue destacado por su impacto social. Para Matías Martínez, gestor de Vinculación con el Medio de Fundación Factor de Cambio, el proceso formativo tiene efectos más amplios: “Todo lo desarrollado, desde los conocimientos iniciales hasta los proyectos finales, puede traducirse en mejorar la calidad de vida de los habitantes del Alto Loa y fortalecer a los operadores turísticos locales”.
Participantes como Lila Colamar subrayaron que “Este curso me entregó herramientas fundamentales para emprender un proyecto turístico responsable en mi territorio; hoy tengo más claridad sobre lo que puedo concretar como comunidad y de manera individual”.
La experiencia confirma que la formación especializada no solo genera competencias técnicas, sino que fortalece autoestima territorial y capacidad de liderazgo local.
Turismo sostenible como estrategia de largo plazo
La experiencia de Calama y Alto Loa se inserta en una tendencia mayor: la necesidad de construir modelos de desarrollo territorial que integren sostenibilidad ambiental, identidad cultural y dinamización económica.
En un territorio donde la matriz productiva ha estado históricamente concentrada en la minería, el turismo sostenible emerge como una alternativa complementaria que puede generar encadenamientos locales, empleo y mayor resiliencia económica.
El desafío ahora será dar continuidad a la articulación público-privada, asegurar acompañamiento técnico a los proyectos y consolidar un ecosistema turístico que combine profesionalización, innovación y arraigo territorial.
La alianza que dio origen al programa deja una señal estratégica: el desarrollo sostenible no se impone, se construye con formación, colaboración y liderazgo local.



