Una investigación de la PUCV pone el foco en cómo la ciudadanía debatió, argumentó y participó en plataformas como X, Instagram y TikTok durante la segunda vuelta presidencial de 2025, abriendo una discusión sobre el rol real de las redes sociales en la deliberación democrática
Mientras buena parte del debate público insiste en que las redes sociales se han convertido en un territorio dominado por la agresión, la desinformación y la polarización, una investigación impulsada desde la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso propone mirar el fenómeno desde otro ángulo.
El estudio encabezado por la académica Daniela Ibarra indaga en cómo las personas comunes discutieron, argumentaron y reaccionaron digitalmente durante la segunda vuelta presidencial de 2025.
La investigación, titulada “Análisis discursivo multiplataforma de comentarios a campañas electorales”, desplaza el foco habitual de los estudios políticos y comunicacionales. En vez de concentrarse en los discursos oficiales, los comandos o las estrategias de los candidatos, observa el lugar donde hoy también se juega la disputa por el sentido: los comentarios ciudadanos en redes sociales y las formas en que esas intervenciones configuran conversación pública.
La conversación que ocurre debajo del mensaje
El valor distintivo del proyecto radica precisamente en ese cambio de perspectiva. Para Daniela Ibarra, el interés no está puesto solo en lo que dicen quienes compiten por el poder, sino en la manera en que la ciudadanía interpreta, discute y resignifica el discurso político en plataformas digitales. Esa mirada abre una veta relevante para comprender cómo se construye hoy la deliberación fuera de los espacios institucionales tradicionales.
Según explicó la académica del Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la PUCV, el análisis considera publicaciones y reacciones en X, Instagram y TikTok, con el objetivo de observar cómo los usuarios responden frente a los mensajes de campaña.
“Mi foco no está en lo que dicen los candidatos, sino en cómo las personas interpretan, discuten y resignifican esos discursos en su vida cotidiana digital”, señaló Ibarra, enfatizando que “ahí es donde realmente se juega hoy una parte importante del debate político”.
Ese giro metodológico no es menor. En momentos en que la democracia enfrenta un desgaste de confianza y una creciente fragmentación del debate, estudiar lo que ocurre en la capa de interacción digital permite abrir preguntas sobre el tipo de ciudadanía que se expresa en esos entornos, los lenguajes que predominan y las posibilidades reales de discusión política en redes sociales.
Más allá de la caricatura de la polarización
Uno de los aportes más interesantes del estudio es que evita caer en una lectura simplista sobre el mundo digital. La investigación reconoce que las plataformas pueden amplificar el conflicto, pero al mismo tiempo plantea que no todo intercambio en redes equivale a odio, funa o violencia verbal. En ese punto, el trabajo de Ibarra introduce una discusión más compleja sobre la relación entre democracia digital y participación ciudadana.
Frente a la idea extendida de que las redes sociales son dañinas por definición para la vida democrática, la académica plantea una visión más matizada. A su juicio, el análisis permite advertir que también existen intercambios que expresan debate político real y que, en parte, sostienen formas contemporáneas de deliberación democrática entre ciudadanos que no necesariamente participan en estructuras políticas tradicionales.
Ibarra sostuvo que las interacciones digitales “no son solo espacios de odio o desinformación; también son lugares donde las personas argumentan, confrontan ideas y construyen posiciones políticas propias”, agregando que “reducir las redes a un problema invisibiliza su potencial como espacio de deliberación ciudadana”.
Qué busca detectar el estudio
El proyecto apunta a identificar patrones de argumentación, modos de posicionamiento ideológico y el uso de recursos multimedia en los intercambios ciudadanos. No se trata solo de clasificar opiniones a favor o en contra de determinados candidatos, sino de comprender cómo se construyen los argumentos, qué repertorios emocionales se activan y de qué manera las plataformas condicionan el tono y la profundidad del debate.
Ese enfoque puede resultar especialmente útil para quienes observan la política desde la formulación de políticas públicas, la regulación de medios o la educación cívica. La investigación abre la posibilidad de contar con evidencia más fina sobre el estado actual del debate público digital en Chile, una dimensión cada vez más influyente en campañas, decisiones electorales y climas de opinión.
Al vincular investigación lingüística con una coyuntura política reciente, el estudio también fortalece una línea de trabajo que acerca la academia a discusiones que tienen efectos directos sobre la convivencia democrática.
“Estudiar el discurso político hoy implica mirar no solo a quienes tienen poder, sino también a quienes lo interpelan, lo cuestionan o lo reproducen desde las plataformas digitales”, afirmó la investigadora, subrayando que “la ciudadanía no es solo audiencia: es también productora activa de sentido político”.
Un método cualitativo para leer lo que otros cuentan en cifras
Otro de los rasgos distintivos del proyecto es su decisión de apartarse de la lógica dominante de los estudios basados exclusivamente en grandes volúmenes de datos. En lugar de privilegiar solo la cuantificación masiva, la investigación apuesta por una metodología cualitativa que busca leer los textos en su contexto de aparición, tal como se presentan al usuario cuando navega por las plataformas.
Para ello, el equipo utilizará una herramienta de recolección semiautomática que permitirá capturar los comentarios de manera nativa. Luego vendrá una etapa de codificación temática y un análisis exhaustivo basado en los estudios críticos del discurso, con el propósito de interpretar no solo qué se dice, sino cómo se dice, desde qué lugar y con qué efectos posibles sobre la conversación pública.
Ese tipo de aproximación puede ofrecer una lectura más profunda de las interacciones digitales, precisamente porque evita reducirlas a métricas de volumen, engagement o frecuencia de palabras. Lo que busca es reconstruir los sentidos que circulan en esas conversaciones y observar de qué manera las personas usan las redes para confrontar, argumentar, apoyar, rechazar o negociar posiciones políticas.
Formación de nuevos investigadores
Junto con la producción de conocimiento, la iniciativa también incorpora un componente de formación académica. Daniela Ibarra destacó que el respaldo entregado por la PUCV mediante el concurso DI Iniciación de la Dirección de Investigación ha sido clave para conformar un equipo de trabajo y abrir espacios para estudiantes y tesistas interesados en esta línea de estudio.
Ese punto no es accesorio. En una discusión cada vez más atravesada por los efectos de la tecnología sobre la democracia, contar con equipos capaces de investigar críticamente las interacciones digitales y sus implicancias políticas puede transformarse en una ventaja para la universidad, pero también para el país. La pregunta de fondo ya no es solo qué dicen los candidatos, sino cómo responde la ciudadanía cuando la política se traslada al feed.
Cuando la democracia también se juega en el feed
La investigación de la PUCV irrumpe en un momento en que las redes sociales suelen ser evaluadas desde la alarma o la condena. Su aporte consiste en complejizar esa mirada y mostrar que, incluso en espacios marcados por la velocidad, la exposición y el conflicto, también hay rastros de participación ciudadana y construcción de sentido político.
Más que absolver a las plataformas, el estudio instala una discusión necesaria: si gran parte de la deliberación contemporánea ocurre en estos entornos, comprender sus dinámicas se vuelve clave para interpretar el presente y futuro de la democracia en Chile.



