El mandatario fue interrumpido durante el Encuentro Nacional de Alcaldes en La Serena, donde pidió respeto, defendió el diálogo con los municipios y aseguró que su Gobierno no tocará el Fondo Común Municipal ni afectará la Atención Primaria de Salud
El Presidente José Antonio Kast enfrentó un momento de tensión durante su participación en el Encuentro Nacional de Alcaldes, realizado en el Teatro Centenario de La Serena, luego de ser interrumpido por gritos de alcaldes en medio de la preocupación municipal por el futuro del Fondo Común Municipal y los efectos de los ajustes fiscales en las comunas.
La escena se produjo cuando el mandatario se disponía a iniciar su exposición ante los jefes comunales convocados por la Asociación Chilena de Municipalidades. Desde el auditorio surgieron reclamos del alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, y del alcalde de Tierra Amarilla, Cristóbal Zúñiga, lo que generó pifias, gritos cruzados y un ambiente de evidente incomodidad en la sala.
Kast tomó la palabra y respondió con un llamado al respeto. “Señores alcaldes, yo les pido respeto. Yo sé que puede ser conflictivo para todos si pensamos distinto. No hay que engañarse, pensamos distinto políticamente. Pero eso no quiere decir que no nos podamos escuchar”, señaló, intentando ordenar una jornada que ya venía marcada por el malestar de parte del mundo municipal.
La tensión no apareció de la nada. Los alcaldes llegaron al encuentro con inquietudes por los recortes, los efectos de la eliminación de contribuciones para adultos mayores y la eventual merma de ingresos municipales. En el centro de esa discusión está el Fondo Común Municipal, una herramienta clave para financiar servicios locales, especialmente en comunas con menor capacidad de recaudación propia.
Toledo acusa impacto millonario en Puente Alto
Tras el encuentro, Matías Toledo reconoció que fue uno de los alcaldes que interrumpió al Presidente. Según explicó, su molestia surgió porque no se habrían leído los acuerdos adoptados por los jefes comunales, entre ellos el rechazo a los recortes y la defensa del Fondo Común Municipal.
El alcalde de Puente Alto sostuvo que la discusión tiene efectos concretos para su comuna. Según afirmó, una reducción del 1% en el Fondo Común Municipal significaría cerca de 1.500 millones de pesos menos para el municipio. A eso sumó el aumento de costos en contratos de servicios, asociado a cambios en el MEPCO, que presionarían áreas como aseo domiciliario, seguridad y mantención de áreas verdes.
“Hoy día necesito 8.000 millones de pesos para los servicios que tengo contratados como municipio: áreas verdes, seguridad, aseo domiciliario”, advirtió Toledo, al explicar que la combinación de menores ingresos y mayores gastos podría obligar a recortar prestaciones sensibles para los vecinos.
El jefe comunal fue más lejos y aseguró que, si el municipio debe absorber ese impacto, tendrá que revisar servicios esenciales. “Voy a tener que cerrar los SAPU, voy a tener que dejar de prestar garantías sociales”, afirmó, instalando el debate en el terreno donde más incomoda al Gobierno: el impacto directo de las decisiones fiscales sobre la vida diaria en las comunas.
Kast promete no tocar el Fondo Común Municipal
En su intervención, Kast buscó despejar la principal inquietud de los alcaldes. El mandatario aseguró que su Gobierno no pretende afectar el Fondo Común Municipal, pese a las dudas generadas por la propuesta de eliminar contribuciones para adultos mayores de 65 años.
“Una de las inquietudes principales que ustedes tienen es el tema del Fondo Común Municipal. Está claro. Nosotros lo que hemos señalado es que no vamos a tocar ni a afectar el Fondo Común Municipal”, afirmó el Presidente, insistiendo en que el Ejecutivo ha tratado de explicar la medida de distintas maneras para evitar dudas entre los municipios.
Kast reconoció, sin embargo, que existen comunas que podrían registrar algún nivel de afectación. Según planteó, hay municipios con impactos superiores al 1% de su presupuesto, pero defendió que no se trata de la mayoría. Por eso, llamó a revisar caso a caso las cifras con los equipos de Hacienda, la Subdere y los propios municipios.
La explicación presidencial no cerró completamente el flanco. Para los alcaldes, el problema no se reduce a porcentajes promedio. En comunas con alta demanda social, una baja menor en los ingresos puede convertirse rápidamente en menos capacidad para financiar seguridad, salud primaria, aseo, iluminación, áreas verdes o programas comunitarios.
Atención Primaria de Salud bajo la lupa
El Presidente también respondió a las críticas por el eventual impacto de los ajustes en salud. Frente a los alcaldes, aseguró que su administración no busca afectar la Atención Primaria de Salud, una de las áreas más sensibles para los municipios, porque es la primera puerta de entrada de miles de vecinos al sistema sanitario.
“Los invito a ver en sus comunas si al día de hoy han tenido que dejar de hacer una prestación médica. Si ustedes me dan el caso donde digan: ‘Nos faltó un insumo, nos faltó algo para hacer una atención médica’, yo voy a hablar, cualquier subsecretario o seremi tendrá que hacerse cargo”, señaló Kast.
El mandatario defendió la APS como un espacio clave para prevenir enfermedades y evitar que los pacientes terminen llegando a hospitales sobrecargados. Sin embargo, la preocupación municipal persiste, porque los alcaldes administran consultorios, programas de salud local y dispositivos de atención que ya funcionan con alta presión presupuestaria.
El punto es políticamente sensible. Cuando un consultorio reduce horas, cuando falta un insumo o cuando una atención se posterga, el reclamo suele llegar primero al municipio. Por eso, para los alcaldes, la promesa de no afectar la salud primaria necesita traducirse en garantías presupuestarias concretas.
Un diálogo atravesado por la desconfianza
Durante su exposición, Kast apeló a su experiencia como concejal y sostuvo que conoce la presión que enfrentan los municipios cuando se les entregan nuevas responsabilidades sin financiamiento suficiente. También insistió en que el país enfrenta una situación fiscal compleja y que las diferencias deben resolverse mediante diálogo institucional y votaciones en el Parlamento.
El mandatario pidió evitar la lógica del “sálvese quien pueda” y llamó a rechazar la violencia, aludiendo a manifestaciones recientes en La Serena. “Esto no se resuelve por fuerza, no se resuelve por manifestaciones”, afirmó, reforzando que las decisiones deben zanjarse por las vías democráticas.
Pero el episodio dejó al descubierto una tensión mayor entre La Moneda y los municipios. Mientras el Gobierno defiende su plan fiscal y promete que no habrá daño al Fondo Común Municipal ni a la Atención Primaria de Salud, los alcaldes exigen certezas antes de enfrentar eventuales recortes, alzas de costos y mayor demanda social.
La escena en La Serena terminó siendo más que una interrupción. Fue una señal política del momento que atraviesa la relación entre el Ejecutivo y el mundo municipal: Kast pidió respeto y defendió su propuesta; los alcaldes respondieron con advertencias sobre servicios, SAPU, programas sociales y financiamiento local. El Fondo Común Municipal quedó instalado como el eje de una disputa que recién comienza.



