[Opinión] De éxitos en conjunto

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Por: Stany Huaccha T. Asesora del Departamento de Prevención Casinos River SpA


La legislación obliga a todo empleador dentro de su empresa, sucursal o faena, la debida promoción de la seguridad y salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas que vayan en pro del desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del trabajo, con el objetivo de reducir la accidentabilidad laboral. Pero este tema implica un trabajo en conjunto en aras de alcanzar un éxito efectivo en estas materias.

En el transcurso de los años -y aunque se hayan reducido de manera muy significativa las cifras de siniestralidad laboral a nivel país- todavía queda camino para avanzar en la prevención de riesgos laborales, ya que siguen ocurriendo accidentes de carácter laboral, lo cual es un indicador de que aún no se están aplicando de manera efectiva todas las medidas correctas y seguras para proteger la vida y salud de los trabajadores, por lo que existe todavía margen de mejora.

Así, en la medida en que realicemos y apliquemos acciones preventivas, éstas irán contribuyendo en mejorar la seguridad, salud y calidad del lugar de trabajo, logrando generar una cultura de la prevención e influenciando en un apartado muy importante del día a día de nuestros trabajadores.

Aun cuando lo indique la misma normativa vigente, todavía debemos ir más allá del cumplimiento formal, ya que la prevención de riesgos no solo engloba los riesgos laborales como tal, sino que también es parte fundamental de otras áreas relacionadas en el área, como calidad y medio ambiente, ya que refuerza la prevención de daños futuros no sólo a las personas, sino también a las empresas, clientes, medio ambiente con la reducción de costos y evitando sanciones o recargos sociales.

La prevención de Riesgo ha extendido sus brazos día a día abarcando cada vez más espacio dentro de una excelencia operacional.

La prevención es la base donde se asientan y fundamentan todas las herramientas dirigidas a controlar los riesgos derivados de nuestros trabajos, los cuales suponen una posibilidad de sufrir accidentes, o en caso contrario, la aparición de enfermedades profesionales a corto, medio y largo plazo. La prevención dejó de ser solo un indicador y pasó a ser parte de la cultura organizacional.

La baja tasa de accidentes laborales y enfermedades profesionales ayuda a la sociedad chilena, tanto desde el punto de vista económico y social. Y aunque sabemos que en las grandes empresas ya se están consiguiendo grandes éxitos en materia de prevención de riesgos laborales aunque sin llegar aun a ser un parte del ADN de las mismas, también reconocemos que en las pequeñas y medianas empresas, que son la gran mayoría en Chile, todavía hay camino por recorrer para que éstas integren la prevención de riesgos laborales en sus decisiones de cada día, incluso al momento de planificar y cotizar sus servicios (no solo un prevencionista como piden las bases).

Si queremos y nos decidimos en seguir disminuyendo la siniestralidad tenemos que seguir haciendo un gran esfuerzo en concientizarnos día a día, no solo de que la prevención debe ser entendida como norma de vida, evitando el esquema de aplicarla únicamente cuando nuestro jefe o el supervisor o el prevencionista se encuentra presente. o cuando exista un cartel haciéndonos recordar lo más básico como el uso del equipo de protección personal.

Las exigencias de nuestro desarrollo actual como país es que seamos capaces de ver mucho más allá para así transformar la seguridad en nuestro credo, nuestra forma de trabajar y de este modo romper con nuestros impulsos más primitivos, como por ejemplo, realizar las diversas tareas de modo apresurado, pendiente de la hora de colación o el minuto de la salida, obligándonos a exponernos al doble del riesgo. Esto nos obliga a tener claro que la prevención de riesgos laborales no es un costo más o un costo extra, sino una inversión que permitirá a nuestras empresas ser cada vez más competitivas.

Con estos objetivos en mente es que no solo debemos buscar factores de riesgos para disminuir los datos de siniestralidad o reducir accidentes, sino también debemos buscar una auténtica promoción de la salud, enfatizando la importancia de la seguridad y salud laboral, velando porque estos factores superen el ámbito de las relaciones laborales y que dicha importancia sea asumida por el conjunto de la comunidad.

La prevención de riesgos laborales es un trabajo en equipo donde cada participante es relevante: jefaturas, trabajadores, profesionales, paritaristas, clientes y público en general. Por ello, no debemos bajar la guardia ante la siniestralidad laboral, y seguir luchando por un cero ideal, con la convicción más profunda, de que cualquier éxito en materia de seguridad y salud laboral nunca se podrá conseguir en solitario, sino que debe ser un éxito conjunto de empresas y trabajadores.


El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poder y Liderazgo.


 

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