La región supera 190 viviendas industrializadas entregadas y ejecuta tres nuevos proyectos, incorporando por primera vez este sistema a iniciativas sociales de mayor densidad, en una estrategia del Minvu que busca acortar plazos, elevar estándares y cumplir metas del Plan de Emergencia Habitacional.
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) en la Región de O’Higgins consolidó un liderazgo nacional en vivienda industrializada al combinar proyectos ya entregados con nuevas obras en ejecución, y al incorporar por primera vez este sistema constructivo a iniciativas sociales de mayor densidad dentro del Plan de Emergencia Habitacional.
La estrategia apunta a acortar plazos de obra, elevar estándares de calidad y diversificar la matriz constructiva en un escenario de fuerte presión por aumentar la oferta habitacional.
La experiencia regional comenzó con la primera vivienda industrializada tipo Minvu instalada en el país en marzo de 2023 en Rancagua, cuya fabricación tomó dos meses, marcando un precedente en tiempos de ejecución. A partir de ese hito, el enfoque escaló a proyectos de mayor tamaño.
El caso más citado es Villa Los Jardines, en Quinta de Tilcoco, donde 150 familias accedieron a su vivienda definitiva con unidades fabricadas en planta por Canada House. El conjunto redujo su cronograma desde un estimado de tres años a diez meses (diciembre de 2024 a octubre de 2025), un indicador clave de productividad del sistema.
Otro paso relevante fue el Condominio Altos de Lircay, entregado el 30 de enero de 2025 en Rancagua y presentado como el primero de su tipo a nivel nacional. Ejecutado por E2E, permitió que 19 familias del campamento Los Paltos recibieran viviendas de dos pisos montadas con paneles estructurales de madera y techumbres prefabricadas, optimizando la secuencia de montaje y los controles de calidad en obra.
Para el seremi de Vivienda y Urbanismo, Luis Barboza, la clave no es la novedad tecnológica, sino su integración a la política habitacional. “La gran innovación fue incorporarlas a la producción de viviendas sociales… esto es un antes y un después”, señaló, destacando rapidez, calidad final y cumplimiento ambiental como ventajas del modelo.
De la vivienda unifamiliar a la mayor densidad
La fase actual marca un cambio de escala. La región mantiene tres iniciativas en ejecución que profundizan la industrialización: Nueva Aventura en Lo Miranda (Doñihue), con 156 viviendas iniciadas en diciembre de 2025; Altos del Sol en Rancagua, con 28 unidades (tres para familias del mismo campamento ya mencionado); y el Condominio El Sol, también en la capital regional, que incorpora la metodología en altura con 296 departamentos.
Este último proyecto es relevante porque traslada la industrialización a formatos de mayor densidad, una prueba de estrés para el sistema en términos de coordinación logística, estándares estructurales y tiempos de montaje. Si funciona, abre la puerta a escalar productividad en tipologías donde tradicionalmente los plazos son más largos y los costos indirectos pesan más.
Lo que está en juego: plazos, calidad y política pública
Más allá de los casos, la decisión del Minvu en O’Higgins reordena prioridades: pasar de pilotos a cartera de proyectos, y de vivienda unifamiliar a edificios. El impacto esperado es doble. Por un lado, cumplir metas del Plan de Emergencia Habitacional con mayor velocidad; por otro, instalar capacidades industriales que reduzcan incertidumbre de obra, mejoren control de calidad y estabilicen costos.
El desafío ahora es escalabilidad: asegurar proveedores, estandarizar especificaciones, y alinear regulación y permisos a ritmos industriales. Con más de 190 soluciones ya entregadas y nuevas obras en marcha, O’Higgins funciona como banco de pruebas para una política que busca hacer más en menos tiempo sin sacrificar estándares, en un contexto donde la brecha habitacional sigue presionando a la política pública.



