El tesorero corporativo de Arauco explica cómo los mercados de carbono evolucionaron hacia instrumentos financieros que vinculan acceso a capital, metas ambientales y compromisos sociales, junto con destacar el rol del Estado, las empresas e inversionistas
Por: Sandra Guijarro Vilela
La transición hacia una economía baja en carbono está cambiando la forma en que las empresas acceden al financiamiento, desarrollan proyectos y construyen confianza frente a inversionistas, reguladores y comunidades. Lo que hasta hace algunos años estaba asociado principalmente a los créditos de carbono, hoy forma parte de un ecosistema más amplio de instrumentos financieros vinculados a criterios ambientales, sociales y de gobernanza.
El cambio también elevó las exigencias para las compañías. Ya no basta con declarar compromisos de sostenibilidad: el mercado demanda trazabilidad, certificaciones, medición verificable e indicadores concretos que permitan distinguir avances reales de simples discursos corporativos. Por eso, el desempeño ambiental y social comienza a incidir directamente en la competitividad, el acceso a capital y la reputación empresarial.
En entrevista con Poderyliderazgo.cl, Marcelo Bennett, tesorero corporativo de Arauco, aborda las oportunidades que enfrenta Chile en esta transformación, el rol de sectores productivos como la industria forestal, la minería, la salmonicultura y las energías renovables, además de la importancia de que el Estado actúe como promotor de una agenda que, a su juicio, terminará alcanzando a todas las industrias.
En los últimos años, al mercado de los bonos de carbono se ha incorporado nuevas herramientas financieras vinculadas al desempeño ambiental y social de las empresas. Desde la experiencia de Arauco, ¿cómo ha evolucionado este mercado?
Lo más importante es que hoy existen en el mercado financiero diversas alternativas de financiamiento sostenible que consideran las inversiones que realizan las compañías tanto en materia ambiental como social. La combinación de estos dos ámbitos es lo que hoy entendemos por financiamiento sostenible.
En ese contexto, el mercado del carbono ha evolucionado significativamente, impulsando el desarrollo de nuevos mecanismos, estructuras e instrumentos financieros que persiguen un objetivo común de contribuir a la lucha contra el cambio climático.
La sostenibilidad ya no se limita a las acciones ambientales que desarrollan las empresas, sino que también se refleja en la forma en que se financian los proyectos, incorporando iniciativas que generan impactos positivos en el medioambiente y aportan a una mejor calidad de vida de las comunidades vinculadas a las distintas actividades productivas.
¿Qué tan relevantes son la trazabilidad y las certificaciones ambientales para acceder a mercados internacionales?
Las certificaciones son fundamentales porque son la manera en que te permiten demostrar, a través de herramientas concretas, un certificado, un KPI, una medición, que esto no es greenwashing (que, en definitiva, es hablar de sustentabilidad sin realmente hacerlo).
Las compañías como Arauco se preocupan de certificaciones forestales y de medir muchas variables, de manera de poder demostrar con números concretos. Somos carbono neutrales hace muchos años, certificados por terceros, porque creemos que esa es la manera seria y formal de mostrar el compromiso con la sostenibilidad en el largo plazo.
La industria forestal frente a la economía baja en carbono
Desde esa perspectiva, ¿qué rol puede desempeñar la industria forestal en la transición hacia economías bajas en carbono?
Muchísimo, porque la materia prima del área forestal son precisamente los bosques y, en la medida en que tú tienes más bosques, forestas y desarrollas la industria y estás contribuyendo a la retención de carbono y a producir materiales como madera, celulosa y muchos otros productos que retienen carbono y, por lo tanto, son materiales de construcción y de uso cotidiano mucho más amigables con el medioambiente.
Las empresas observan los créditos de carbono desde distintas dimensiones, como financiera, reputacional o estratégica , ¿cómo los entiende Arauco?
En nuestro caso, sin duda que es estratégica. Es parte de nuestra estrategia desarrollar esta industria y nuestro modelo de negocio está basado en la sostenibilidad. Por lo tanto, es eso lo que nos impulsa y, obviamente, creemos que se retribuye en términos de que estas estructuras de financiamiento premian, de alguna manera, a las compañías que se preocupan, en el mediano y largo plazo, de los temas de sostenibilidad.
En paralelo han surgido otros instrumentos ambientales, como los certificados de atributos renovables, ¿cómo se conectan los mercados de carbono con herramientas como los I-REC?
En general, todos estos instrumentos tienen esa característica de que lo trazable, lo medible y lo gestionable se transforma en un instrumento con el que tú puedes demostrar que esto no es un compromiso solo de palabras, sino que son compañías que, de alguna manera, están generando estos ahorros o estos impactos positivos.
También hay compañías que acceden a comprar estos bonos precisamente como una compensación respecto de su proceso productivo o del desarrollo de un proyecto.
El Estado como principal promotor de la transición sostenible
Frente a las crecientes exigencias regulatorias y de mercado, ¿cree que finalmente todas las industrias deberán subirse al carro de la sostenibilidad como parte de su estrategia de negocio?
Creo que sí. Tarde o temprano todas las industrias tendrán que hacerlo. Por eso que es importante que el Estado sea el promotor de estas iniciativas y haga que cada día más empresas, obviamente las grandes, pero también en algún minuto las pequeñas, no las miren como un costo, sino como una inversión.
Eso requiere subsidios estatales y apoyo del Estado, de manera tal que todos se vayan subiendo a este mismo carro.
El desarrollo de los mercados de carbono requiere marcos regulatorios, financiamiento y confianza de los inversionistas. En ese escenario, ¿quiénes son los actores llamados a liderar y acelerar esta agenda?
El Estado, las empresas, los inversionistas y los organismos multilaterales. Al final, se trata de un esfuerzo conjunto. Todos estos actores deben avanzar en la misma dirección y compartir una visión común para acelerar el desarrollo de los mercados de carbono y de la sostenibilidad.
¿Qué oportunidades tiene el país para transformarse en un actor relevante en los mercados globales de carbono y sostenibilidad?
Tenemos grandes oportunidades porque Chile cuenta con sectores productivos que han avanzado significativamente en materia de sostenibilidad. Basta observar el desarrollo de la industria forestal, así como los esfuerzos que están realizando la industria salmonera y la minería. En el norte, por ejemplo, vemos cómo las compañías mineras están impulsando plantas de desalación como parte de sus estrategias para enfrentar los desafíos ambientales.
A ello se suma el desarrollo de las energías renovables no convencionales y otras actividades económicas que también han incorporado la sostenibilidad como un eje relevante. Somos un país que, cuando nos lo proponemos, podemos demostrar un fuerte compromiso con el medioambiente y traducirlo en iniciativas concretas.
Una agenda que conecta inversión, confianza y competitividad
La mirada de Marcelo Bennett apunta a una conclusión que gana fuerza en el mundo empresarial: la sostenibilidad dejó de ser un atributo reputacional aislado y pasó a formar parte de las condiciones que definen el acceso al capital, la confianza de los mercados y la competitividad de largo plazo.
Para Chile, la tarea está en transformar sus avances sectoriales en una estrategia país más articulada, donde Estado, empresas, inversionistas y organismos multilaterales puedan empujar una agenda común. La capacidad de demostrar impactos verificables, sostener certificaciones robustas y conectar inversión con resultados ambientales y sociales será clave para que el país gane espacio en los mercados globales de carbono y financiamiento sostenible.



