Un estudio inédito en Chile revela cómo cinco sistemas de inteligencia artificial evalúan el inicio del gobierno, con foco en decisiones críticas, desempeño del gabinete y riesgos políticos que podrían marcar su gestión
A un mes de iniciado el gobierno de José Antonio Kast, la evaluación ya no proviene solo de encuestas tradicionales o análisis político, sino de una fuente emergente que comienza a influir en la formación de opinión pública: los sistemas de inteligencia artificial.
Un estudio de la startup Meddia sometió a cinco chatbots a un mismo cuestionario sobre el desempeño del Ejecutivo, entregando un diagnóstico convergente en su tono: un inicio marcado por turbulencias, con una aprobación promedio de 4,0 en escala de 1 a 7.
La investigación, denominada “Radiografía de la IA al primer mes de gobierno de Kast”, se basa en una premisa clave: los algoritmos que millones de personas consultan a diario ya no solo informan, sino que interpretan y evalúan la gestión pública, configurando una nueva capa de análisis que combina datos, narrativa y proyección de escenarios.
Evaluación general: expectativas altas, resultados iniciales tensionados
El análisis comparado de herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity AI y Google AI muestra diferencias en matices, pero coincidencias en diagnóstico.
La nota más baja fue un 3,5, asociada a un patrón clásico de instalación gubernamental: expectativas elevadas, errores iniciales y resultados aún incipientes. En el otro extremo, la evaluación más alta alcanzó un 4,8, destacando avances en seguridad, aunque con advertencias sobre el frente político.
Entre ambos polos, el resto de los sistemas se ubicó en un rango intermedio, reforzando una idea común: el gobierno logró instalarse con fuerza, pero rápidamente enfrentó tensiones que afectaron su desempeño inicial.
Gabinete bajo presión: vocería y Hacienda en el centro del cuestionamiento
Uno de los puntos de mayor convergencia es la evaluación del gabinete. La ministra vocera Mara Sedini y el ministro de Hacienda Jorge Quiroz aparecen como los peor evaluados del primer mes, tanto por los sistemas de IA como por encuestas tradicionales.
El análisis coincide en que la vocería enfrenta dificultades para ordenar el relato gubernamental, mientras que Hacienda concentra el costo político de decisiones económicas impopulares. Ambos figuran además como los nombres con mayor riesgo de salida temprana, en un contexto donde la presión pública y política se mantiene alta.
Decisiones críticas: el impacto del “bencinazo”
En la evaluación de políticas públicas, el alza de combustibles emerge como el punto más crítico. Cuatro de los cinco sistemas identificaron esta medida como la peor decisión del período, debido a su impacto directo en el costo de vida.
El análisis también cuestiona la cancelación de la auditoría internacional y la narrativa del “Estado en quiebra”, configurando un conjunto de decisiones que, según los algoritmos, debilitaron el capital político del gobierno en sus primeras semanas.
En contraste, el Plan Escudo Fronterizo aparece como la principal medida valorada, siendo la única con consenso positivo entre la mayoría de los sistemas evaluados.
Riesgos y proyección: economía y fractura interna
Al proyectar el futuro del gobierno, los sistemas de IA coinciden en un escenario de incertidumbre. La probabilidad de cumplimiento del programa alcanza un promedio de 43%, reflejando un equilibrio entre expectativas y dificultades de implementación.
El principal riesgo identificado es el impacto económico en los hogares, especialmente en un contexto de alzas de precios y presión inflacionaria. Sin embargo, surge un elemento adicional: la posibilidad de fragmentación interna dentro del propio bloque oficialista, que podría transformarse en un factor de veto político relevante.
Nueva frontera del análisis político: la IA como actor
Más allá de los resultados, el estudio abre una discusión estratégica. La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta de consulta, sino un actor que interpreta, jerarquiza y proyecta información política, influyendo en cómo ciudadanos, empresas y líderes toman decisiones.
En ese sentido, el caso marca un precedente: la evaluación de gobiernos comienza a expandirse hacia sistemas que operan con lógica de datos, fuentes múltiples y análisis comparado en tiempo real, agregando una capa adicional de escrutinio.
La pregunta que queda abierta es profunda: ¿cómo impactará esta nueva forma de evaluación en la legitimidad, comunicación y toma de decisiones del poder político en Chile?



