La jornada recordó a brigadistas fallecidos y puso en foco la gestión del riesgo en plena temporada, con ocho incendios en combate, altas temperaturas previstas y un despliegue nacional que supera 300 brigadas, mientras el Ejecutivo subraya el rol de la prevención y la conducta ciudadana
En plena temporada de incendios forestales, con ocho focos activos en combate y altas temperaturas proyectadas para la zona central, el Gobierno utilizó la conmemoración del Día Nacional de las y los Brigadistas Forestales para reforzar el énfasis en la prevención y en la gestión del riesgo. La fecha, instaurada en 2009 tras una tragedia aérea que costó la vida a 12 brigadistas y a su piloto, volvió a situar en primer plano el equilibrio entre capacidad de respuesta, recursos disponibles y conducta ciudadana.
La actividad se realizó en la brigada Roble 2 de la Región Metropolitana y reunió a la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández; al ministro del Interior, Álvaro Elizalde; y al director ejecutivo de CONAF, Rodrigo Illesca, junto a brigadistas de la región. El foco no estuvo solo en el homenaje, sino también en cómo se enfrenta una temporada marcada por alta presión operativa y riesgo territorial.
En ese contexto, Ignacia Fernández vinculó el origen de la conmemoración con el alcance del trabajo en terreno. “Se instauró justamente por la muerte de un grupo de brigadistas que fallecieron en tareas de combate y que nos lleva a rememorar y agradecer el trabajo que cada uno de los brigadistas, tanto de CONAF como del sector privado, realizan año tras año para defender la biodiversidad, nuestros bosques, nuestros parques, pero también para defender vidas humanas”.
Asimismo, la ministra subrayó que el combate a los incendios no se limita a la primera línea, sino que involucra equipos técnicos, operativos y de soporte. Detalló que el Estado dispone actualmente de 77 aeronaves y 319 brigadas, lo que equivale a más de 3.000 brigadistas desplegados en el país, y advirtió que “por más recursos que tengamos dispuestos para el combate, estamos enfrentando momentos de alta complejidad”.
Sobre esa base operativa, la autoridad reforzó el llamado preventivo, apuntando a evitar el uso del fuego en jornadas de altas temperaturas, restringir faenas agrícolas que puedan generar chispas, proteger las viviendas y respetar las instrucciones de evacuación cuando la autoridad lo indique. El mensaje apunta a reducir la presión sobre el sistema en un escenario de alta demanda territorial.
Recursos públicos y conducta ciudadana: el eje de la temporada
Desde el Ministerio del Interior, Álvaro Elizalde situó el debate en el plano de las decisiones de política pública y financiamiento. Indicó que el Gobierno ha más que duplicado los recursos destinados al combate de incendios forestales, pasando de poco más de $75 mil millones al inicio de la administración a más de $160 mil millones comprometidos actualmente.
En la misma línea, el ministro puso el acento en el origen de los incendios y el rol de la conducta humana. “Junto con recordar esta fecha trágica y rendir un homenaje a quienes todos los días arriesgan su vida para proteger a los bosques, la naturaleza, las viviendas y a las personas, tenemos que insistir en el llamado a actuar con responsabilidad en el marco de la temporada de incendios forestales”.
Elizalde reforzó esa idea con un dato clave para la gestión del riesgo: “De cada mil incendios, solo tres son provocados por la naturaleza, los otros 997 son provocados por la acción humana. Por tanto, si tenemos una conducta responsable, erradicamos conductas de riesgo, y por cierto, tampoco existe intencionalidad en la generación de incendios forestales, el cuadro sería completamente distinto”.
Operación en terreno y presión territorial
Desde CONAF, Rodrigo Illesca puso el foco en la dimensión operativa del combate al fuego. “Las aeronaves apoyan, pero el combate cuerpo a cuerpo, dentro de las líneas del fuego, lo realizan los brigadistas. Es un trabajo de extrema peligrosidad que requiere vocación de servicio, disciplina y preparación permanente”.
El directivo precisó que actualmente la Corporación cuenta con más de 300 brigadas, más de 3.000 brigadistas y 77 aeronaves desplegadas en el territorio, y recordó que desde 1970 a la fecha más de 30 brigadistas y pilotos de CONAF han fallecido en acto de servicio, dato que vuelve a tensionar el equilibrio entre exposición al riesgo y capacidad de respuesta.
Respecto de la situación actual, Illesca detalló dos focos relevantes en el centro del país. En Vichuquén, el incendio alcanza aproximadamente 200 hectáreas y mantiene alerta roja comunal, con brigadas y aeronaves desplegadas.
En Concón, en la Región de Valparaíso, el incendio suma cerca de 300 hectáreas y se encuentra en fase de contención, tras el trabajo conjunto de brigadas, aeronaves, aviones tanqueros, helicópteros, Bomberos y equipos de emergencia.
El cuadro operativo vuelve a instalar una definición clave para la temporada: la coordinación entre instituciones y la prevención como primer eslabón de la cadena de respuesta. Las autoridades coincidieron en que el combate a los incendios forestales es una tarea país, que involucra a CONAF, empresas privadas, Fuerzas Armadas, Bomberos, policías, municipios y organismos de emergencia, en un escenario donde la presión territorial seguirá siendo un factor determinante en las próximas semanas.



