Cadem, Criteria, Panel Ciudadano y Descifra muestran amplio respaldo al ajuste ministerial, aunque el apoyo ciudadano convive con dudas sobre sus efectos reales en delincuencia, conducción política y capacidad de gestión
A casi 70 días de iniciado el Gobierno, el Presidente José Antonio Kast concretó su primer cambio de gabinete y consiguió una señal política favorable: las principales encuestas respaldaron mayoritariamente el ajuste ministerial. Sin embargo, los mismos sondeos abren una lectura más compleja para La Moneda, porque el apoyo al cambio no se traduce automáticamente en confianza sobre sus resultados.
El movimiento implicó la salida de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad y de Mara Sedini de la Secretaría General de Gobierno. En sus reemplazos ingresaron Martín Arrau a Seguridad y Claudio Alvarado a la vocería, manteniendo este último el Ministerio del Interior.
Además, Louis de Grange pasó a encabezar simultáneamente Transportes y Obras Públicas, consolidando la figura de los biministros como una de las apuestas más discutidas del nuevo diseño gubernamental.
Encuestas respaldan el ajuste, pero no despejan el fondo
La medición de Cadem mostró el apoyo más alto al cambio de gabinete: 87% declaró estar de acuerdo con la decisión, mientras la aprobación presidencial subió cuatro puntos y llegó a 40%. El sondeo también reveló que 59% considera que el Mandatario se equivocó en algunos nombramientos iniciales y que 64% cree que el ajuste debió realizarse antes del mensaje presidencial del 1 de junio.
El dato favorece al Gobierno porque valida la corrección política. Pero también instala una advertencia: la ciudadanía parece respaldar que se haya hecho el cambio, no necesariamente que el nuevo equipo vaya a resolver los problemas.
Según Cadem, 50% cree que el ajuste mejorará la comunicación del Ejecutivo, pero 44% estima que no habrá cambios en la capacidad para enfrentar la delincuencia ni en la gestión general del Gobierno.
Seguridad y gestión quedan bajo observación
El área de seguridad sigue siendo el punto más sensible. La salida de Steinert golpeó una de las promesas centrales del oficialismo y dejó a Martín Arrau con la tarea de recuperar conducción en una cartera expuesta a alta presión ciudadana. Según Criteria, aunque 72% de quienes conocían el cambio de gabinete respaldó la decisión, la aprobación presidencial bajó a 37%, mientras la desaprobación descendió a 49%.
La lectura es mixta. El Gobierno logró reducir parcialmente el rechazo y ordenar el flanco ministerial, pero no consiguió transformar el cambio en un aumento claro de respaldo presidencial. Además, Criteria mostró que las expectativas sobre delincuencia y economía siguen deteriorándose, lo que obliga al Ejecutivo a pasar rápidamente desde la señal política a resultados visibles.
Biministros: eficiencia o sobrecarga
Uno de los principales focos de duda está en la concentración de funciones. Claudio Alvarado quedó a cargo de Interior y Segegob, mientras Louis de Grange asumió Obras Públicas sin dejar Transportes. La apuesta busca mostrar control político, eficiencia y reducción del aparato ministerial, pero las encuestas exhiben resistencia ciudadana.
Cadem indicó que 54% considera que liderar dos ministerios es demasiado trabajo para una sola persona. Descifra mostró una cifra similar: 54% cree que no es buena idea que una autoridad esté a cargo de dos carteras. Esa coincidencia anticipa que la figura de los biministros será evaluada no por el gesto de austeridad, sino por su capacidad real para coordinar, ejecutar y responder en áreas de alta complejidad.
Panel Ciudadano y Descifra: apoyo con matices
El Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo entregó una señal más cautelosa. Aunque 66% respaldó el cambio de gabinete, 45% cree que el Gobierno está improvisando y sólo 32% estima que la administración funcionará mejor tras el ajuste. Esa cifra muestra que el respaldo ciudadano no opera como cheque en blanco para el nuevo equipo.
Descifra, en tanto, registró 88% de apoyo al cambio y un fuerte respaldo a las salidas de Steinert y Sedini. No obstante, los nuevos nombramientos tuvieron evaluaciones más moderadas: Arrau alcanzó 57%, Alvarado 56% y De Grange 54%.
La Cuenta Pública será el primer examen
El cambio de gabinete permitió al Gobierno ganar aire antes de la Cuenta Pública, pero no cerró las dudas sobre seguridad, gestión, comunicación política y eficacia del nuevo diseño ministerial. La Moneda logró que la opinión pública validara la corrección, aunque ahora deberá demostrar que esa decisión puede transformarse en conducción, coordinación y resultados.
El respaldo de las encuestas aparece, por ahora, como una oportunidad más que como una victoria consolidada. El Gobierno corrigió temprano su gabinete, pero la pregunta que queda abierta es si el nuevo equipo tendrá capacidad para enfrentar la delincuencia, ordenar la gestión pública y recuperar expectativas en una ciudadanía que aprobó el cambio, pero sigue esperando respuestas concretas.



