El ministro de la Segpres reconoció el impacto en la percepción ciudadana tras decisiones económicas complejas y sostuvo que el Ejecutivo mantiene su foco en crecimiento, empleo y acuerdos políticos en un escenario internacional adverso
A un mes de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, el Gobierno optó por asumir el costo político de sus primeras decisiones económicas y defender su hoja de ruta. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, abordó el inicio de la administración señalando que el Ejecutivo ha debido operar en un contexto internacional complejo, “asumimos y a los pocos días comenzamos a sentir con fuerza las consecuencias de la guerra”, apuntando a cómo este escenario terminó por tensionar variables como el precio del petróleo.
El ministro explicó que el ajuste en los combustibles respondió a una condición externa más que a una decisión discrecional del Ejecutivo, señalando que “tuvimos que subir el precio de los combustibles. Eso es lo más impopular que hay, pero había que hacerlo”, en una definición que —según indicó— no dejaba margen de alternativa en ese momento. La medida, agregó, se adoptó aun cuando implicaba costos en la percepción pública.
El propio García Ruminot vinculó directamente ese efecto con el desempeño del Gobierno en las encuestas, señalando que “la caída que hemos tenido en las encuestas se ha debido, fundamentalmente, a que tuvimos que subir el precio de los combustibles”, reconociendo que el impacto en el costo de la vida influye de manera inmediata en la evaluación ciudadana, especialmente en el inicio de una administración.
Crecimiento y empleo como eje de la gestión
Más allá de ese escenario, el Ejecutivo ha insistido en que su foco está puesto en objetivos de mediano plazo. En ese marco, el ministro planteó que “queremos al término del Gobierno estar creciendo no al dos, sino que al 4%”, instalando una meta que apunta a recuperar el dinamismo de la economía en los próximos años.
En la misma línea, explicó que la estrategia también considera una mejora en el mercado laboral, señalando que el objetivo es reducir el desempleo desde el 8% actual a un 6%, con énfasis en empleos formales. Según indicó, estas metas forman parte de una planificación orientada a consolidar una base económica más estable durante la administración.
Relación con el Congreso y ajustes en la agenda
En el plano legislativo, el ministro destacó la relación que el Ejecutivo ha construido con el Congreso durante este primer mes, señalando que se han logrado avances en iniciativas orientadas a mitigar el impacto del alza de los combustibles. En ese proceso, sostuvo que el Gobierno ha mostrado disposición a incorporar propuestas surgidas desde distintos sectores políticos.
“También sabemos escuchar, también sabemos acoger, cuando los planteamientos son serios”, afirmó, aludiendo a ajustes como la exclusión de las pymes del impuesto a los combustibles, medida que —según explicó— responde a una lógica de diálogo y negociación política en el Congreso.
Un inicio marcado por decisiones complejas
El balance que realiza el Gobierno combina la defensa de sus decisiones con el reconocimiento de sus efectos en la percepción pública. García Ruminot planteó que el Ejecutivo ha debido actuar en un contexto exigente, donde factores externos han condicionado parte importante de su margen de acción desde el inicio de la gestión.
En ese marco, el ministro reafirmó la orientación política del Gobierno, señalando que “estamos construyendo, como lo ha pedido el presidente Kast, un gobierno de unidad nacional”, apuntando a la necesidad de avanzar en acuerdos amplios que permitan sostener la agenda en un escenario político y económico complejo.



