Proyecto presentado por José Antonio Kast propone modificar el SAE con Elección Mutua y Asignación Aleatoria, incorporando mérito académico, libertad de elección y resguardos para estudiantes prioritarios y NEE permanentes
El Gobierno presentó un proyecto de ley para modificar el Sistema de Admisión Escolar, con el objetivo de reducir el peso del sorteo en establecimientos con alta demanda e incorporar criterios como mérito académico, adhesión al proyecto educativo, proximidad territorial y aptitudes vinculadas a programas de especialización.
La iniciativa fue anunciada en el Palacio de La Moneda por el Presidente José Antonio Kast, junto a la ministra de Educación, María Paz Arzola, y la ministra de Segpres subrogante, Constanza Castillo. El texto propone reemplazar el actual modelo, basado principalmente en la asignación aleatoria, por un sistema mixto que combine Elección Mutua y Asignación Aleatoria.
El proyecto funcionará, según explicó el Ejecutivo, mediante una plataforma única administrada por el Ministerio de Educación, con trazabilidad y reglas comunes para el proceso de postulación. La propuesta busca responder a una de las principales críticas al SAE: que en colegios con sobredemanda una parte relevante de las vacantes termina definida por sorteo, generando frustración entre familias que no logran acceder a sus primeras preferencias.
La discusión se suma a una agenda educacional marcada por tensiones entre familias, establecimientos y Estado. La presión por cambios en el sistema también se ha reflejado en debates sobre violencia escolar, convivencia y autoridad institucional, donde la confianza en las reglas y en la gestión educativa aparece como un problema de fondo.
Elección Mutua y resguardos
El mecanismo de Elección Mutua permitiría que establecimientos con sobredemanda consideren criterios objetivos y no discriminatorios, entre ellos la participación en actividades informativas, la adhesión al proyecto educativo, el rendimiento académico desde 7° básico, la cercanía territorial y habilidades asociadas a programas especiales.
Durante la presentación, José Antonio Kast sostuvo que el proyecto busca “reconocer al niño en sus aptitudes, en su mérito, y buscar a cada niño el proyecto educativo que lo llene, que lo haga feliz y que complemente la educación de sus padres”.
El Mandatario también remarcó que la reforma mantendrá resguardos para estudiantes prioritarios y alumnos con discapacidad o necesidades educativas especiales permanentes. Ese será uno de los puntos más sensibles del debate legislativo: cómo incorporar mérito y elección familiar sin abrir espacio a mecanismos de selección indirecta o discriminación.
La propuesta no obligaría a todos los establecimientos a sumarse al nuevo modelo. Según explicó Kast, “si algún establecimiento no desea participar en este sistema, podrá seguir participando en el sistema que tenemos hasta hoy día”. Para el Gobierno, esa definición apunta a fortalecer la libertad de los proyectos educativos y de las familias.
Debate llegará al Congreso
El proyecto abre una discusión política y técnica relevante. Para el Ejecutivo, el cambio permitiría reconocer esfuerzo, compromiso familiar y diversidad de proyectos educativos. Para sus críticos, el riesgo estará en que los nuevos criterios reduzcan oportunidades para estudiantes con menos información, menor capital cultural o trayectorias escolares más vulnerables.
La reforma deberá ser discutida en el Congreso, donde se anticipa un debate marcado por libertad de elección, mérito académico, inclusión y equidad. El punto central será si el nuevo diseño mejora la confianza de las familias sin debilitar los principios que inspiraron el actual sistema.
Si la iniciativa avanza, el desafío será demostrar que el SAE puede incorporar criterios más flexibles y transparentes sin perder resguardos de inclusión. La discusión no será solo sobre admisión escolar, sino sobre el tipo de relación que el Estado quiere construir entre familias, colegios y proyectos educativos.



