El ex candidato presidencial plantea reparos a la eliminación del IVA a viviendas nuevas y propone redirigir el beneficio a compradores, además de ampliar el impuesto a combustibles para fortalecer equidad fiscal y aliviar a la clase media
El economista y ex candidato presidencial Franco Parisi abrió un flanco crítico al diseño de las medidas económicas impulsadas por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, especialmente en el ámbito habitacional, donde cuestiona el impacto real de eliminar transitoriamente el IVA a las viviendas nuevas.
En su análisis, el problema no está en la intención de la medida, sino en su implementación y en quién captura efectivamente el beneficio. Parisi advierte que, aunque la iniciativa puede parecer atractiva, “la medida de eliminar el IVA de las viviendas nuevas, transitoriamente, suena bien, pero es una mala medida”, ya que —según plantea— “la inmobiliaria, o bien un family office, se va a quedar con ese IVA”, trasladando el efecto hacia los oferentes y no hacia las familias.
Subsidio directo: el eje de su propuesta alternativa
Frente a ese diagnóstico, Parisi propone un rediseño que traslade el beneficio directamente a la demanda, buscando que el impacto se traduzca en mayor acceso a la vivienda.
En ese sentido, plantea que el mecanismo debiera orientarse a que “ese 14% se le dé al potencial comprador o compradora, rebajándose artificialmente a través de un bonopié, más el 20% del bonopié que ya varias empresas lo hacen”. A partir de esta lógica, explica que se podría configurar un pie cercano al 34% sin desembolso directo, lo que, en la práctica, permitiría “comprar una propiedad con un pie que tú no desembolsas”.
Para el economista, este enfoque no solo facilitaría el acceso, sino que también tendría un efecto dinamizador en la economía, al activar la demanda real y ampliar la base de propietarios.
El riesgo político: foco en quién recibe el beneficio
Más allá del diseño técnico, Parisi introduce un elemento político que, a su juicio, puede ser determinante en la evaluación de la medida: la percepción ciudadana sobre quién se beneficia.
En ese punto, advierte que si el impacto no llega a las personas, el efecto puede ser adverso para el Ejecutivo. Según plantea, eliminar el IVA bajo el esquema actual podría derivar en que “van a tildar al gobierno de Kast como el gobierno de los empresarios y no al gobierno de la gente”, poniendo en evidencia —según su visión— la importancia de orientar correctamente las señales de política pública.
Combustibles: inequidad en la carga tributaria
El análisis de Parisi también se extiende al impuesto específico a los combustibles, donde identifica un desequilibrio estructural. A su juicio, la carga impositiva recae principalmente en sectores medios y actores productivos de menor escala, lo que tensiona el debate sobre equidad fiscal.
Así, sostiene que “los que pagan el impuesto específico a los combustibles, por lo general, es la clase media, la clase media emergente, los transportistas medianos”, mientras que —según afirma— “las grandes empresas, las mineras, las empresas de transporte aéreo, no lo pagan”.
A partir de este diagnóstico, propone ampliar la base del impuesto, argumentando que “si se los cobra a todos, se puede mantener el precio bajo o bien bajarlo aún más”, abriendo una discusión sobre el diseño del sistema y sus efectos en el costo de vida.
Ajuste del gasto público y señales de equidad
En paralelo, Parisi plantea que el debate fiscal no puede limitarse solo a impuestos, sino que debe incorporar ajustes en el gasto público, particularmente en materia de remuneraciones del sector estatal.
En esa línea, sostiene que una alternativa complementaria sería “bajarse los sueldos altos a nivel de gobierno central”, con el objetivo de generar ahorros y dar señales de equidad.
Esta propuesta, explica, forma parte de una visión más amplia que ya había sido planteada en su programa presidencial, donde —según recuerda— “todo el mundo pagara el impuesto específico a los combustibles y que además había que bajarse los sueldos porque era justo y necesario”.
Un debate que combina técnica, política y percepción
Las declaraciones de Franco Parisi reabren un debate de fondo sobre el diseño de las políticas económicas, donde no solo importa su impacto técnico, sino también la forma en que se distribuyen los beneficios y cómo estos son percibidos por la ciudadanía.
En áreas sensibles como vivienda y combustibles, la efectividad de las medidas dependerá tanto de su capacidad de implementación como de su legitimidad social, en un contexto donde la demanda por equidad y acceso sigue marcando la agenda pública.



