Comercio, manufactura y minería entregaron señales mixtas en abril, pero el balance apunta a una actividad todavía frágil y con escaso margen de aceleración
La economía chilena sigue sin mostrar señales claras de recuperación. Así lo advierte el equipo de Estudios de Banco Santander, tras analizar las cifras sectoriales de abril y los últimos datos del mercado laboral, que vuelven a mostrar una actividad con bajo impulso y escasa capacidad para acelerar en el corto plazo.
De acuerdo con el informe, el Imacec de abril se ubicaría entre 0,5% y 1% anual, manteniendo la tónica observada en los meses previos. Aunque el comercio volvió a mostrar cifras positivas, el detalle sectorial revela una economía frágil, marcada por una fuerte caída minera, manufactura débil y señales de menor dinamismo en el consumo privado.
Comercio crece, pero pierde fuerza en el margen
El Índice de Actividad del Comercio avanzó 3,2% anual, con alzas en todos sus componentes. La división mayorista creció 2,2%, impulsada nuevamente por las ventas de maquinaria y equipos, aunque con una moderación respecto del 6,2% registrado en marzo.
El comercio minorista también mantuvo tasas positivas, con un aumento de 4,1% anual. Sin embargo, en términos desestacionalizados mostró una caída de 0,5% mensual, señal que Santander vincula con una desaceleración del consumo.
Detrás de ese menor impulso aparecen factores laborales y salariales. El informe apunta a un menor crecimiento de la masa salarial, explicado por la debilidad del empleo asalariado y por la erosión de los salarios reales ante una mayor inflación.
La producción manufacturera, en tanto, volvió a ubicarse bajo los niveles del año anterior, con una caída de 2,5% anual. El retroceso se explica principalmente por la elaboración de alimentos, especialmente la producción de pescado, que cayó 43% anual afectada por condiciones climáticas adversas. También se observó deterioro en líneas vinculadas a insumos para la construcción, lo que confirma que la edificación continúa rezagada.
Minería vuelve a presionar la actividad
Uno de los datos más negativos provino de la minería, que registró una contracción de 9,0% anual. Según el análisis de Santander, la caída responde tanto a una exigente base de comparación como a un deterioro de 1,6% mensual en la serie desestacionalizada.
El retroceso se explica íntegramente por la minería metálica, que cayó 12,6% anual, principalmente por una menor extracción y procesamiento de cobre. La entidad estima que esta dinámica probablemente se mantendrá hasta junio, lo que podría seguir limitando el desempeño de la actividad económica.
En contraste, la producción de litio mantuvo un alto dinamismo e impulsó a la minería no metálica, que creció 14,2% anual. Pese a ello, su avance solo compensó parcialmente la debilidad minera general.
Empleo estancado y hogares bajo presión
El mercado laboral también entrega señales de alerta. La tasa de desempleo desestacionalizada subió a 8,9%, mientras que la serie sin ajuste llegó a 9,1% en el trimestre móvil terminado en abril. El aumento se explica por una creación casi nula de empleo en el margen, con apenas 1,2 mil nuevos puestos, frente a una fuerza de trabajo que creció en 21,9 mil personas.
Por categoría ocupacional, el empleo por cuenta propia mostró una recuperación de 36,7 mil puestos. En cambio, el empleo asalariado privado destruyó 39,6 mil empleos, confirmando el escaso dinamismo del trabajo formal. El empleo asalariado público también cayó en 24,6 mil plazas, fenómeno que el informe asocia probablemente al cambio de administración y a las medidas de ajuste fiscal anunciadas.
A nivel sectorial, el comercio siguió creando empleo, con 20,5 mil nuevos puestos, mientras alojamiento y servicios de comida destruyeron 28,6 mil empleos. Manufactura y construcción mostraron aumentos acotados, pero insuficientes para cambiar la lectura general.
La advertencia de fondo apunta al consumo privado. Si el mercado laboral sigue estancado y los salarios reales comienzan a resentirse con mayor fuerza por la inflación, el gasto de los hogares podría moderarse gradualmente durante los próximos meses. La economía chilena no solo crece poco: también muestra señales débiles en los motores que podrían sostener una recuperación más firme.



