La medición de julio muestra que el pesimismo económico se profundiza mientras el Gobierno enfrenta dificultades políticas para ordenar su agenda. El estudio revela apertura a flexibilizar contratos, aunque la indemnización y las 40 horas mantienen protección
El Gobierno llegó a la última semana de julio con su principal apuesta económica detenida en el Congreso. La votación de la megarreforma fue aplazada en el Senado después de que el Ejecutivo constatara que no reunía los apoyos necesarios y, un día más tarde, la salida del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, añadió una nueva presión al equipo económico.
Fue en medio de esas dificultades políticas, y con el empleo y el costo de vida instalados entre las principales preocupaciones ciudadanas, que se levantó la medición de julio de TúInfluyes. El resultado más contundente volvió a estar en las expectativas: 72% de las personas consultadas cree que Chile tardará más de dos años en recuperarse económicamente.
La cifra confirma un alejamiento sostenido de cualquier mejoría cercana. En julio de 2025, quienes situaban la recuperación más allá de dos años representaban 49% de la muestra. Ese porcentaje subió a 62% en abril y mayo de 2026, avanzó a 68% durante junio y alcanzó ahora el nivel más alto de toda la serie. Solo 3% espera una recuperación dentro de seis meses y 7% cree que podría producirse en un año.
La mirada sobre lo que resta de 2026 tampoco muestra un cambio de ánimo. Un 53% anticipa que la economía decaerá, 31% cree que se mantendrá estancada y apenas 16% espera que progrese. Entre los menores de 35 años, la expectativa de una caída llega a 57%, mientras solo 7% proyecta avances.
El pesimismo atraviesa todo el territorio, aunque adquiere mayor intensidad en el norte. En esa macrozona, 60% cree que la economía caerá durante este año, frente a 50% en la zona centro y 51% en el sur. En ninguna de las tres áreas quienes esperan un progreso superan el 20%.
Las principales señales económicas
| Indicador | Resultado principal | Contraste |
|---|---|---|
| Recuperación en más de dos años | 72% | 49% en julio de 2025 |
| Economía decaerá en 2026 | 53% | 16% espera progreso |
| Situación económica mala o muy mala | 43% | 10% la evalúa positivamente |
| Retroceso en inflación y costo de vida | 62% | 11% observa avances |
| Retroceso en crecimiento y empleo | 60% | 9% percibe avances |
El costo de vida entra en la evaluación del Gobierno
La distancia con una eventual recuperación también se observa en la economía cotidiana de los hogares. Un 43% califica su situación actual como mala o muy mala, mientras 46% responde que no es buena ni mala. Solo 10% entrega una evaluación positiva, ocho puntos menos que en la medición anterior.
Esa percepción se traslada directamente al balance de las primeras semanas del Gobierno. Cuando se pregunta por los avances y retrocesos en sus anuncios, 62% considera que ha empeorado la inflación y el costo de la vida, mientras 60% entrega la misma evaluación para crecimiento económico y empleo. En ambas materias, quienes reconocen avances representan 11% y 9%, respectivamente.
El juicio sobre los precios es especialmente crítico entre los jóvenes. Un 72% de las personas de 18 a 34 años cree que se ha retrocedido en esta materia, frente a 61% entre quienes tienen de 35 a 54 años y 52% entre los mayores de 55. Por territorio, la percepción negativa alcanza 68% en el norte, 62% en el centro y 59% en el sur.
La inflación aparece, además, como el factor con mayor capacidad de erosionar políticamente al Ejecutivo. Un 40% menciona el aumento del costo de la vida como el principal riesgo para el Gobierno, seguido por la gestión del gabinete, con 17%. La delincuencia y el alza del desempleo reúnen 13% cada una.
La evaluación presidencial se mueve en la misma dirección. Un 56% desaprueba la forma en que José Antonio Kast está conduciendo su administración, frente a 29% que la aprueba y 15% que no se inclina por ninguna de las dos alternativas. Entre los menores de 35 años, la desaprobación llega a 60%.
El empleo abre una discusión sobre los contratos
La preocupación económica también atraviesa las respuestas sobre el mercado laboral. En una primera aproximación, 52% considera necesario flexibilizar absoluta o moderadamente las modalidades de contratación para facilitar la creación de empleo. Otro 42% sostiene que no debe modificarse lo que ya está vigente.
La diferencia se reduce cuando la pregunta incorpora la posibilidad de cambiar beneficios o condiciones laborales. Ante esa disyuntiva, 40% prefiere mantener las normas actuales, aun cuando puedan aumentar los costos de contratación para las empresas, mientras 35% opta por flexibilizarlas. Un 18% no se identifica con ninguna de las dos alternativas.
El respaldo vuelve a aumentar cuando la contratación se presenta como un resultado concreto. Si una mayor flexibilidad permitiera incorporar más trabajadores, 45% estaría de acuerdo con avanzar, frente a 35% que se declara en desacuerdo. Otro 21% permanece en una posición intermedia.
La discusión se produce después de que el Ejecutivo presentara el plan Modo Empleo con 25 mil subsidios laborales, además de recursos para pequeñas empresas, obras locales y coordinación con los gobiernos regionales. La estrategia fue anunciada luego de que la desocupación nacional alcanzara 9,4% en el trimestre marzo-mayo.
Las señales del debate laboral
| Pregunta | Respaldo | Contraste |
|---|---|---|
| Flexibilizar modalidades de contratación | 52% | 42% rechaza cambios |
| Flexibilizar aunque cambien beneficios | 35% | 40% prefiere mantener normas |
| Avanzar si aumenta la contratación | 45% | 35% está en desacuerdo |
| Proteger indemnización por años de servicio | 30% | Primera norma resguardada |
| Proteger la jornada de 40 horas | 27% | Segunda norma resguardada |
La apertura a revisar las modalidades de contratación convive así con límites definidos. La indemnización por años de servicio aparece como la norma que más personas prefieren mantener sin modificaciones, con 30% de las menciones. Le sigue la jornada laboral de 40 horas, con 27%, mientras el reajuste periódico del sueldo mínimo alcanza 11% y la reforma previsional, 7%.
Las respuestas también cambian entre territorios. En las zonas norte y centro predomina la opción de conservar las normas actuales, con 43% y 44%, respectivamente, frente a 33% que prefiere flexibilizarlas. En el sur ocurre lo contrario: 40% respalda modificar las condiciones y 33% opta por mantenerlas.
La medición muestra, de esta forma, una ciudadanía dispuesta a considerar nuevas fórmulas de contratación cuando estas se vinculan directamente con la generación de empleo, pero más cautelosa cuando los cambios pueden afectar beneficios ya incorporados al mercado laboral.
El estudio fue aplicado entre el 23 y el 27 de julio de 2026 a 1.002 personas mayores de 18 años, residentes en 170 comunas y con acceso a internet fijo o móvil. Se realizó mediante un panel online no probabilístico y estima un margen de error de 3,1% bajo supuestos de aleatoriedad simple y un nivel de confianza de 95%.



