El deterioro en la percepción económica comienza a consolidarse como el principal factor de evaluación del Gobierno. La última encuesta Criteria muestra una caída sostenida en el respaldo al Presidente José Antonio Kast, en un contexto marcado por inflación persistente y creciente preocupación ciudadana
La aprobación del Presidente José Antonio Kast cayó a 36% en la última medición de Criteria, registrando una baja de seis puntos en solo una semana y acumulando tres semanas consecutivas de retroceso. El dato se instala como una señal relevante en el ciclo político, en un escenario donde la aprobación presidencial muestra una caída sostenida, en paralelo a un aumento en la preocupación por el costo de la vida, que comienza a ordenar la evaluación ciudadana.
El sondeo también muestra un alza en la desaprobación, que llega a 49%, junto con un 15% que no sabe o no responde. A esto se suma una evaluación más crítica sobre la dirección del Ejecutivo, donde 44% considera que el país va por un camino incorrecto, frente a un 35% que cree lo contrario.
En ese cruce, aparece una mayoría relativa que cuestiona el rumbo del Gobierno, junto con una pérdida de consistencia en el respaldo al Ejecutivo, especialmente en segmentos más expuestos al deterioro económico.
Expectativas económicas en deterioro
Uno de los datos más sensibles del estudio es el cambio en las expectativas económicas hacia adelante. Un 43% de los encuestados cree que la economía del país empeorará en los próximos seis meses, mientras un 36% anticipa un deterioro en su situación personal.
En paralelo, un 33% proyecta un escenario más complejo en materia de empleo. En este cuadro, se instala una expectativa económica negativa en el corto plazo, junto con una percepción de mayor fragilidad en la situación de los hogares, que comienza a incidir en la evaluación política.
La percepción de precios también muestra señales consistentes con este deterioro. Un 43% declara haber notado un alza significativa en el costo de la vida en los últimos meses, lo que conecta directamente con la experiencia cotidiana.
Este dato se cruza con la sensación de pérdida de poder adquisitivo y ajustes en el consumo, por lo que se refuerza la percepción de un encarecimiento sostenido del consumo, junto con una mayor presión sobre el ingreso disponible de las familias, elementos que se reflejan en la opinión pública.
Economía desplaza a la seguridad como eje de evaluación
El avance de la preocupación económica comienza a desplazar a la seguridad como principal eje de evaluación del Gobierno. La encuesta muestra un reordenamiento en las prioridades ciudadanas, donde la economía cotidiana adquiere mayor centralidad en la toma de posición frente al Ejecutivo.
De esta forma, se observa un cambio en las prioridades de la opinión pública, junto con una mayor incidencia de la economía doméstica en la evaluación presidencial.
Este desplazamiento no implica que la seguridad desaparezca como preocupación, pero sí que pierde peso relativo frente al impacto directo de los precios en la vida diaria. La evaluación del Gobierno comienza a estructurarse desde la experiencia concreta de los hogares y se instala una evaluación más vinculada al bolsillo que a variables estructurales, junto con una lectura más directa del impacto de las políticas públicas en la vida cotidiana.
Responsabilidad económica y efecto político
Un elemento relevante del estudio es cómo se distribuye la responsabilidad por el alza de precios, particularmente en combustibles. Un 48% a 49% la atribuye a factores internacionales, mientras un 38% apunta al Gobierno actual y un 13% al anterior. Este dato muestra una distinción en la percepción de causas, pero no evita el impacto político. En ese marco, se configura una diferenciación entre causas externas y responsabilidad política, junto con un efecto directo en la evaluación del Gobierno pese a factores internacionales.
Este comportamiento es consistente con ciclos anteriores, donde la ciudadanía reconoce factores globales, pero mantiene la exigencia hacia la autoridad. La evaluación del Ejecutivo se construye sobre la capacidad de respuesta más que sobre la responsabilidad directa. En ese punto, aparece una expectativa sobre la gestión del impacto económico, junto con una evaluación basada en la capacidad de contención del costo de la vida, como criterio relevante.
Un escenario de mayor exigencia para el Gobierno
El conjunto de los datos muestra un escenario más exigente para el Ejecutivo, donde la economía pasa a ser el principal frente de evaluación. La combinación de caída en aprobación, alza en desaprobación y deterioro en expectativas configura un cuadro de mayor presión política. En ese sentido, se observa una tendencia descendente en el respaldo presidencial, junto con un aumento en la sensibilidad ciudadana frente a variables económicas.
La evolución de estas variables será determinante en las próximas semanas, especialmente si se consolidan las percepciones negativas sobre la economía. La opinión pública comienza a estructurarse en torno a señales concretas que impactan en la vida diaria. En ese escenario, se configura una evaluación más dinámica y sensible del Gobierno, junto con una relación directa entre percepción económica y respaldo político, que comienza a marcar el ciclo.



